Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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CRÓNICA DEL 15 ENTCUENTRO

Cada año, cuando nos sentamos a preparar nuestro ENTCuentro, nos asalta la misma duda sobre si será lo suficientemente especial como para provocaros a hacer las maletas, recorrer kilómetros y compartir con nosotros un fin de semana en este rincón que sentimos tan nuestro.

Y, sin embargo, hay algo casi mágico en el momento en que todo termina y comenzamos a poner en palabras lo vivido. Es entonces cuando, entre recuerdos compartidos y sonrisas cómplices, confirmamos que sí, que estos días han merecido la pena. Por el esfuerzo, por la ilusión puesta en cada detalle… y, sobre todo, por vosotros, por lo fácil que es compartir una ilusión.

Han sido días llenos de vida, de conversaciones que se alargan más de lo previsto o que se quedan muy cortas, de ideas que nacen casi sin darnos cuenta y de emociones que encuentran su sitio entre risas, música y celebraciones. Un fin de semana de pequeños grandes momentos: las charlas que invitan a pensar, las canciones que nos reúnen, y hasta esa gynkana de escritura que nos recordó por qué nos gusta tanto jugar con las palabras. Todo ello ha ido dejando una huella que ahora intentamos recoger aquí, sabiendo que esta crónica no será más que una parte —inevitablemente incompleta— de todo lo que cada uno se lleva consigo al volver a casa.

Esta crónica pretende ser la huella escrita de parte de lo que pasó, para recordarlo siempre, aunque a sabiendas de que a nivel individual, seguramente, todos añadiríamos unas cuantas cosas más.

Esta noche os contamos…

 

VIERNES 13 DE MARZO

RUTA A PIE COMILLAS SAN VICENTE DE LA BARQUERA

Recorrido alternativo del Camino de Santiago

Crónica de M Carme Mari

 

Para el viernes por la mañana Iñaki (el +1 de Mel) y Fernando (el +1 de Paloma C.) nos habían preparado una ruta con muy buenas vistas. Encargamos sol, y tuvimos la suerte de que se presentara a la cita.

Los cinco caminantes -Iñaki, Fernando, Susana, Jose (el +1 de Luisa) y servidora- salimos desde el Palacio de Sobrellano en Comillas, localidad que ya acogió a la familia ENTCiana anteriormente. El recorrido propuesto forma parte del Camino de Santiago del Norte, así que nos acompañaba la concha amarilla.
Pasamos por rías, como La Rabia. A los que venimos del Mediterráneo, como yo, no deja de asombrarnos los peasssssos de mareas y lo laaaaaaaargaaaaaas que son las rías norteñas. Ah, y otra cosa que encuentro sorprendente es que en la playa tengas montañas nevadas de telón de fondo.
En una parada técnica, los organizadores nos deleitaron con pinchos de tortilla y con explicaciones turísticas (la historia del Pájaro Amarillo -vuelo transatlántico en 1929-, por ejemplo).
Paseamos por playas preciosas como las de Oyambre, Gerra o Merón, con sus olas y surferos. Y también subimos una pequeña cuesta desde donde se pueden ver unas bonitas puestas de sol, según nos contaron.
Tras 3 horas y 12 km, rematamos la caminata con un unas ricas tapas en San Vicente de la Barquera. ¡Muchas gracias por organizarla!

 

VIERNES 13 DE MARZO.

MERIENDA/CENA DE BIENVENIDA

Salón de la Junta Vecinal de San Vicente del Monte

Crónica de Ángel Saiz

 

A las seis de la tarde ya caían las primeras gotas, en cumplimiento de unas malas previsiones meteorológicas, pero eso no es algo que arredre a la familia enteciana cuando se trata de reunirse. El salón de la junta vecinal de San Vicente del Monte, por segundo año consecutivo, fue el espacio elegido para la bienvenida oficial a los asistentes al XV Encuentro ENTC, con permiso del grupo que hizo una ruta a pie desde Comillas ese mismo viernes por la mañana.

Las tarjetas identificativas individuales, recién traídas desde Albacete por Mari Carmen, pusieron de manifiesto, por si alguien no se había percatado, que bajo ese mismo techo había tres Albertos y tres Ángeles, con la destacada incorporación, en ese trío “angelical”, de un prometedor veinteañero, también albaceteño.

