Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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70. DE VERANOS, EMPATÍAS Y EMOCIONES (Isidro Moreno)

Muy a menudo añoro la belleza de la estación opuesta. Ahora invade mi mente la nostalgia de los días grises del invierno, la niebla espesa, mi amorosa bufanda, las estalactitas de hielo, la lana verde de mi abrigo viejo.

La mañana ha estado bañada de sudor con ocres de tierra, amarillos de trigo, azul cielo y calor inmisericorde.  Los rayos de sol se desploman sobre la mies dorada y prestan el color al estío.

Complacido por el receso de la comida y el posterior reposo, me he olvidado de hoces y guadañas para perderme en las sombras del montículo de paja.

No era yo el único deseoso de ocultarme entre espigas, según he comprobado al rozarme con otro brazo de piel suave que, lejos de rehusarme, comenzaba a recorrer mi cuello, mi pecho y mi pelvis mientras unos húmedos labios de mujer silenciaban los míos. Jadeante, encaramó sus caderas desnudas, a horcajadas sobre mi cuerpo sudoroso y a punto de perder los sentidos.

Oía voces lejanas que hablaban de Stendhal, de síndromes, emociones, médico, turistas, desvanecimientos…  Finalmente, un par de bofetadas me devolvieron al duro suelo del Museo d’Orsay, justo a los pies de «La Siesta», de Van Gogh.

15 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Las grandes obras de arte pueden producir reacciones en personas especialmente sensibles. El llamado síndrome de Sthendal quizá tiene algo de mito, aunque parece que hay casos de personas que les ha sucedido, como a tu protagonista, deslumbrado ante un cuadro, hasta el punto de ponerse en el lugar del labrador representado con todas sus consecuencias, en una empatía total.
    No estamos a salvo nunca. Hasta la belleza, en lugar de producir placer, puede provocar una reacción adversa. Con todo, lo verdaderamente triste para este pobre turista es que le hayan despertado en el mejor momento.
    Este relato es la narración de un drama, porque las enfermedades, menos aún las mentales, no son para tomárselas a broma, aunque eso no quita que sea una historia muy divertida, como no puede ser de otra forma contigo. A tu protagonista mejor no le preguntamos, no vaya a ser que te coja manía. Las sensaciones que percibe nos ponen dentro de esa pintura, en lo que habría experimentado ese campesino de haber sido un personaje real.
    Un abrazo grande, Isidro. Suerte

    1. En el año 1989 oí por primera vez (en televisión) lo del Síndrome de Stendhal y justamente unos meses después hice mi primer viaje a París. Uno de mis amigos, viendo una exposición de E. Degas sufrió un mareo, vómitos y leve desfallecimiento y toda, toda la gente del grupo le asignó el mismo diagnóstico: «Síndrome de Stendhal», jejeje!
      Yo no lo he sufrido, pero reconozco que cuando estoy ante una gran y conocida obra de arte, noto una extraña sensación difícil de definir.
      Muchísimas gracias, amigo Ángel, por tu acertado comentario -como siempre- Eres alucinante querido EdH2020 (Tienes apelativo de ente sideral)
      Un fuerte abrazaco.

  2. María Jesús Briones

    Leyéndote, he paseado por el impresionismo, me he emocionado con la historia de tu protagonista y me has hecho despertar con él.
    Todos los ingredientes de un buen «micro».
    Felicidades, Isidro.

  3. Hola, ISIDRO. Esto del Síndrome de Stendhal es nuevo para mí. Lo más parecido que he tenido, y salvando las diferencias, ha sido el «síndrome del David», si se me permite el neologismo para describir la torpeza de mis manos cuando rompí la pantalla de mi teléfono celular por querer fotografiar desde el mejor ángulo posible al David de Miguel Ángel, hace cuatro meses atrás, jaja… por suerte el celular sobrevivió a la rotura y yo a mi proverbial torpeza con las manos, que parece empeorar cuando la emoción me desborda…
    Me encantó este micro tuyo sobre esta siesta tan artística en el cuadro y tan especial para el protagonista del micro, que entre su ensoñación tan realista y las bofetadas recibidas, seguro que no se la olvida más…

    Me gustó más que mucho.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. En la publicación del relato en mi Facebook he añadido una nota con la explicación sobre el Síndrome de Stendhal o también llamado Síndrome de Florencia o S. del Turista que provienen de una película italiana de cuyo nombre nunca me acuerdo, pero que en definitiva viene a ser un leve trastorno que sufre el viajero por el stress propio de la actividad y es que, como se dice a menudo, «la vida del turista es dura».

      Me alegro que te haya gustado esta siesta impresionista. Muchas gracias, amiga, por leer y comentar.

  4. Pablo Núñez

    Buenas, amigo Isidro.
    Tú forma de narrar me ha hipnotizado llevándome a pasear por ese sueño de intercambios de estaciones en el que tú protagonista se mece gracias a que a él lo hipnotizó la obra de arte del loco del pelo rojo.
    Mancantao desde el primer renglón al último.
    Enhorabuena, bolo, y suerte con él, guaperas. 😉

      1. Muchas gracias por tus amables palabras que, tratándose de un amigo, las acojo con todo cariño.
        Ah! de las tildes no te preocupes, ya sabemos que últimáménte están de huelga y por hacerse notar, se colocan dondé y cuandó quieren. a mí, a menudo se me ponen enci´ma de consonááántes, o se duplican o apuñalan a alguna vocal distraída… son the milk!
        Las que están de huelga de brazos (y cabeza) caídos son las «admiraciones» de inicio y, claro, no se coloca -en su sitio- ni una!!!
        Un fuerte abrazo.

  5. Enrique Mochón Romera

    Qué bien escrito está este relato, Isi. Hay belleza en su forma y la hay en el fondo que se va vislumbrando a cada línea. Me encanta ese detalle de la “amorosa” bufanda, por nombrar solo una de las muchas perlas que vas dejando. Me ha gustado mucho, sorpresa final incluida. Mucha suerte con él y un abrazo.

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