3. EL ELEGIDO
Esto es el caos absoluto. Somos multitud y sufro empujones, choques, atropellos, apreturas. A la máxima velocidad que cada uno puede intentamos viajar en busca de no sabemos qué. Me adelantan por todas partes. Soy lento, voy de los últimos y lo único que quiero es regresar a donde partí pero veo que es imposible. De pronto todos tuercen a un lado. Algo infinitamente potente me atrae desde el contrario.
Avanzo solo, tranquilo, hacia la luz cegadora. Embriagado, extasiado, me dejo llevar. Mi asombro estalla ante tal descomunal prodigio. Penetro fusionándome con la abrasadora luminiscencia.
Se ha hecho la prueba esperando nerviosa el resultado. Lleva las manos a la boca y un par de lágrimas resbalan por su mejilla. Le embarga la felicidad susurrando “estoy embarazada”.


Había una vez un espermatozoide asustado! Me ha costado dar con la clave, pero entre el embarazo y el elegido, he dado con la tecla. Reconozco que con tanto atropello y tanta luz cegadora, estaba tan despistada como tu bichito. Bien jugado!
«Muchos son los llamados y pocos los elegidos» dicen las Escrituras, algo aplicable la creencia católica, pero podría servir para otros ámbitos, como la lotería, una oposición, o un espermatozoide, uno entre muchos, que ha sabido sortear el aparente desorden y hacer lo que tenía que hacer.
Un abrazo y suerte, PAblo
Esta perspectiva es genial.
Qué original y bien narrado, Pablo.
Penetro fusionándome con la abrasadora luminiscencia. Frase muy acertada para cambiar de personaje.
Un abrazo.
Hola, Pablo:
Bien llevado hasta el giro final.
Me gusta especialmente el segundo párrafo, la descripción del momento «culmen».
Enhorabuena y saludos
Qué bueno que eligió ir hacia el otro lado. Has elegido un narrador muy original.
Un abrazo y suerte.
Muy bien llevado y narrado el peregrinar de ese bichito que, además de alcanzar su meta, nos engaña vilmente.
En ese caos, alguno llega. Genial punto de vista de la narración. Y tras el desorden, llegó la calma, temporal, porque seguro en un tiempo tendrá noches en blanco y días negros con lo que salga de esos gametos. Suerte y abrazo, Pablo.