Como siempre sucede, quedar con hambre es imposible en esa cena-picoteo, por la cantidad y variedad de viandas de las que no necesitan cubiertos, procedentes de todas las zonas geográficas, complementadas con una nevera de bar llena de bebidas. El calor humano hizo que pronto se apagase una estufa, no así la chimenea, que contribuyó al ambiente acogedor y mágico.

Nada mejor para un certamen de microrrelatistas que vuelven a reunirse con ilusión, y a los que vuelve a recibir la lluvia en tierras cántabras, que escribir bajo el tema “volver”. Nadie mejor que el concejal de Cultura y presidente de la Junta Vecinal, Eduardo Callejo, para desvelar y entregar los premios del I Certamen San Vicente del Monte, que por aquello de la diversidad enteciana recalaron en Sevilla, Asturias y Canarias.

De entre las 76 propuestas presentadas, el Enteciano de Honor y sevillano, Pablo Núñez, obtuvo el primer galardón, con un relato-crónica en recuerdo del 28 de abril de 2025 en San Vicente del Monte, cuando este pueblo montañés esquivó el gran apagón que afectó a toda España. La asturiana Nuria Rozas, “Rechupeteando el verano”, consiguió el segundo premio; y Elena Bethencourt, “Con la frente marchita”, el tercero.

Hay algo que también volvió con la Quiniela ENTC sobre los ganadores del año: la intuición de que nadie acierta, que suele constatarse al día siguiente, en la entrega de premios anuales.

Tampoco las risas quisieron dejar de volver con la cuarta edición de QUIENTC ES QUIENTC?, un juego de secretos inconfesables y disparatados en busca de autor, como adivinar qué enteciano o enteciana bailó una vez la danza del vientre, o quién fue el que se atrevió a miccionar a su jefe.

La velada tuvo que llegar a su fin, no por el cansancio del viaje, sino porque ha de cumplirse aquello de que todo termina, aunque todos los presentes sabían que solo había sido el principio de un fin de semana lleno de emociones compartidas.

 

VIERNES 13 DE MARZO.

VISITA AL TALLER ARTESANAL de CARI CALLEJO

Taller de Cari Callejo en la Plaza de San Vicente del Monte

Crónica de Ana Fúster

 

Hacia las ocho de la tarde, durante la merienda, Juan nos anunció que iba a tener lugar la visita al taller artesano de Cari Callejo. Los asistentes que se habían apuntado se apresuraron a ponerse chaquetas y a coger sus paraguas, pues no estaba la noche para bromas. ¿Todos? No. Un pequeño grupito se rezagó, no sabemos si por estar distraídos por alguna conversación apasionante, un trozo de empanada especialmente sabroso, una sidra recién servida o por las llamas de la chimenea, que hacían poco apetecible abandonar el salón de la Junta Vecinal de San Vicente del Monte. El caso es que al final, la pequeña expedición formada por Alberto Benito, María Ángeles, Miguel Ángel Jiménez y quien esto escribe se decidió a afrontar la lluvia para ir apenas unas casas más allá, pero ya fuese por el aguacero, la oscuridad o los (muchos) culines de sidra consumidos, se perdió como un grupo de turistas despistados en pleno centro de Tokio. Tras dar la vuelta a un número de esquinas que se nos antojó infinito y subir y bajar las mismas calles una y otra vez, conseguimos llegar al taller. Un poco pasados por agua, eso sí…

Cari nos contó que lleva más de treinta años dedicada a distintos oficios relacionados con la lana, materia que conoce muy bien, pues ya sus padres criaban ovejas. Incluso ha participado con prendas tejidas por ella en desfiles de algún famoso modisto (como anécdota, mencionó unos verdugos tejidos con una lana bastante cruda que debieron provocar una picazón considerable a las modelos que los lucieron). Hoy día se dedica sobre todo a la estampación botánica artesanal sobre tejidos de distintos materiales: algodón, seda, terciopelo… Nos explicó con detalle el proceso, que comienza con una preciosa palabra que la mayoría de nosotros aprendió esa tarde: el mordentado. Consiste en calentar la tela en una solución de agua con alumbre para que los colores se puedan fijar bien. Una vez seco, se distribuyen sobre el tejido hojas, flores y semillas en una composición a gusto del artista. Entonces la tela se enrolla con cuidado y se cuece al vapor en una gran olla. Después se desenrolla (según Cari, a veces aún muy caliente, pues está deseando ver cómo ha quedado) y se retiran los elementos vegetales, que han impregnado el tejido con sus pigmentos. El resultado siempre sorprende, incluso a ella, pues resulta imposible predecir el grado o el matiz exacto del color que va a absorber la tela en cada ocasión. Nos mostró distintos trabajos, bellísimos y espectaculares. Con esas telas se confeccionan pequeños manteles, tapetes, camisetas, pañuelos y bolsos, que tienen la garantía de ser únicos en el mundo, pues no hay dos diseños iguales. También imparte talleres de fin de semana a los que asisten alumnos nacionales y extranjeros.

