Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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61. BREVE HISTORIA DE UN BONSÁI

Mi primer recuerdo es una cabeza muy gorda. La frotaba contra mi barriga, haciéndome reír. Pero, hasta que comencé a caminar no descubrí que era alto como los árboles. Tanto que sentía cosquillas en el estómago cuando me subía a hombros.

Al crecer, sumé estatura y descubrimientos. Cuando estaba acostado parecía más bajo. Al agacharse emitía un quejidito. Cada vez le costaba más subirme… Al principio ponía excusas: «Lo prohibió la Policía» o «Tus huevecillos me hacen cosquillas en la nuca». Pero un día confesó la verdad: «Ya no puedo levantarte, hijo». Solo lo vi claro retrocediendo: tenía mi misma altura, el rostro cansado y el pelo gris.

Entonces, la vida voló. Un lunes comencé a trabajar y un noviembre le conté que iba a ser abuelo. Nunca intentó subirse a mi hijo a hombros. Lo sentó sobre sus rodillas y le dijo: «Una vez fui alto como un pino». Y mi hijo manoteó en su cabeza despeluchada de canas.

Ahora duerme en el cuarto de Jorge, que vive en Alemania. Cada vez está más consumido. Parece un pequeño bonsái. Apenas me reconoce, pero algunos días arrimo mi cabeza a su abdomen y la froto, mientras él ríe sin comprender.

12 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Los bonsais son plantas fascinantes, contienen como ninguna la esencia de un árbol imponente, merecedor de todo el respeto, por su complejidad, longevidad y beneficios. Tendemos a fijarnos demasiado en las apariencias, sin prestar atención a lo importante, a lo que subyace en el interior. A menudo también nos vemos tentados de relegar, bajo una amnesia egoísta e imperdonable, a una persona cuando ha dejado de sernos útil. Nada de eso les sucede a tus personajes, en un relato que no oculta la crudeza del paso del tiempo y sus estragos, pero también la entrega y el agradecimiento.
    Un abrazo y suerte, Salva

  2. Ayy, mi querido Ángel! No me canso de decirlo, con tus comentarios agigantas nuestros micros a base de profundizar en ellos, de diseccionarlos, de exprimirlos…
    En esta convocatoria podría haber escrito sobre ti, porque eres muy grande.
    Gracias mil y un fuerte abrazo!!

  3. Ohhh, gracias, Bea! Esa exploración del alma no es otra cosa que la indagación en mi propia alma… ¿Qué es la escritura, sino? Al menos, a veces… Otras veces es pura diversión, una vía de escape. ¡De escape de la oscuridad de nuestra alma…! jajaja.
    Bueno, gracias x pasarte.
    Besitos!!!

  4. Delicioso, Salva. La relatividad de las proporciones desde la mirada de un hijo. La realidad de la existencia en la que, según transitamos las edades de nuestros padres, entendemos su vida y la nuestra. Precioso ese final que une a ambos en un mismo gesto, ahora cambiando el sentido. Muy real, muy vívido, muy de amor. Gracias, Salva. Suerte y abrazos.

  5. Rafael, tu generoso analisis es tan acertado que ni yo como autor podría haberlo hecho mejor… Me alegra que valores esa emotividad profunda que nace de la relación paternofilial y el paso del tiempo. No todo el mundo lo hace, ni lo dice… así que gracias, gracias, gracias.
    Un fuerte abrazo!

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