Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ENTCerrona 4: MICROPOESÍA

poemaAlgo muy distinto para la segunda parte de febrero

Nuestro amigo Cristóbal Peña propone que le hagamos un hueco a la MICROPOESÍA, incluso se anima a pedir que si funcionase bien la propuesta se convierta en un nuevo blog que haga propuestas mensuales… Todo es probar, compañero.

Pues aquí queda la propuesta: un MICROPOEMA. Lo dejaremos también en un máximo (aproximado) de unas 100 palabras, y para que sirva como disparador de la imaginación ofreceremos también un tema que (por si acaso hoy iniciamos algo que nos defina en el futuro) va a ser EL PRIMER DÍA.

 

 

176 Responses

  1. Paloma Casado

    Apresúrate que está llegando el alba
    como en el génesis, cuando la luz del día
    fue arrancada por siempre de la noche.
    Pinta con tus palabras el sol cuando acomete
    la batalla final contra las sombras.
    Háblame del verde de los valles
    que humedeció la escarcha
    o ese melancólico azul
    que cubre como un velo
    las lejanas montañas.
    Del color de los brotes
    que revientan los prados de alegría.
    Háblame de formas y colores
    Ahora que ya no puedo distinguir
    Otra cosa que no sean tinieblas
    En mi eterno reposo, debajo de las flores.

    1. Martín Zurita

      Hola, Paloma.
      La poesía es algo muy serio. La poesía es la madre de la literatura, con ella se inició y se cierra con ella. La poesía pobre, ramplona se retrata y no es poesía. La poesía, insisto, es algo muy serio. Hasta la poesía sarcástica tiene que tener su gracia, su gracia santificante, digo. Hay intentos de poesía que se retratan, insisto, y que no llegan ni a olerla. En la apertura de este blog, con ese génesis apocalíptico, tú has hecho honor a la poesía.

  2. María José Viz Blanco

    Cincelamos el día
    Que, sin titubeos,
    Quisimos iniciar,
    Anclados en memorias sumergidas
    Bajo pedernales, sobre altares,
    Inmiscuidos en misterios de saña
    Que arrancan sentidos
    Para clavarlos muy hondo en sonrisas congeladas.

    1. Martín Zurita

      Hola, María José.
      Haces gala de lo que eres, porque lo has acreditado: una escritora total. Y en poesía, no digamos. A la musicalidad extrema unes la belleza, el fulgor de la palabra como recién inventada por ti. Y derramas ese dramatismo que, a mi entender, caracteriza la poesía buena, la buena poesía, más o menos intensificado. La poesía no es broma. Y no es solo una sucesión de palabras bonitas. Tú también haces honor, mucho, a la POESÍA.

  3. Blanca Oteiza

    A cielo abierto

    Aquella noche no dormí,
    me atreví a mirar al cielo
    y por primera vez descubrí,
    que me arropaba desde lo alto
    un infinito manto de estrellas.

    1. Blanca Oteiza

      J u a n, me alegra saber que tenemos temas predilectos en común. El cielo, con sus estrellas y misterios es una de las bellezas de la naturaleza que nos rodea y nos sorprende cada día con su paso efímero.
      Un abrazo

  4. Modes Lobato Marcos

    El primer día vino mi tía,
    Con lamparones de mierda y aliento a lejía,
    Le ofrecí un mosto, pero quería sangría.
    Ay, ay, ay, mi tiiiiia!!
    La más maja de toda Almeríiiia!!
    Todos los días pone en el radio caseeeeette!!!!
    Una vieja y un viejo van pa Albaceeeeete!!!!

    (Ahí queda eso…)

  5. Martín Zurita

    PRIMER DÍA
    El primer día fue el calco
    de los que le sobrevivieron
    en la cuadriculada voz del calendario.
    Arañas y moscardones, cenizas ya,
    sin darse cuenta,
    en el cristal que los contemplaba.
    Un Dios crónico y desentendido,
    puertos, naufragios de la mano
    de un mar sin usura, facsímil del cielo.
    Oscuras nieves sobre la tierra,
    risas heridas
    y un grito incontinente en las gargantas.