A todos nos pareció asombrosa la creatividad de Cari y muy de agradecer que en este mundo tan tecnificado todavía existan artesanos que trabajan cada pieza con sabiduría, esmero y la conciencia de estar creando algo irrepetible.

SÁBADO 14 DE MARZO

3ª GYNCANA DE ESCRITURA «SAL A ESCRIBIR»

Establecimientos comerciales de Cabezón de la Sal

Crónica de Pablo Núñez (EdH26)

 

Al contrario de lo que muchos piensan, la Ginkana comienza sobre las 9 de la mañana en el Café Vinilo. Allí muchos de los integrantes cogen fuerzas y van diseñando estrategias. Algunos recuerdan las del año anterior, lo que escribieron, buscan en su cabeza los lugares, y, por supuesto, comen.

En mi caso no hay estrategias. Mi pareja está disfrutando de un desayuno en El Sendero y yo, como marca la tradición, me estoy pegando un homenaje con Alfonso, el muso de Nuria Rozas, un asturiano de lujo. Después del bizcocho de naranja, una  exquisitez, y el enorme y tierno croissant con mantequilla y mermelada, acompañados de dos cafés, casi que vuelvo rodando a El Cruce a prepararme para la ruta literaria, al igual que muchos de mis compañeros. De ahí salimos con impermeables y paraguas. Una vez más, y como parte de otra tradición, llueve en Cabezón. No importa, la magia del sitio y la costumbre hace que el tiempo no empañe en absoluto el fin de semana.

Llegamos al Centro Cultural San Diego sobre las 10:45, donde oficialmente comienza la Ginkana, y nos volvemos a abrazar, que no nos vemos desde la noche anterior , y a desearnos suerte. Hay parejas veteranas, de las que ya concursaron en las anteriores citas, y algunas nuevas, como la de Alberto Moreno y Ángel Parada, que al final tendrá su protagonismo. Yo también estreno pareja. Abandonado por Nieves Torres, que este año prefiere tomarse el fin de semana con calma y disfrutar de Cabezón a su aire, acojo a un chico nuevo de Oviedo, a un tal Manuel Menéndez Miranda, al que prácticamente acabo de conocer.

Desde el estrado, JAMS nos informa de las reglas. Este año se han sumado más sitios, nada menos que 10, y habrá que pasar por un mínimo de 6 para cumplir el reto: escribir lo que nos requieran las personas que nos van a recibir en cada local. Nos entrega el mapa con los puntos señalados a los que tenemos que visitar y los nombres y QR’s de cada uno. Imposible perderse. ¿Imposible? Si dos cabezas de chorlito se juntan, todo es posible.

La estrategia de Manu es clara: vayamos al lugar más lejano, al que seguro que no irá nadie, y aseguramos un punto. Me parece perfecto y allá nos dirigimos, a Ruta 6, una tienda de segunda mano con un fin social espectacular: acompañar a niños de Nepal para hacer su vida más fácil. Digno de aplauso. Cuando llegamos, ya hay 3 parejas escribiendo. La estrategia se nos ha venido abajo, así que tendremos que sustituirla por ingenio. Vamos a la estación a crear el relato. Allí nos confunden con personal de FEVE y nos preguntan varias veces por los trenes que recorren la comarca. Una vez terminado el relato, lo entregamos y, con el mapa y Google Maps, nos dirigimos hacia el centro, en el que los sitios están más cercanos. Curiosamente, cuanto más andamos más nos alejamos, cosas del GPS… o no. Al pasar por segunda vez por Ruta 6 nos damos cuenta de que estamos dando vueltas sin orden ni concierto.

