27. DAME UN RESPIRO (Ana María Abad)
Una gorra de béisbol, restos de comida, ropas tiradas por el suelo y un chicle pegado en el borde de la mesita de café eran los únicos indicios que me había dejado de su presencia.
Con un mohín de resignación, procedí a limpiar y ordenar aquel desaguisado hasta que el apartamento volvió a tener una apariencia de normalidad, y me fui a la cama. Pero sabía de sobra que, a la mañana siguiente, todo volvería a estar exactamente igual: la misma gorra dejada al descuido en el taburete de la entrada, la caja de pizza a medio comer y los vasos de cerveza sin terminar sobre la mesa de la cocina, su traje y mi vestido formando hilera entre la puerta del salón y el sofá, y aquel chicle de menta que se sacó de la boca justo antes del infarto.
Llevamos así dos meses largos y ya no puedo más: mañana mismo me compro una ouija, a ver si le convenzo de que pase una temporada alborotándole la casa a su madre, que siempre anda protestando de que le echa mucho de menos.


Un fantasma muy trabajoso! Algo lo tiene enganchado a esta vida. Pero ella tiene razón: que lo aguante su madre!
No, si es que la educación machista tiene eso.
A ver si lo consigue, ja, ja, ja.
Bueno, si no se va él, siempre puede mudarse ella con la suegra y dejarle que desordene todo lo que quiera hasta que se harte, jajaja.
Genio y figura hasta en la sepultura. Algunos no dejan de ser desordenados ni muertos, y todo tiene un límite, caramba. Le podía dar por hacer algo provechoso, pero se ve que es de ideas fijas y de malas costumbres arraigadas.
Muy divertido, Ana María.
Un abrazo y suerte
Muchas gracias, Ángel.
Pues sí, podía dedicarse a ordenar la casa en vez de desordenarla, por ejemplo, o prepararle la comida, o llevarle flores. A ver si con la ouija logran comunicarse y arreglan el asunto.
Abrazo de vuelta.
Hay algunos que no dejan de molestar ni después de mudarse al otro barrio. Muy original y curioso! Suerte!!
Saludos
Muchas gracias Sonsoles.
Sí, hay gente muy plasta. Me alegra que te haya gustado.
Un abrazo.
Muy bueno y gracioso. Mención especial para el título y el final.
Muchas gracias, Edita.
Me alegra un montón que te haya gustado.
Muy bueno e ingenioso, Ana María! Vaya con el fantasma desordenado, ya le podía dar por prepararla unos tuppers para el trabajo jaja. Un abrazo y enhorabuena!
Muchas gracias Sara!
Sí, está empeñado en conservar el piso como quedó cuando él se fue y no piensa en nada positivo. Con la de cosas útiles que podía hacer!
Abrazo de vuelta.
Derrochando ingenio, Ana María. Marca de la casa: original,fresco y con humor. En este relato comprobamos, una vez más, que la gente no cambia con el tiempo. Ni vivos ni muertos. Enhorabuena.
Un beso.
Muchas gracias María, siempre tan generosa.
En el caso de este hombre, desde luego, ya no hay nada que hacer. A lo mejor es ella la que tiene que cambiarse de casa para librarse de él, esperemos que la cosa no llegue a tanto.
Besazos.
Un fantasma muy revoltoso. No me extraña que la mujer lo quiera mandar con la suegra. Una mezcla de realismo y fantasía muy bien resuelto. Un saludo y suerte.
Muchas gracias, Antonio.
Habrá que ver si el fantasma acepta irse con su madre y, en ese caso, si la madre no se harta de él igual que se ha hartado la mujer: resulta un poco cansino, el pobre.
Un abrazo.
Jajaja, menudo debió de ser en vida. Hay cosas que no cambian ni con la muerte. Buena idea eso de mandarlo a casa de su madre, jaja. Que seguro que lo está deseando. Un abrazo fuerte, compi.
La idea es buena, aunque todavía está por ver lo que opina la madre, jajaja.
Muchas gracias por comentar, Aurora, y abrazos de vuelta.
Si hasta en el más Allá le revuelve la casa… ¿Cómo sería en el más Acá?
Un desastre hasta la eternidad, nunca mejor dicho.
Muy bueno, gracias por las risas 😀
Mucha Suerte Ana María ♣ ♣ ♣
Gracias a ti, Esperanza, por el comentario.
Parece que el pobre solo quiere aferrarse a ese último momento en su más Acá, quizá si lo hubiera pasado haciendo rosquillas, por ejemplo, otro gallo le cantaría a la protagonista, jejeje, tendría provisión de por vida.
Un abrazo.
¡Pobre mujer! Más que «Ghost, la sombra del amor», este fantasma es la sombra del desorden… Obviamente para él no existe eso de «hasta que la muerte nos separe»… Creo que la ouija va a ser la solución…
Un desorden del otro mundo, literalmente.
Muy bueno, Ana María.
Un beso grande,
Mariángeles
Esperemos que la ouija funcione… si la madre no es otra fanática del orden, claro.
Muchas gracias por el comentario, Mariángeles, y un besazo de vuelta.
Muy bueno Ana María. curiosa herencia esa del desorden. Abrazo.
Muchas gracias Sergio!
Ya le podía haber dejado en herencia un chalé, seguro que lo agradecía más, jajaja.
Nos vemos pronto.
Ay..pobre mujer! No se libra de él ni muerto. Lo de la ouija para devolvérselo a su madre la mejor idea. Me ha encantado tu relato Ana María, ingenioso, bien contado y divertido.
Un abrazo
Muchas gracias Pilar!
Me alegra que te haya gustado. A ver si la idea funciona y puede descansar un poco de tanto caos diario.
Abrazo de vuelta.
Qué bueno, Ana M. Con ese final inesperado… Y sí, también opino que lo aguante su madre, jajaja.
Un beso,
Carme.
Muchas gracias Carme.
Al parecer estamos todos de acuerdo y le va a tocar a la madre tener su ración de caos, jajaja.
Besazos de vuelta y hasta muy prontito.
Muy buen giro final. Este hombre era un animal de costumbres tan arraigadas que ni muerto es capaz de dejarlas. Pegajoso como el chicle que siempre lleva. Si hubiera sido ordenado, merecería la pena aguantar al fantasma, pero así no, desde luego. Ojalá resulte lo de la ouija, visite a su mamá y así todos contentos. Muy ingenioso y divertido, Ana María. Un abrazo y suerte.
Muchas gracias, Juana.
Yo no sé si tendría temple para aguantar a un fantasma, la verdad, ordenado o no. Debe dar cierta grima.
Abrazos de vuelta.
Hasta el vestido creí que era un hijo adolescente. La sorpresa fue mayúscula cuando descubres que es el fantasma de un marido que no sabemos si ya era así de desordenado o lo que pretende es desordenar tu vida sin el. Me gusta ese final en el que pretendes mandarle con su madre, jajaja .
Muy ocurrente Ana
Un abrazo
Jajaja, pues ahora que lo dices sí, también podrían haber ido los tiros por ahí, a saber cuál habría sido el giro final en ese caso. Como buena seta, el micro brotó así pero podría haber brotado de cualquier otra forma.
Me alegra que te haya gustado, Gema. Abrazos de vuelta.