    1. María José Viz Blanco

      Querido Eduardo, me dices en tu amabilísimo comentario palabras hermosas sobre mi poesía, pero estoy viendo (leyendo) que tienes una gran vena lírica y me encanta descubrir, aquí, tu faceta poética. Hay un poso de tristeza en tus versos y me he fijado, especialmente, en ese «Dios crónico y desentendido» porque me parece una imagen muy lograda y muy real, si me apuras. ¡Cuántas veces nos lamentamos de las injusticias divinas cuando vemos desaparecer a los que queremos!
      Ahí dejo mi breve reflexión. Espero tener la oportunidad de leer más poesía hecha por ti, aquí o el cualquier lugar. Besos.

      1. Martín Zurita

        Hola, Mª José.
        Yo he tenido la suerte de leer mucha poesía tuya, y de muy buena calidad, de una excelsa factura, en tu «Creaciones mínimas». Algo te haré llegar, apelando desde ya a tu benevolencia. Lo de Dios es punto y aparte. Es un… En Internet leí que si existe esperemos que tenga una buena disculpa. Hace tiempo que no leía nada mejor acerca de aquel que si existiera, como también se ha dicho, no nos dejaría llevar la vida que llevamos. Un ser perfecto creando, lo cual revela imperfección, y además al hombre, y para colmo a su imagen y semejanza. ¿Pero cómo se come todo esto? Claro, como resulta que no tengo fe… Sabes dónde veo yo algo divino: en nuestros mejores comportamientos. Un besote.

        1. Martín Zurita

          Hola, Juan.
          Generosidad la tuya, que eres el verbo encendido y regalas palabras ignotas como si fueran pasteles. Madrid es fabuloso, estoy contigo y, contigo en él, más fabuloso todavía. La poesía de la vida, qué bonito suena eso. Y sabes qué, disculpa si me pongo pesadito con el tema de Dios, uno entre tantos, pero tengo mis motivos. Además, qué coño, no permitamos que Dios se interponga entre nosotros. Te admiro, y es por razones varias. Me pareces, amén de un magnífico escritor, una gran persona. Y para mí esa es la cuestión fundamental, el comportamiento, se piense lo que se piense y se crea en lo que se crea deje de creerse. Somos librepensadores y «librecreedores». Venga, otro abrazote.

  6. Jesús Garabato Rodríguez

    Tras cantar su primera línea:
    Beber, saltar, reír, vocear, cobrar, cenar, bailar, amar, dormir.
    Volver, perder, beber, jurar, seguir, sollozar.
    Ofrecer, aceptar, tragar, cobrar, vomitar.
    Volver, perder, beber, gritar, marchar.
    Pedir, implorar, coger.
    Volver, perder, beber, enloquecer, pegar, romper, escapar.
    Robar.
    Volver, perder, beber, caer, morir.
    ¡Bingo!

  7. María José Escudero

    Besos
    La primera vez besó mi mano
    y se desbordó la playa.
    La segunda, besó mi pelo
    y sonaron las campanas de las torres.
    La última vez besó mis labios
    y se cayeron del cielo las estrellas.

    1. Martín Zurita

      Hola, María José.
      Igual fueron a parar, las estrellas, al jardín de Mari Trini. Una poesía muy intensa y muy bien construida.

  8. MªBelén

    El primer día
    al rememorar tu nombre
    hubo agua en la comisura de mis pupilas.
    Los días siguientes,
    concibieron fuego
    en el mutismo de una piel aún dormida.

    Hoy, transparente y desnuda,
    te espero al otro lado del abismo;
    ese abismo que nos separa,
    distancia prohibida
    en un espacio deshabitado,
    aliento en busca de tu verbo
    y de no ser una caricia a destiempo.