Tras perder una hora, apretamos el paso y, ahora sí, llegamos a Hosca. Nos reciben ofreciéndonos café o té y pastas. Así son la gente de este pueblo, cariñosa, acogedora y llena de habilidades artesanas. Artesanía es la palabra que mejor define al lugar. En Hosca se hace magia con la piel, y esto se muestra en su escaparate y en su interior. Allí está escribiendo Susana Revuelta y Miguel Ángel Ximens. Mientras intentamos que pierdan la concentración, otra estrategia más, nos ponemos a pensar en qué podemos imaginar sobre una pieza de cerámica que no se venderá jamás.

En Flor de Caléndula cuidan de nuestra salud. Es increíble apreciar los numerosos  productos naturales que nos regala la naturaleza y que están al alcance de nuestra mano. Y de ese mundo debe de ir nuestro relato. Nos hubiera gustado quedarnos más tiempo en aquel paraíso repleto de semillas, frutos secos y remedios sin efectos secundarios, que ya quisiera tener la mejor de las farmacias, pero vamos con retraso. Nos alegra ver que otras parejas no van mucho mejor que nosotros…, o sí. En cualquier caso, nos alegra verlas.

En Dulces & More es muy difícil escribir. Los ojos se nos van tras las exquisiteces que se muestran en el mostrador. Algunas parejas no pierden el tiempo y aprovechan para probar las muestras a las que nos invitan y a comprar sus delicias. Nosotros llevamos tal retraso que nos ponemos a escribir y, salivando, salimos hacia el siguiente establecimiento. La Ginkana se nos ha convertido en una contrarreloj.

Llegamos a Botánica Textil, donde el tiempo permanece detenido. Paula nos recibe y nos indica que tenemos que hacer un relato en el que quede patente algo que no cambie con el paso de los años, como las maravillas que ella crea allí. A Manu se le ocurre que la música tampoco envejece y, mientras cojo el boli, él habla con Paula. Así conocemos su pasión por los gatos, su problema por entender algunas letras y, siguiente estrategia, escribimos un relato en el que la protagonista es ella con la letra clara y redonda. Lo titulamos Cats y, cuando se lo entregamos, vemos con satisfacción que su mirada se alegra.

Siguiente punto, El secreto de las abejas. Entre tarros llenos de miel y fantasías, Inés nos presenta otra prueba. ¿Qué ingrediente podemos sumar a la miel y el limón para hacer el brebaje perfecto? Esta es fácil. El tercer ingrediente es Inés, que es la única capaz de mezclar y crear en aquel paraje en el que ella es la reina de las abejas. El relato se titulará Miel, limón… e Inés.

Con el tiempo cumplido llegamos a Fibra Sensible. Nos acoge Mila y su ropa de segunda mano, y nos muestra un vestido negro al que nuestra imaginación ha de enganchar algún objeto y, a partir de ahí, crear una historia. Nos ponemos a ello mientras vemos que JAMS va recogiendo ya los relatos. Nos damos prisa, que es la hora, y aquí terminamos nuestra travesía.

Nos da pena no haber podido llegar a la Librería Sancho Panza, una de las mejores de España, a Café con Palabras una simbiosis perfecta entre libros a los que se le da una segunda oportunidad y un buen café, y a Flores Balbi, un verdadero jardín lleno de color en medio del pueblo. Gracias a mi compañero del año pasado, Alberto Muñoz, cántabro y muy conocido en Cabezón, pude conocer estos lugares sin necesidad de tirar del mapa. Gracias, Alberto.

No puedo dejar de pensar en la de tiendas con personalidad propia que residen en Cabezón. Hace que admire aún más a este bello pueblo. La Ginkana termina donde empieza, en el Café Vinilo. Allí nos reunimos de nuevo todos al calor del vermú, mientras hacemos tiempo para llegar a la siguiente fase: el almuerzo.

