11. Blanco sobre negro
Extrarradio. Familias asediadas. Ventanas destrozadas. Antidisturbios contundentes. Reyerta disuelta. Su cabeza, rapada. Su córnea, destrozada. Bala perdida, de goma.
Arraigado el trasplante, quiso agradecer. Acudió una madre: mirada hundida, piel negra. Ella sonrió. Él se estremeció; quedó descompuesto.
Abandonó el hospital: incómodo, escéptico.
Creció su pelo: ondulado, moreno. No se lo volvió a rapar.


Un relato descriptivo, casi telegráfico, que cuenta mucho sin necesidad de narrar en detalle, con la connivencia de los lectores que saben apreciar las buenas letras, los temas tan actuales sobre justicia social, desamparo, generosidad y superación de prejuicios. Es muy difícil plantear tantas cosas como tú has hecho con tan pocas palabras, alternando drama y superación.
Un abrazo y suerte, Antonio
Coincido con Angel en que, con poquísimas palabras, nos describes una sociedad sin esperanza en la que sólo puede verse una salida. Hasta que te das de bruces con la realidad que hay otras formas de enfrentarse a ella.
Un abrazo y suerte.
Que poquitas palabras has necesitado para mostrar las flaquezas de los extremistas y fanáticos. De quienes valoran la vida por el color de la piel. Menos mal que tu protagonista consigue reflexionar. Muy bueno, enhorabuena y suerte.