    Sabor tatuado en la paladar de tu mirada.

      1. MªBelén

        Joooiiii…. Muchas gracias a todos. Es muy grato leeros, solo alguien que cada día quiere aprender. Vosotros soís lo más. Plumas que nos hacen volar en cada historia.
        Besos y abrazos infinitos. 🙂

  9. LA PRIMERA VEZ

    Pensé que soñaba.
    Restregué los ojos
    y seguía tentándome.

    Imaginé la muerte
    y que estaba en el cielo.
    ¿Será Dios azul?

    Restregué los ojos
    mas seguía a mis pies.

    Eché a correr
    perdí los zapatos
    entré en el agua
    me dejé calar
    lloré de emoción…

    Estaba en el mar
    por primera vez.

    Y me vestí de sal.

    1. Martín Zurita

      Hola, Edita.
      Me encanta tu poema. Y no tengo yo tan claro lo de Dios en ti cuando lo colocas entre interrogantes. ¿Será…? Como poco dudas de él, así, con minúsculas. Qué más quisiera ser azul. Los científicos explican el origen del mundo sin Dios. Ese terrible instrumento. Dios es, para mí, la muerte de la inteligencia, entre otras cosas nefandas. Dios no es nada porque no existe.

  10. Barceló Martínez

    QUIEN HACE UN CESTO…
    Me pides mil veces perdón.
    Mil excusas y razones:
    “Que no volverá a suceder
    lo que sólo pasó esa noche.”

    Aún me sabe la boca a hiel;
    aún duele hasta el aliento;
    aún puedo ver su piel en tu piel
    y aún, me hiere el recuerdo.

    No pasará nunca más.
    Yo lo sé, tú también.

    Conmigo no hay segunda vez.

  11. NADA
    Nadar en la nada
    a contracorriente
    a brazadas cortas
    pero intensas
    hasta acabar exhausto
    hasta acabar
    de nuevo
    hundido en la nada
    para ser del todo nada.
    Entonces llegas tú
    me susurras
    al oído
    que también eres nada
    como todo
    como el bosón de Higgs
    que también es nada.
    Y así
    sujetos a la nada
    nadamos juntos
    en este mar de nada
    en este inmenso vacío
    que nos naufraga
    hasta una playa lejana
    perdida en la nada
    para volver a ser nada
    pero esta vez,
    y como desde el primer día,
    nada enamorada.

    1. Martín Zurita

      Hola, Manu.
      Poema el tuyo bien pero que bien bonito. Emparenta con José Hierro, con su todo y su nada, pasando por camilo, el cantante: «…Y aunque nado entre la nada aún lucho por la vida. Ayudadme a cambiar por rosas mis espinas. Ayudadme a cambiar mi mundo por amor» y terminando en Quevedo. casi nada. Un abrazote.

      1. Gracias Martín por tus comentarios.
        Lo de Camilo (imagino que Sexto) no lo conocía. No es de mi «cuerda» por así decirlo, pero añade a eso que escribes a Luis E. Aute con su «Por tu vientre más allá del bien y el mal cuando eres tierra,cuando soy agua.Y si al fin no somos mas que polvo,seamos polvo, seamos polvo nada mas…mas polvo enamorado» o de José Agustín Goytisolo «Un hombre solo, una mujer así tomados, de uno en uno son como polvo, no son nada».
        Mucho amor leo en todos los poemas, pues ¿qué sería de nosotros sin el amor?

        Un abrazo.

