09. Cosas que no cuento
No le digo a nadie que la cama es más cómoda cuando duermo sola. Que el silencio de las mañanas, ese que antes me asfixiaba, ahora lo dejo pasar por la ventana, sin apurarme a cerrarla.
No le digo a mi hermana que río más. Que el otro día un vecino me soltó una gracia en el ascensor y me reí de verdad, con el estómago, y luego tuve que apoyarme en la pared un momento, no por el dolor de siempre, sino por el susto de haberme reído tan fácil.
Ella pregunta cómo lo llevo. Yo digo que mal, que le echo de menos, que hay días que no puedo. Y no miento del todo.
Pero no le cuento que ayer planté tomates en el balcón, a las siete de la mañana, todavía en pijama. Algo que él desaprobaría. «Porque atraen bichos», decía. Que los planté con una alegría tan limpia que me dio vergüenza, ahí sola, con las manos en la tierra.
No sé si esto es duelo. Sé que cada vez que soy feliz, miro hacia la puerta, como si alguien pudiera entrar y verme.


Y qué bien lo cuentas tú. Me encanta.
Una mujer que siente más liberación que pena por la ausencia de su pareja. Dis(imula en sociedad porque sabe que no estaría biem visto, sin que esta nueva y, hay que decirlo, positiva etapa, deje de producirle culpa por no estar llorando y sin ganas de nada.
Como ha dicho Edita, bien contado.
Un saludo y suerte, Javier
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Pues si, no hay que sentirse culpable si una disfruta con su soledad tras perder al marido. Los duelos se llevan como cada uno quiere. Además, es inevitable que la pareja condicione la vida, aunque queramos estar con ella. Así que si, que disfrute de esas cosas de las que se privó. Y fuera la culpa!
Para que ese duelo sea completamente feliz solo le falta que se acostumbre. Muy bien contada esa vida interior de una mujer que se intuye cómo ha sufrido.
Mucha suerte, y un abrazo.
Qué difícil es esto del sufrir y qué bien narrado está.
¡Mucha suerte!
Genial !
Qué maravilla, describes perfectamente esa mezcla de duelo y liberación, y la culpa que el segundo sentimiento le provoca. Me ha encantado.
Un abrazo y suerte.
Qué bien contada la culpa por esa felicidad que piensa que no dbería sentir.
Me ha gustado mucho, Javier, en especial la última frase. Gran micro.
¡Saludos y Suerte!
Qué bonita culpa.
No puedo parar de plantearme lo que tenía antes.
Espero que los tomates se den y los saboree con gusto.
Un texto sencillo de leer y nada fácil de olvidar.
Un abrazo y suerte