06. ELLA (Puri Rodríguez)
–”Ví bajar al cachorro arrastrado por el torrente y golpeándose contra las rocas. Conseguí sacarlo del agua, pero estaba tan malherido que no pude salvarlo. Entonces apareció ella, y…”–
Esas fueron las últimas palabras que el hombre pronunció cuando los forestales lo encontraron, destrozado y agonizando, junto a la orilla.
A no mucha distancia vieron cómo se alejaba una osa parda, transportando entre sus fauces a un pequeño osezno inerte y arrastrando jirones de una tela azul enredados en sus zarpas.
Haz bien, no mires a quién y no pienses en las consecuencias. Tu protagonista, muy quijotesco, no duda en tratar de socorrer al débil, cosa que no solo no consigue, por no llegar a tiempo, sino que pierde la vida en el intento. Triste final para alguien tan generoso y desprendido, pero la vida no siempre da a cada cual lo que merece.
Un relato breve e intenso, que hace pensar.
Un abrazo y suerte, Puri
Querido Ángel, mil gracias, una vez más, por leerme y por tus sabias reflexiones, prodigio de síntesis y certera comprensión de lo que, modestamente, acierto a escribir. Un beso, amigo.
Ay, Puri, pobre hombre, le ha salido cara su buena acción.
Un abrazo y suerte.
Una quijotada inútil. El mundo salvaje se impone en este caso, ante la humanidad, nada frecuente de un humano.
“Ella”, rabiosa y afectada en extremo, al ver su cachorro en manos del hombre, debió interpretar que lo había matado.
Moraleja: no podemos fiarnos de un animal salvaje, su reacción es imprevisible.