        1. Martín Zurita

          Hola, Manu.
          A mí el Camilo me mola por alguna porción de sus letras, date cuenta que yo ya soy un carroza; ahora bien, amigo, si hablas de Aute, eso ya son palabras mayores. Y su poesía, la de «Volver al agua». Y sus canciones. Albanta, Queda la música, Dentro, Hafa café, los Mares del Sur, todas. Y sus cuadros y su cine. Es un nuevo Leonardo. Ojala se recupere al 500%. Y Goytisolo era mucho. Y Ángel González y Claudio Rodríguez y Caballero Bonald y un profesor mío, el de «Ditirambos para mi propia burla», que no conoce ni dios y que fue ganador absoluto (Hierro y Bonald, p.ej., solo consiguieron accésit en su día)del Adonais de 1973 o 74, ya no me acuerdo. Y un tal Antonio Lucas, para mí el mejor poeta de ahora mismo, excluyéndote a ti, claro está. Un abrazote.

          1. Buen repaso amigo por la poesía española de la segunda mitad del siglo XX, parece que fue ayer ¿verdad? y fíjate ya estamos en el XXI y el carro se nos transformó en carroza a más de uno, entre los que me incluyo. Me considero muy pocas cosas en esta vida, yo diría casi ninguna, menos por supuesto poeta (eso sí que son palabras mayores) tampoco escritor, solo un simple aficionadillo que se lo pasa bien juntando letras y compartiéndolas con los amigos, así pues no solo puedes sino que debes excluirme de tu última consideración (y supongo bien intencionada más que exageración) sobre el mejor poeta de ahora mismo.

            Muchas gracias por tus comentarios y elogios (que no se merecen) y un fuerte abrazo.

  12. Esperanza Tirado Jiménez

    ADIÓS

    Detrás de mis ojos, empapados en lágrimas, todo se ve borroso.
    Tengo frío aquí dentro.
    Me siento como un niño perdido en el bosque.
    La vida surge, me llama.
    Pero nunca me atrevo a dar el paso.
    Me desdibujo.
    Me pierdo.
    Y desaparezco.

    Adiós…

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Nunca se me había ocurrido que podría escribir poesía. O algo que se pareciera.
      Mil Gracias por vuestros comentarios de aliento.

    1. Barceló Martínez

      Gracias Martín. Veo que adoras la poesía y significa mucho para mí que te haya gustado.
      «el hombre anda perdido si no vuela»
      Un saludo

      1. Martín Zurita

        Hola, Barceló.
        Adoro la literatura sí, y en especial la poesía. Me gusta más, empero, la música, y la gimnasia, fíjate tú. Claudio Rodríguez, autor de El don de la ebriedad, que te recomiendo si no lo has leído (ganó el absoluto del Adonais, en su día, con 19 primaveras), la mañana en que iba a morirse (yo creo que él lo decidió así) habló con su mejor amigo y le dijo que se iba de vuelos.
        El hombre anda siempre perdido y lo único que a veces le ilumina es la poesía: los vuelos. Un abrazote.

    1. Martín Zurita

      Hola, Juan.
      Para mí mi catecismo eres tú, tu palabra y tu actitud, como te digo en respuesta a tu comentario a mi poema. Y me parece bien lo de lo macabro, no te vayas a creer. Una vez escribí un cuento de un tipo enamorado de las calaveras porque no conseguía seducir a las mujeres, bueno, ni a una sola. Y se compró una en una ortopedia que resultó ser mágica… Se titulaba «La calavera», claro es. Conque… Abrazote de Hecatónquiro, que me parece que ya me explicaste lo que significa. Tengo un folio lleno de palabras tuyas, que consulto de cuando en cuando. Pero solo tú les das la salida más oportuna.

  13. Martín Zurita

    Hola, Barceló.
    Me gusta tu poema. Qué tremenda apelación. Qué exaltación de la voluntad. A volar, a volar hasta enterrarnos en el mar.
    Un abrazote.

  14. Calamanda

    Son de gran belleza vuestros poemas, gracias. Abrazos.
    Paso a dejaros el mio.

    A esos días azules
    sol de la infancia;
    me trasporté para tenerte.
    Sentir sin dejar de sentirte,
    Callejear a tu lado, tras de ti, y alcanzarte.
    Buscar y encontrar casualmente,
    un segundo tus parpados en los míos.
    Que en ese tiempo se insinuara el sol
    en mi sonrisa y el arco iris
    brillara junto a horas sin calor.