 

SÁBADO 14 DE MARZO

COMIDA EN EL RESTAURANTE EL PORTALÓN

Parque de La Losa. Cabezón de la Sal

Crónica de Alberto Benito

En pleno diluvio, tras una divertida gincana literaria y un vinito/vermut en el Café Vinilo, nos encaminamos al Portalón de la Losa. Son ya muchos años visitando Cabezón, y nunca vimos bajar el agua con tanta fuerza por el cauce del río. Después de saludar educadamente a un buzo despistado que se alejaba corriente abajo, y a la ballena azul que descendía algo confundida y con cierta torpeza, llegamos por fin al restaurante y accedimos con ganas de disfrutar de otro magnífico momentazo, de los muchos con los que nos obsequió un fin de semana tan señalado.

Dos mesas kilométricas nos esperaban para nuestra celebración, que nada tenía que envidiar a la de cualquier bodorrio, bautizo o comunión. Ya quisiera alguno de esos eventos compararse mínimamente a una reunión de entecianos. Al reencontrarnos desde tan distintas procedencias, numerosas muestras de afecto y compañerismo se mezclaron con dos sensaciones algo contradictorias: la gran alegría de sentirse en familia y la pequeña pega de este tipo de fastos de mesa y mantel, que es la de hablar menos con los comensales que se encuentran más alejados. Aunque en realidad no había problema, ya que para solventar esto último tendríamos más oportunidades a lo largo del fin de semana.

Los más experimentados del grupo tiraron de memoria y recordaron divertidas anécdotas de encuentros pasados, desempolvando ocurrencias que algunos de los presentes y/o ausentes tuvieron a lo largo de las catorce quedadas previas. Seguro que en encuentros posteriores se recordarán muchas de este año, ya lo veréis. Otros actualizaron con tranquilidad sus situaciones vitales desde la última vez en la que habían coincidido, incluyendo alegrías literarias, personales y vete a saber de qué otra índole. Pero todos, absolutamente todos, disfrutamos de ese exclusivo privilegio que es estar rodeados de la mejor compañía.

Los devotos del cocido montañés casi empataron con el equipo healthy de las ensaladas de pimientos, aunque por los comentarios vertidos parece que ambas opciones fueron ganadoras. La carne y el pescado se repartieron casi equitativamente, y tampoco se escucharon quejas, por lo que entendemos que fueron del agrado de todos los asistentes. Al menos, del mío, sí. Y es que los asiduos de ENTC, además de para la escritura, también tenemos habilidad y motivación a la hora de mover el bigote. Se rumorea que incluso hasta para cantar, pero esto ya nos lo contará Nuria en su crónica.

Siguiendo con la comida, los ricos postres fueron la antesala del verdadero plato fuerte del ENTCuentro, que se iba a celebrar en el Centro Cultural Conde San Diego un par de horas más tarde.

Hasta que llegara ese momento, los que se alojaban cerca aprovecharon para descansar un ratito antes del gran evento, y los que no, amenizamos nuestra espera con un animado café en Dulce & More, otro de los coquetos establecimientos del pueblo. Allí repasamos las quinielas ENTC del día anterior, y calentamos motores para afrontar una gala repleta de emociones.

Una ceremonia con tanto que contar que será el propio Juan quien lo haga.

 

 

SÁBADO 14 DE MARZO

GALA DE ENTREGA DE PREMIOS ENTC 2025

Casa de Cultura CONDE DE SAN DIEGO

Crónica de Juan Morán (JAMS)

 

Volvimos a vivir una tarde emocionante. Es cierto que el fin de semana está lleno de recuerdos, pero aquí suelen acumularse tantos momentos especiales que podríamos decir que el “plato fuerte” del fin de semana… y mira que hay platos…

La lluvia seguía insistente y un video montado con ayuda de la IA por Maria Elejoste a partir de las 8 ilustraciones que nos acompañaron en el año 2025 recibían a las más de 70 personas reunidas esa tarde en la sala central de la Casa de Cultura Conde de San Diego de Cabezón de la Sal.

Las bienvenidas pertinentes a los asistentes fueron el preámbulo de la aparición de nuetro ENTECIANO DE HONOR 2025, que en este caso tenía una doble representación, Manuel Menéndez y Luz, ambos juntos, intentando sumar para cubrir la ausencia de nuestro querido Alejandro Pozo.

Tocaba cambio, y el EdH 2026, Pablo Núñez, hizo su primera aparición para vivir un nombramiento que la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cabezón de la Sal, María Jesús García Hoyos, miraba con asombro. No era para menos, fue toda una coronación. Un precioso y emotivo discurso del entrante cerró este primer capítulo.

