Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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41 El viejo magnolio (Juana Mª Igarreta)

La casa de Lucía está situada en un sitio envidiable, así lo comentan siempre sus amigas. El ventanal del salón da a la calle principal de la ciudad, donde bulle la vida desde las primeras horas del día. Sin embargo, su mirador preferido está en la parte trasera del edificio: una pequeña terraza que asoma a una recoleta plaza presidida por un majestuoso magnolio. El ejemplar supera con creces los setenta años de ella. Sentada en su mecedora de mimbre, que exhala gemidos con cada balanceo, posa a menudo sus ojos en el viejo árbol, al tiempo que siente reverdecer sus recuerdos. Qué acertado estuvo su ya fallecido Francisco construyendo ese firme alcorque para proteger la base del tronco y sus raíces. Desde entonces, por fuerte que sea la tormenta y el viento huracanado agite inclemente la frondosa copa del magnolio, no hay riesgo de que la tierra que lo sustenta se remueva en demasía. Esa tierra en la que los pies de Mateo, el gemelo de su marido, tantas veces dejaron huella. Dos hermanos idénticos hasta en el gusto por las mujeres.

9 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Las historias con gemelos son interesantes por sí mismas, a veces apasionantes, como lo es la tuya. Los vínculos que se establecen entre ellos rozan lo misterioso.
    Por otro lado, la naturaleza ha otorgado a las mujeres, mal llamadas «sexo débil», una vida prolongada. Por eso, llegados a una cierta edad, son mayoría sobre los hombres. Tu protagonista ha tenido oportunidad de conocer el amor por partida doble, aunque con un físico, el de ellos, muy semejante. Ahora le queda el magnolio, aún más longevo que ella, como recuerdo compartido de ambos.
    Un relato que nos habla de una vida, todavía activa (el personaje tiene amistades que la visitan), aunque también condicionada por el pasado, que en principio parece marcado por la fidelidad conyugal y la añoranza, pero el desenlace, expresado con sutileza, nos ofrece un dato crucial e inesperado que lo cambia todo.
    Un abrazo y suerte, Juana

    1. Hola, Ángel. Este relato ha sido inspirado por un magnolio que veo desde la ventana de la cocina de mi casa. Está junto a la puerta de un colegio y su alcorque edificado con cierta altura sirve de banco y lugar de encuentro a colegiales, padres y abuelos. O sea que si sus hojas contaran como las de los libros, tendrían mucho que decir.
      Es verdad, los gemelos son muy especiales. En mi familia hemos tenido tías y primos gemelos. Y a punto de tener sobrinos nietos, pero por desgracia uno de ellos se malogró.
      Gracias por tus interesente comentario.
      Te deseo lo mejor para el 2021. Un abrazo agradecido desde Pamplona.

  2. Josep Maria Arnau

    El ventanal del salón y la pequeña terraza. El bullicio de la ciudad y el majestuoso magnolio. Contrastes que usas para mostrar las preferencias de la protagonista. Dosificas la información y generas expectativas hasta desvelarnos las razones al final. Otro contraste, una vida con Francisco y otra con Mateo vinculada emocionalmente al magnolio… que persiste con él, resistiendo el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas. El ritmo del relato hace crecer la historia con naturalidad y potencia su impacto. Enhorabuena, Juana María.
    Un abrazo y mucha suerte.

    1. Josep Maria, me gusta mucho cómo has analizado el micro a base de contrastes. Ni yo misma había visto alguno.
      Sí, como bien dices, he tratado de que el relato fluyese como si no pasara nada extraordinario, reservando a las dos últimas frases la esencia de la historia. Muchísimas gracias por tu tiempo y palabras. Te deseo lo mejor para el 2021. Otro abrazo para ti.

  3. «The heir and the spare»: «El heredero y el repuesto», como solían decir del príncipe William de Inglaterra y de su hermano, el príncipe Harry. Esta señora setentosa tuvo lo mejor de ambos mundos y vaya si lo disfrutó, y ahora lo rememora frente a ese magnolio más longevo que ella, balanceándose en su mecedora de mimbre… Lo más logrado, a mi entender, es la oración final que lo revela todo, y también el regodeo de ella al rememorar a los dos gemelos tan plácidamente y sin el menor cargo de conciencia…

    Muy bueno, JUANA; me encantó… 🙂

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Sí, Mariángeles, a esta señora le acompañaron muchos años los gemelos. Como no pudo casarse con los dos, lo hizo con uno, pero no le hizo ascos al otro. Eso sí, guardando las apariencias. La copa de este hermoso magnolio sabe mucho de eso.
      Mil gracias por comentar y mis mejores deseos para el 2021. Un beso navideño.

  4. Gloria Arcos Lado

    Nos desvelas, como en las buenas novelas, un final sorprendente que explica como nadie su querencia hacia ese magnífico magnolio y hacia las historias de amores secretos que guarda. Buen relato, Juana. Un abrazo. Gloria

  5. Josep Maria, me gusta mucho cómo has analizado el micro a base de contrastes. Ni yo misma había visto alguno.
    Sí, como bien dices, he tratado de que el relato fluyese como si no pasara nada extraordinario, reservando a las dos últimas frases la esencia de la historia. Muchísimas gracias por tu tiempo y palabras. Te deseo lo mejor para el 2021. Otro abrazo para ti.

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