    1. Martín Zurita

      Hola, Calamanda.
      Tu poema es trasunto tuyo. Sensibilidad a flor de piel, sensibilidad que acaricia mientras devanas la nostalgia. me encanta tu poema. Besos.

  15. Miro atrás y peno,
    con angustia y desconsuelo,
    por un año de buenas letras yermo
    que me deja sin microvuelo.

    Asumo el duro castigo
    de no ver a buena gente
    mucha amiga, mucho amigo,
    en la Barquera de San Vicente.

    1. Martín Zurita

      Hola, Rafael.
      Poesía realista, pero poesía al fin ay y al cabo. Poesía despojada. No hay nada que se te resista con la mano corriendo por el teclado.
      Un abrazote.

  16. Martín Zurita

    Hola, Juan.
    Aunque ya sabes que Dios y yo… Te lo digo de otra manera. Puedo estar en desacuerdo con lo que dices pero jamás podría estarlo con la manera en que lo dices. Me has erizado la piel. Casi me dan ganas de rezar.
    Y gracias por el regalo que sigue. Por ese , efectivamente insólito, haiku.
    Con tu vasta cultura lo mismo has leído a José Antonio Moreno Jurado, el sevillano retirado de catedrático de griego. He hablado más arriba de él. Ganó el Adonais, el absoluto de 1973, con su «Ditirambos para mi propia burla. Te copio, os copio el primer poema: DITIRAMBO CONTINUO

    ¡Y el ditirambo se hizo carne,
    y habitó entre nosotros!

    Surgió como de un fondo impreciso.
    Se alzó de pronto sin someterse a la mesura,
    veraz, encadenado. Se lanzó
    como rugiente esfera a taladrar mi carne.

    Suavísima luz que mortifica.
    Heridora palabra. O gesto. Promiscuidad
    de humano peregrino: un nombre solo, una mentida
    herencia.
    Deleite que no se comunica, que no se desentiende.
    Incontinente grito.

    ¡Oh tú, mi ditirambo, mi pena, pena mía
    que naciste conmigo, que me llevas,
    que reconoces en tu rostro mi rostro, mi vientre, mi
    costado,
    mi dolor, que es dolor de cada césped perseguido!

    Anuncia. Dime:
    en qué mano no estás, en qué mañana,
    en qué rumor huido, en qué simiente moribunda,
    en qué brazo rebelado contra el hambre,
    en qué beso ocultado.

    Sangre mía.
    Sangre cegadora que no cubre.
    Sudor de risa que nos llega a la mejilla, que divide
    la raíz en un sueño enarbolado.
    Ditirambo de mi pena para mi pena.

  17. Una desconocida
    me acerca tu recuerdo
    vestido de aroma.

    No se parece en nada, a ti,
    y sin embargo.

    Sería tan injusto
    hablarle, sonreír,
    buscar, al calor de un café,
    si su sonrisa también
    lleva prendido tu sabor.

    Tal vez se parezca un poco, a ti,
    y sin embargo.

    Sería tan injusto
    buscarle las dobleces al tiempo;
    ponerse la venda en los ojos
    y enamorarme, en ella, de tu ausencia.

    Tal vez se parezca en todo, a ti,
    y sin embargo.

    Descubrir que la añoro,
    sin conocerla, por ese perfume
    que adherido en el viento,
    todavía,
    susurra tu nombre.

    1. Martín Zurita

      Hola, Ignacio.
      Me encanta tu poema. Qué bien juegas con el desamor. Con esa nostalgia infinita a la que la poesía nos traslada, nos convoca envuelta en su perfume.