Comenzaron la entrega de algunos premios. Comenzamos por los de la 3ª GINKANA SAL A ESCRIBIR, celebrada esa misma mañana. Y una vez agradecido la ayuda los 10 establecimientos participantes…

Librería de segunda mano Cafe con Palabras

ONGD Ruta 6

Librería Sancho Panza

Floristeria Balbi

Artesania Hosca

Taller artesano Botánica Textil

Cafetería Dulce & More

Espacio Flor de Caléndula

Mielería Secretos de Abejas

Tienda ropa y artesania Fibra Sensible

… le pusimos cara a los ganadores, que en este caso fueron dos parejas muy especiales (cierto es que todas lo eran … y habrían podido estar ahi por lo apretado del resultado). Los ganadores fueron:

  • Pablo Nuñez y Manuel Menéndez
  • Ángel Barceló y Alberto Moreno

Otro momento cargado de emoción fue ver salir al estrado a Luz, Miguel Ángel y Lucía con el objetivo de entregar los premios del concurso “UN VERANO CALENTITO” que celebramos durante Julio y Agosto de 2025 como homenaje al gran Epi. Emoción en el discurso de la familia y mucho gusto en escuchar los relatos ganadores

  • LA PRIMERA VEZ, de Raquel Lozano y Sandra Sánchez (Topples)
  • EDUCACIÓN SEXUAL, de Elena Sanz y Ana Aliana (Soma)

Raquel y Yoya recogieron las camisetas y los sombreros veraniegos del premio y cerramos nuestro concurso erótico

Otra de las alegrías del año pasado es que volvió el MONSTRUOSCOPIO. Allí estaba su creadora y promotora, María Elejoste, para cerrar la convocatoria de 2025 con la entrega de sus premios y la lectura de sus relatos, teniendo de fondo un precioso montaje en video de las ilustraciones que acompañaron al concurso. Este año el premio fue un cuadro de Paloma Casado (gracias artistaaaa) y unos preciosos trofeos de Susana Revuelta (graaaacias) alrededor del icónico dinosaurio.

La ganadora del concurso, Esperanza Temprano, y uno de los finalistas, Fernando García del Carrizo, no estaban presentes, por eso solo vimos en el escenario a la otra finalista, Susana Revuelta, cuyo trofeo se lo ofreció a Manuel Menéndez por tantos buenos momentos regalados.

Uno de los momentos especiales de este año fue la aparición del Coro de la Torre para compartir, en todo el sentido de la palabra, dos temas que nos hicieron recordar el conflicto en Gaza. La creación de este coro sucedió a partir de una voluntad admirable de acudir una tarde a la semana a un punto de la plaza de la Paz de Cabezón (mucho más que una casualidad) a cantar, en círculo, una canción que recordara la crueldad rutinaria en Palestina. Por desgracia, más de dos años reuniéndose. Quiero agradecer a Mady y a todas las integrantes que nos regalaron este precioso y emotivo recuerdo, que nos hizo, entre tanta alegría, recordar el dolor y la necesidad de una solución en aquellos territorios. Muchísimas gracias en nombre de todos los asitentes. ¡Viva Palestina Libre!

Y la emoción ya hacía tiempo que se nos había instalado en el pecho… si lo pensamos bien, 8 años… Porque el PREMIO LINCE cumplía su 8ª Convocatoria y la emoción de compartir unos instantes con Javier Ximens a través de la memoria avivada por la presencia de su familia es un hecho irremediable. Saly, Clara, David y Miguel Ángel salieron a escena para dedicar unas palbras cargadas de precioso sentimiento y a ponerle nombre al privilegiado ganador de este premio tan querido. El relato ganador fue Defecto de fábrica de Lluis Talavera.

La bandeja talaverana iluminó su cabeza en ese gesto que ya esperamos siempre como una conexión con el maestro. Leído el ganador entramos en el ámbito del concurso oficial de la web.

Este año, de 732 relatos y 360 000 páginas vistas, llegamos a nuestro final de año convocando a nuestro jurado, al que le entregamos los 40 relatos ganadores sin nombres de autor.

