Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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94. DE FOTOS Y RECUERDOS (M.Carme Marí)

Al llegar a casa, la encuentro muchas veces en su mecedora mirando fotografías de antaño. Con los colores ya amarillentos, no las tiene en un álbum porque le gusta pasarlas una tras otra en sus manos.

Siempre me hace algún comentario: «¿Ves la cara de pilla que tienes ahí con la mancha de chocolate junto al labio?», «¡Qué guapo estaba tu padre con el uniforme de chófer!», «Esas fiestas del pueblo eran un acontecimiento, llenas de gente»…

En realidad, hace tiempo que no las ve. Pero retiene en su memoria hasta el mínimo detalle de todas ellas de tanto mirarlas. Cuando una neblina empezó a colarse en sus ojos, mi Pablito pegó un trocito de cartulina de distinta forma detrás de cada una de las fotos. Así sabe cuál tiene delante.

Otra vez se ha quedado dormida con su preferida en el regazo. La que nos sacó el fotógrafo de la capital poco antes de enviudar. La que lleva en el dorso un corazón muy grande.

4 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Todos tenemos grabadas en el cerebro imágenes de películas o vivencias que fueron importantes en su momento, que conforman, de alguna manera, nuestra vida, lo que hoy somos. Las fotografías tienen la virtud de contribuir a mantener esa retentiva. Presentan un problema: requieren del sentido de la vista; diluido éste, quedan ellas también enmudecidas.
    Ese muchacho ingenioso las ha transformado para que puedan apreciarse con otro sentido no menos importante, a veces no del todo valorado: el tacto. La evocación y la imaginación hacen el resto.
    En un viaje a Tailandia, hace años, conocí a un matrimonio que nunca hacían fotos, eran la excepción, decían que lo importante son los recuerdos que permanecen, sin el auxilio de complementos externos. Es posible que tuviesen razón, pero las fotos también pueden ayudar. Utilizar cualquier tipo de tecnología, de objetos ajenos a nuestro cuerpo, es lo que nos hace humanos.
    Una historia envuelta por el cariño y la comprensión hacia esa anciana, cuya ilusión es valorar lo que tuvo, adaptándose a sus nuevas circunstancias.
    Un abrazo y suerte, Carme

    1. Muchas gracias Ángel, por tu detallado comentario que arropa el relato. Importante el tacto, como dices, y es que cuando un sentido falla, los otros intentan ayudar. Y a la abuela de nuestra historia le gusta revivir el pasado, cuando su marido estaba con ella y la vida le debía parecer más sencilla y pausada.
      Por otro lado, hoy en día las fotos las tenemos continuamente en las manos con los móviles. ¡Qué distinto de cuando teníamos que esperar a acabar el carrete y llevarlo a revelar! Confieso ser de las que hacen muchas fotos en las escapadas, pero es parte del entretenimiento.
      Un beso, y buen verano!
      Carme.

  2. Esas fotos de antaño, guardadas en cajas de zapatos, sin orden cronológico, requerían siempre de la historia oral, trasmitida por esa abuela. La ayuda de esos pedacitos de cartón en el dorso, le permite seguir narrando. Porque lo importante es la historia que hay detrás de cada foto, eso que llamamos los recuerdos.
    Una historia muy bonita y con fondo para reflexionar. Yo me pregunto si cuando nosotras seamos abuelas, habrá nieto capaz de poner pedacitos de cartón en los millones de imágenes acumuladas en formato digital que formarán nuestro álbum y, si habrá recuerdos nítidos detrás de tantos píxeles. Me temo que no.
    Suerte, Carme. Un abrazo,

    1. Qué bonito comentario, Anna. Lo importante son las historias que narra la abuela.
      Y dentro de unos años, será más complicado con los millones de imágenes, como apuntas, todo digitalizado. Quizá podremos acceder a los recuerdos moviendo las manos, vete a saber.
      Gracias por pasarte a comentar.
      Un petó,
      Carme.

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