  18. Gloria Arcos Lado

    ESPERANZA Luz naciente, quisiera creer, que gracias a la luz del amanecer, podré por fin hallar el secreto que esconde su viejo corazón. Con su verdad sumergida bajo mil capas, atrapado por su aspecto de hombre duro, en lo profundo de su alma, sé que el anciano encierra a un niño tierno. Entre los recuerdos que cobija se encuentran los antiguos sentimientos, largamente disfrutados y sufridos. Pero aún así, desde su infinita añoranza, el hombre maduro es el único capaz de capturar todo lo bello que un humano puede conseguir. Y quizás, yo que alguna vez fui suya, consiga hallar ese espíritu pleno de amor, melancolía y esperanza que le inunda. A su lado podré saber que nuestro destino está allí. Le transmitiré que debemos regresar al océano, ese útero eterno, el único lugar dónde inevitablemente todo volverá a comenzar.

    1. Martín Zurita

      Hola, Gloria.
      Qué excelso canto a la madurez en tu prosa poética. Cuánta verdad y cuánta belleza encierra este apelar tuyo a la esperanza para terminar todo en el mar, donde vuelve a ponerse en marcha nuestra naturaleza de peces curiosos. Cuánto sentimiento desgranas. Me has conmovido. Un beso.

      1. Gloria Arcos Lado

        Muchas gracias, Martín.
        La verdad es que jamás he escrito poesía, esto es lo más cercano a ello.
        Me parece dificilísimo y por eso a aquell@s que lo hacen con tanta belleza, los admiro.
        Gracias por abrir un nuevo espacio, que seguro da muy buenos frutos, pues en esta página de encuentro se esconden grandes escritores y poetas.
        Un abrazo.
        Gloria Arcos

  19. Salvador Esteve

    GOLPES MEMGUANTES

    El primer día me odié, el segundo te odié.
    Los demás, cerré mis ojos púrpura.
    El resto, cerré mi alma carmesí.
    Mi vida sangra, se desvanece.
    Ya nada me pertenece.
    ¿Hay alguien ahí?
    ¡Socorredme!

    1. Martín Zurita

      Hola, Salvador.
      Una llamada al otro. Nadie es nada en sí mismo o muy poco. Lo mío está alrededor, proclamaba Rimbaud. Somos sociables por naturaleza, afirmaba El Estagirita, el descomunal Aristóteles. Tú nos socorres con tus versos.

  20. PERDIDO

    Vagando por el desierto
    desperté esta mañana
    dando tumbos, perdido,
    sonámbulo, sin ganas;

    añorando un paraíso,
    verde follaje, agua
    y unos brazos suaves
    que acaricien mi espalda;

    deliciosos manjares,
    jarras de vino, sedas,
    colchones, almohadas
    y su compañía
    para acabar la velada.

    Sin embargo estoy aquí,
    arrastrando mis pies
    en esta arena apilada,
    pequeñas dunas sedientas
    tan secas como mi garganta.

    No desisto.
    Paso a paso voy llegando
    a aquella difusa montaña
    que la niebla quiere ocultar
    para minar mi esperanza.

    Extenuado caigo al suelo
    entre arbustos y matas,
    negros insectos, huesos
    y duras piedras que me aplastan.

    Despierto en el paraíso
    pero no veo manjares, sedas,
    nada,
    nada más que luz
    la luz de su mirada
    antigua, conocida,
    colmadamente sabia.

    Entonces oigo pronunciar mi nombre
    en labios de mi amada.
    ¡Por fin en casa!
    –exclamo–
    ¡Por fin en casa!

    1. Martín Zurita

      Hola, Sara.
      Un gusto leerte en esta nueva faceta. Poesía de corte clásico, apoyada en las asonancias. El perdido, acaso entre sueños, salva escollos y se encamina al hogar. A su paraíso perdido. Rehúyes la adjetivación porque tus sustantivos son muy vigorosos. Me gusta tu poema. Un beso.

  21. Yo os dejo también un poema pequeñito.

    DUENDE

    Recostada en la cama
    repasaba mi día.
    Pensaba en escritores,
    recordaba poesías.

