Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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81. EL TÚNEL DE LAVADO SE SIRVE FRÍO (Ana María Abad)

Nunca conseguí aprender a nadar. De pequeña le tenía un miedo cerval al agua de la playa o de la piscina, incluso la bañera me producía una extrema inquietud si me detenía a pensar sobre qué tipo de monstruos podían ocultarse al acecho bajo la espumosa superficie, y me quedaba muy quieta intentando identificar cualquier ondulación sospechosa o el roce de algún apéndice extraño contra mi piel. Por el contrario, la lluvia siempre me produjo una curiosa sensación de bienestar, ya viniera de las nubes o de la ducha.

Mi marido se burla a menudo de lo que él llama mis manías, sin tener en cuenta las suyas propias, que no son pocas. Pero claro, lo suyo son “originalidades” mientras que lo mío no son más que “chifladuras”.

Hoy, harta ya de tanto pitorreo, aprovecho que se ha quedado traspuesto en el coche para detenerme en una gasolinera y entrar en el túnel de lavado. Los chorros de agua que azotan la carrocería me transportan al séptimo cielo, pero él se despierta aterrorizado, chillando y manoteando como un poseso.

Yo disimulo las carcajadas mientras compongo mi cara de chiflada más inocente y finjo no saber nada de su original claustrofobia.

4 Responses

  1. Rosa Gómez Gómez

    Tu prota tiene la misma fobia que yo, aunque lo de la bañera no me ocurra. Hace bien en enfrentar al marido a sus propios miedos, así la dejará en paz .
    Una fobia no es cosa de risa, aunque desenlace de tu relato sea una gracia.

  2. Ángel Saiz Mora

    Cada uno tenemos nuestras cosas/manías. Están en la mente y no son reales, pwro lo parecen. Ver la paja en el ojo ajeno.sin querer mirar la viga el propio no puede traer nada bueno. Y ya se sabe, ríe mejor quien ríe el último.
    Un abrazo y suerte, Ana María

  3. Sara SH

    ¡Una pequeña gran venganza! Eso le pasa al marido por menospraciar las fobias de su mujer, que eso de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio (como bien dice Ángel) por desgracia se practica mucho… Ojalá hubiera más empatía en el mundo, pero mientras eso llega, nos quedamos con la sonrisa que despierta tu relato. ¡Muchas felicidades y suerte!

  4. Rosalía Guerrero

    Seguro que a ese marido burlón se le quitan las ganas de pitorreo. Y si no, cuando se burle de ella solo tiene que decir una palabra, que en realidad son tres: túnel de lavado.
    Un abrazo y suerte.

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