La espera de respuesta de Beatriz Alonso Aránzabal en aquellas fechas se nos hizo un nudo, se nos convirtió en tragedia. Ella, en noviembre, había expresado su interés por intentar venir este año, y ante la imposibilidad de que pudiera hacerlo, la llevamos hasta Cabezón en un momento de recuerdo y agradeciemiento por los 10 años que convivió con nosotros. Gracias Bea. Siempre serás parte de esta familia…

Los relatos que pasaron a la votación final fueron:

  • ¿A QUÉ HUELE UN INOCENTE?, de Eva García
  • ATAXOFOBIA, de David Vivancos
  • CAMBIO DE PLANES, de Gabriel Martín
  • COLORES, de Marco Sánchez Vallejo
  • DE MI PROPIA TINTA, de Raúl Aragoneses
  • DESEMBOCADURA, de Ana Fúster
  • DE VUELTA AL HOGAR, de Germán Michoa
  • HAMBRE Y MIEDO, de Alberto Moreno
  • LA CASA DE MUÑECAS, de Susana Revuelta
  • LA CULPA, de Rafael Loscertales
  • LAS MIL Y UNA CLASES, de Lucas Romano
  • MADRE TORMENTA, de Miguelángel Flores

Los 7 presentes en Cabezón recibieron nuestro pin de fianlista, y procedidmos, además, a dar el premio a los dos relatos que elegisteis como GANADORES POPULARES

  • Ana Fuster por DESEMBOCADURA
  • Miguelángel Flores por MADRE TORMENTA

Solo estaba Ana, así que recibió su mermelada y una de las obras con las que Paloma Casado y Mª Jose Escudero habían inspirado los relatos de 2025.

Llegó uno de los moemntos más esperados del año: el anuncio de los dos relatos que tras 5 filtros de jurado se presentaban como ganadores de 2025. Y hubo sorpresa porque no solo no coincidió con la elección popular, sino que ni siquera eran los candidatos principales en la Quiniela ENTC que hicimos el día anterior (no hubo acertantes)

Y los ganadores fueron:

  • PREMIO SENDERO DEL AGUA 2025
  • DE VUELTA AL HOGAR, de Germán Michoa
  • PREMIO A CURUXA 2025
  • ATAXOFOBIA, de David Vivancos

Una vez visto el vídeo de los ganadores y entregados los premios a David, que era el único ganador presente, nos dispusimos a presentar a nuestro recopilatorio de 2025 PAROLAS.

La actuación de Manu Menéndez siempre es un broche brillante y energético, que nos sirve como aperitivo de lo que nos queda para terminar el día… Ya os lo cuenta Nuria.

 

SÁBADO 14 DE MARZO

PICOTEO NOCTURNO EN EL RESTAURANTE EL PARAÍSO

Plaza de la Paz. CABEZÓN DE LA SAL

Crónica de NURIA RODRÍGUEZ

El sábado 14 de marzo nos regaló una de esas noches que empiezan como una celebración y acaban convertidas en recuerdo. Después de la gala de entrega de premios, todavía con la emoción latiendo por dentro y con esa sensación tan hermosa de haber compartido algo importante, nos fuimos el grupo de lunáticos, escritores, disfrutones y demás especies de buena compañía a prolongar la fiesta en el restaurante El Paraíso, en Cabezón de la Sal.

Y lo cierto es que el nombre no podía sentarle mejor, porque lo que allí vivimos tuvo algo de pequeño prodigio. La noche arrancó con uno de esos milagros sencillos que solo ocurren cuando coinciden el lugar, la gente y las ganas: el picoteo, los corrillos que se hacen y se deshacen, las conversaciones que se cruzan, las risas que van creciendo, los brindis improvisados y ese calor humano en el que cada cual termina encontrando su sitio. Entre croquetas, tortilla, patatas, embutidos y otras delicatessen, regadas con cervecitas bien frescas, la celebración fue tomando cuerpo y alma.

Pero si el picoteo fue el arranque perfecto, después llegó la música. Y ahí volvió a brillar, una vez más, Manuel Menéndez, con su guitarra, su voz y esa forma tan suya de contagiar alegría, hilvanando un repertorio que convirtió la velada en una auténtica fiesta.

Fueron sonando canciones y sumándose voces, porque si algo quedó claro aquella noche es que aquí sobran talento y ganas de compartirlo. Manu fue desgranando su repertorio acompañado por Begoña H, Carme M, Rosalía, Aurora, Lydia, Raquel, Pablo Núñez, Elena, Nuria Rodríguez, Sergio, Miguel, Eva. Casi al final, Raquel, Nieves, Nuria Rozas y Yoya unieron sus voces para cantar Asturias.