    ¿Cómo será el duende?
    y verlo ¿cómo sería?
    Pero yo no tengo gracia,
    A mi casa nunca vendría.

    Entonces me venció el sueño,
    y tras un aleteo de cortinas,
    sentí el roce de un beso pequeño
    que el duende dejaba en mi mejilla.

    1. Martín Zurita

      Hola, Asunción.
      Un poema pequeñito, como dices pero bastante grande a mi parecer. Me trae el aire, el tono de algún poema de Federico García Lorca, nada más y nada menos. Conque… Un beso.

  22. Martín Zurita

    COMO EL PRIMER DÍA (SOLO EN VOSOTROS)

    Camino de pasos tropezados mi vida.
    De arduos esbozos
    y aplastantes interrogaciones.
    De jeroglíficos, de palimseptos.
    De petroglifos, de enigmas
    de encrucijadas.
    La verdad se me resiste
    como sol hacia el oeste.
    La luz se pone, en mi entendimiento
    como convexa pilastra.
    Como menguante luna interpretativa.
    Como insecto atrapado entre valladares
    que no se quebrantan.
    No avanzo en lo que quisiera
    y galopa en mí lo indeseable
    a viva espuela concreto.
    Seguro solo en vosotros
    tenga ya la razón
    auténtica y sosegada. Tierna.
    Definitiva.
    El traje de más lucir.
    Mi escuadra y mi cartabón.
    Mis arquivoltas.
    La cima sentimental
    hecha a mi medida. A la vuestra.

    1. Martín Zurita

      Hola, Juan.
      Me confieres fuerza y honor para la lucha. Gracias, muchas gracias. Para la lucha mayormente conmigo mismo, para conseguir dar de lado a ese filo caótico, a esa nostalgia devoradora, para embridarme como es debido. La Verdad es la meta, y yo estoy en la línea de salida, a los 26 que me imagino, lo cual no deja de resultar hermoso. Casi cualquier cosa por descubrir. La vida es joven y yo estoy en la vida contigo, con vosotros, esa es la miel que no me hiere, la ambrosía que a diario degusto.
      Que todos tus febreros, de 28 o 29, según, sean numerosísimos y se desenvuelvan de acuerdo con lo que necesites. Con lo que tú quieras. «Vuela fantasía con alas de plata. Caballero de tu corte quiero ser, fantasía».
      Un lírico abrazote.

  23. Hay un gabán soñando lluvia,
    Hay un sombrero de vacío lleno
    Hay un bastón con la empuñadura fría
    Hay una mecedora en el salón varada
    No está tu pipa, faltan tus zapatos
    Se escarchan mis esfuerzos por escuchar tu risa
    Hay un calendario con la fecha equivocada
    Sobran tus llaves, faltan tus manos
    El olor a hospital sigue en mi pelo
    La casa atruena con el silencio nuevo de tu ausencia

  24. Martín Zurita

    Hola, Yolanda.
    No le hace ninguna falta el título a este poema, y ello constituye un primer acierto, desde mi punto de vista. Luego está muy bien descrito, con tono y textura modernos, ese avance ágil hacia la muerte del personaje masculino, centrado casi todo en cosas y partes de él. Me gusta mucho tu poema. Besos.

  25. FUTURO

    Amanece.
    Hoy es el primer día de los días que nos quedan juntos.
    Hoy es el primer día desde que sabemos que no son tantos,
    que se acabarán, que me consumo.
    Y lo piensas y contienes el llanto
    pues ayer nos juramos, como haremos cada día,
    no penar y sacar alegría
    de donde sólo vemos espanto.
    Porque aunque presentemos batalla
    con mil y un tratamientos y medicaciones
    nuestro adversario es un conocido canalla
    que no entiene de deseos o intenciones.
    Mas el futuro le ajustará cuentas,
    dejará de ser esa sombra negra que planea
    sobre corazones encogidos, a la espera.
    Nuevos doctores le cortarán las alas:
    no se llevará más sueños en volandas.
    Esperanza.

