90. El cálido desorden (Luisa Hurtado)
Las botas en mitad del suelo de la habitación y la ropa dejada de cualquier manera sobre la silla le recordaron lo que había sido y de lo que aún huía, el cuerpo de ella bajo la sábana le hablaba de quien era ahora, de lo que tenía y quería conservar. Dejó que la toalla resbalase sobre sus caderas, como al descuido, y miró la cama en la que dormía la intrusa, aquella que le había traído caricias y risas; a su lado había un vacío, en el lado derecho, en el que él siempre dormía; pero, en esta ocasión y no sería la última, se metió en la cama por el lugar que no le correspondía, pegando su piel a la de la mujer, ansioso ya, solo de pensarlo, por hacerse un nudo con ella.


No todos los desórdenes son iguales, y una de las acepciones de la palabra, negativa y relacionada con el desconcierto, no logra destruir, en este caso, otro significado mucho más atrayente. A esta ruptura del orden establecido creo que se apuntaría más de uno.
Un abrazo y suerte, Luisa
¿Sabes que los nudos forman parte de la teoría del caos? Los entrelazamientos, dentro de sistemas complejos, pueden formar estructuras enredadas tan solo con unas pequeñas variaciones. Mira lo que ocurre con el cable de unos auriculares si los metes en un bolsillo. A tu prota le pasa lo mismo: una variación en su vida le ha llevado a otro caos distinto, parecido al que ha dejado atrás. Otro nudo, más cálido. Qué gustito de texto, Luisa. Suerte y abrazote.
Qué chulada: con ese pequeño cambio al entrar en la cama puede reordenar su vida. No es mala forma de empezar a cambiar.
Un abrazo y suerte.