Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

65. De buena esperanza

Envueltos en el cierzo que atraviesa el pueblo, el pequeño y su madre abandonan la plaza de la mano. «¡Quedan dos renacuajas!», anuncia la matrona antes de meterse al carromato y salir con una niña en brazos. La deja en el suelo de barro seco y señala al grupo de mujeres que, alineadas a veinte pasos de distancia, agitan urgencias, esperanzas y muñecas de trapo. La niña descubre ese derroche de brazos extendidos e inicia un andar torpe. Cambia de dirección como un títere sujeto por hilos caprichosos y duda hasta que su mirada se fija en una de ellas. Y ambas sonríen.

En cuanto la niña concede su primer «mamá», callan algunas mujeres.

Otras maldicen.

Miran ahora hacia su última oportunidad: el cesto de mimbre que sostiene la matrona. Luchan contra su instinto de acercarse, repitiéndose que sería injusto para las demás. «Tendrá unas veinte semanas», «¡qué hermosura!»,  o «la llamaré Ángela», dicen de puntillas mientras la matrona eleva la mirada hacia el campanario. Cuando la cigüeña se posa junto al cesto y prende el asa con su pico, todas ellas se apresuran a sacar de los repliegues de sus vestidos cuantas lombrices, topillos y escarabajos puedan ofrecerle.

14 Responses

  1. Rosa Gómez Gómez

    Precioso relato sobre la maternidad ansiosa por abrirse camino.
    Visual, directo y crudo. Esa cigüeña que decide y esas madres que le ofrecen todo lo que tienen, conmueve y deja mal cuerpo: de madre.

    1. Hola, Rosa,

      me temo entonces que ese mal cuerpo es compartido, aunque probablemente desde la perspectiva de madre se «sufra» más esta historia.
      Muchas gracias por pasarte y comentar.

      Un abrazo,
      Asier

  2. Ángel Saiz Mora

    La maternidad entendida como una bendición deseada. La incertidumbre de si la cigüeña proveerá de bebés o no a quienes anhelan ser madres.
    Un relato con gran trabajo de elaboración, original y poético.
    Un abrazo y suerte, Asier

    1. Hola, Ángel,

      siempre tan atento, has detectado que me ha llevado lo mío (nivel sudar sangre) hilar esta historia. No sé eso es bueno o malo, pero es.
      Muchas gracias por tu lectura.

      Un abrazo,

      Asier.

  3. Surrealista relato en el que las niñas eligen a las madres. La angustia de muchas de ellas para seducir a las niñas o comprar la voluntad de la cigüeña con lombrices y topillos. Muy original muy sensible hacia la maternidad deseada. Enhorabuena Asier.

  4. Ana Fúster

    Este relato se lee con incomodidad, porque es inevitable que surjan preguntas. ¿De dónde vienen esos niños? ¿Por qué se entregan de forma tan aleatoria? Y esa cigüeña, ¿Va a aceptar el «soborno» o va a «cumplir con su deber»? La primera parte me ha hecho pensar en bebés robados y adopciones irregulares, con la aparición de la cigüeña me he ido más a gestación subrogada a cambio de dinero.
    Me ha parecido brillante, Asier, un abrazo y suerte.

    1. Hola, Ana,

      qué bueno que te pasaste! En cierto modo quería dejar algunas preguntas en el aire porque añaden al ambiente cierta extrañeza y contribuyen (creo) a generar esa angustia derivada de la incertidumbre de las mujeres. Yo también he sentido esa incomodidad por lo que me removía la historia al escribirla, por si te sirve de consuelo.
      Ah, y muy bien vistas las diferentes variantes de maternidad, por cierto. Me quito el sombrero.

      Un abrazo,
      Asier.

  5. Si no lo tomo por lo literal, veo la incertidumbre de conseguir un embarazo (título «De buena esperanza»: el estado en el que están o quieren estar las que esperan llevar a término un embarazo): quizá la criatura no quiere cuajar en una madre, quizá la cigüeña elige otra madre… Quien cree en los santos, les reza o saca lombrices, quien en las buenas vibraciones, le canta a la tripa o agita muñecas… Cualquier cosa sirve para obtener ese resultado anhelado, que no siempre se consigue. La forma elegida para explicarlo da gusto de leer («agitan urgencias, esperanzas y muñecas de trapo»).
    Si fuere relato literal, en una distopía cualquier cosa serviría para ese mismo propósito de ser madre.
    Bravo.
    Carme.

    1. Hola, Carme,

      me hace especial ilusión que menciones el título y le des valor porque fue una de las cosas que me llevaron tiempo resolver. Y tienes razón en lo que comentas que, tanto en este caso como en otros, casi siempre hay diferentes medios para conseguir algo. Luego entra en escena el azar, o como quieras llamarlo.
      Muchas gracias por pasarte.

      Un abrazo,
      Asier

  6. Rosalía Guerrero

    Asier, me parece una fantasía medieval de relato, aunque ciertamente inquietante, sobre todo por el origen de esas niñas. Y al leer el comentario de Ana todavía me he inquietado más. Y sí, se nota la sangre que has sudado, está muy currado.
    Un abrazo y suerte.

    1. Hola, Rosalía,

      sí, eso de sudar sangre ha sido tal cual, pero personalmente disfruto mucho la fase de pulir y pulir, sobre todo si ves que poco a poco vas llegando a donde quieres llegar.

      Muchas gracias por el comentario.
      Un abrazo,
      ASier.

    1. Hola, Edita,

      jajaja, sí, a veces leo comentarios de otros relatos y pienso: si ya no hay nada más que decir!
      Bueno, en tu caso me has regalado algunos adjetivos nuevos y generosos, así que muchas gracias.

      Un abrazo,
      Asier

Leave a Reply