El broche de oro lo pusieron Carme M., que se marcó magistralmente I Will Survive, y Lydia, por Lady Gaga.

Además, este año hemos tenido una nueva incorporación: la cantante Lydia, guapísima ella —qué voy a decir yo, si soy su hermana—, que añadió todavía más brillo a una noche ya de por sí luminosa. Verla compartir música, complicidad y alegría hizo que todo resultara aún más especial. Se lo pasó en grande y asegura que ya no podremos librarnos de ella.

Y, ya que soy yo quien escribe esta crónica, me vais a permitir un apunte personal: al dar las doce, ya en mi «35 cumpleaños», Manu tuvo el precioso detalle de dedicarme Forever Young, un gesto que me emocionó de veras y que me hizo muchísima ilusión.

La noche siguió creciendo entre canciones, palmas, bailes, coros y ganas de alargar el momento.

En resumen, fue una noche brillante. De premios y celebración, de conversaciones entrelazadas, de música llenándolo todo y de alegría compartida. Una de esas noches que merece la pena guardar, de las que recuerdan que, cuando se junta la gente adecuada, cualquier velada puede acabar siendo inolvidable.

Y sigue contando la leyenda de Cabezón de la Sal que un grupo de despistados —o quizá no tanto— alargó la fiesta hasta altas horas de la madrugada. Allí había gente del equipo Canarias, del equipo Palencia, del equipo Asturias y de parte del equipo Madrid: equipos, en definitiva, de auténtica élite, a los que ya muchos conocen con un solo nombre: la Resistencia. Yo no estaba allí, pero me lo contaron…

 

Y EL DOMINGO… TRAS UN PASEO POR LLANES

 

DOMINGO 15 DE MARZO

COMIDA EN LA SIDRERÍA EL CHISPERU

Pendueles, ASTURIAS

Crónica de NURIA ROZAS

El día prometía. Íbamos a ir de caminata a mi tierra, a descubrir los rincones de Buelna y la playa de Cobijeru, con el objetivo (noble, pero secundario) de quemar algo de energía para la traca final. Porque, como bien señaló Ángel —nuestra incorporación más joven y perspicaz—, los entencianos disfrutamos con los relatos, pero no hacemos ascos a comer para conocernos, beber para reconocernos y cantar para, finalmente, querernos. El tiempo no acompañó. Así que unos por Llanes, otros por Cabezón, hicimos tiempo hasta la hora de comer.

El Chisperu. Ya se sabe que en Asturias la palabra «ración» es un concepto elástico, pero lo del Chisperu fue un descubrimiento magistral del Boss. Tuve la suerte de estar en posición estratégica para dar fe del desfile: ensaladas, embutidos, una fabada que resucitaba a un muerto, cachopo, parrillada de carne, rodaballo, tarta de queso, milhoja, almendrado y arroz con leche.

Mención especial a mi intento de «contención»: pedí una frutina y, como en este sitio no saben lo que es la mezquindad, me trajeron dos plátanos y una manzana. Por si me quedaba con fame, ¡claro!

La medalla de oro: La fabada, el rodaballo y el arroz con leche se llevaron el podio. Eso sí, se notaba que la mayoría no era de la zona porque pecamos de pedir más agua que sidra; se ve que después de tres días de «intensa literatura», el cuerpo pedía clemencia

(Juan y Chus, os habéis lucido. Solo os faltó negociar con las nubes el tiempo. Ya sabemos que «la lluvia en Cabezón es una tradición», pero seguro que, visto lo visto, para el 16º encuentro ya tenéis el teléfono directo de quien maneja el clima).

Tras la fartura, el regreso: Varios comentaron lo rápido que fue el viaje de vuelta, favorecidos sin duda por la propulsión… del buen comer. Pero, más allá de la digestión, nos queda ese calorcito en el corazón al recordar lo vivido. Siempre regresamos con la sensación de que nos ha faltado tiempo para hablar con todos, ¿verdad?

¡Brindo por coincidir de nuevo en el 2027!

DESDE AQUI OS DEJAMOS EL ENLACE A LAS FOTOS DE JOSE

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