  26. Martín Zurita

    Hola, Juan
    Preciosísimos versos, por mi apreciados, como todos los tuyos, los de los tres pomas que conforman esta tanda. Hasta los títulos están para comérselos con las delicadas fauces del alma. Como para que durmieran en un libro de papel o desde él dieran luz como revelaciones que son. Y vive Dios, qué certeras, compañero del alma, compañero.
    Un abrazo a la manera de los vuelos vitales de Claudio Rodríguez.

  27. Martín Zurita

    Hola, M. Carme.
    El futuro es lo mejor porque da cobijo, a manos llenas, a la esperanza. La esperanza está en ti, en tus versos, en tus cuentos. No hay nada más triste que la pena y el dolor, como cantaba Miguel Gallardo. Pero nunca hay que dar nada por perdido, aun en lucha contra los enemigos más temibles. Y que conste que sé de lo que hablo porque lo tengo cerca, porque lo llevo muy dentro. Ah, la medicina y, sobre todo la investigación, cómo podrían, deberían cambiar nuestras vidas.
    Me ha erizado el vello tu poema, fluido y sincero. Un enorme y cariñoso beso lírico.

  28. María Rojas

    Vaya, vaya, mis estimados Juan y Martín, no me explico a que horas duermen. Magnífica la colaboración de los dos con este blog.
    Abrazos y besos.

  29. Martín Zurita

    Hola, María.
    Para magníficos tus ojos. Yo no duermo, sueño. Así que Juan… imagínate. Serviros de algo es un honor al par que un placer. Abrazos y besos para ti.

  30. Martín Zurita

    Hola, Juan.
    Un premio Nobel habita entre nosotros como un Ditirambo sin burla. Ese eres tú. No podías haber tocado mejor palo: el Oriente para agasajarme. Un palo me mesana. Solo pronunciarlo me fascina. Hasta mi cara apunta a oriental con un punto de Sócrates, el hombre de la muerte ejemplar después de Ese Otro. Eres todo un chamán, todo un gurú, todo un hechicero benéfico. Todo un Señor. Sigue anunciando. Dime. Háblame del yoga. Háblanos de la paz. Esa suprema meta. O de los samuráis, si toca, o de los códigos del honor. O del sexo refinadísimo. O del minimalismo que sospecho que, en realidad, inventó San Juan de la Cruz. O del Tao. O de la picaresca. O de lo que tú quieras. Gracias por tus tesoros repartidos.
    Un abrazo lírico cuántico-infinitesimal.

    1. Martín Zurita

      Hola, Juan.
      Aguardo los vintasilábicos. A fe que prometen. Tienes razón en lo de Don Luis Alberto. Su poesía es sencilla, humilde, sin fuegos de artificio, pero muy poesía. Y su labor divulgadora es inconmensurable. Qué decir de Don Antonio. Una de las cumbres.
      Me refrescan los vientos del Este como los del Oeste (me acuerdo de aquella premio Nobel). Lo bueno es lo que hay que abrazar. Celso, uno de los más insignes jurisconsultos romanos lo definió, insuperablemente, a mi parecer, como el arte de lo bueno y de lo justo. «Ars boni et aequi», que me consta que te pasman los latines, chamán esporádico, como José Hierro, escudero de los jinetes de la locura.
      Tiraré de archivo poético, si el blog sigue adelante para ofreceros cosillas. Y a ver si Cristóbal deja un poema por lo menos y puedo felicitarle por partida doble doble.
      Por el momento, os copio un poema de Antonio Lucas Herrero.

      FUERA DE SITIO

      Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
      unas pocas palabras, unos seres exactos,
      unas horas muy lisas, una playa (quizá)
      donde el daño no acecha.

      Imagina la vida como no lo es ahora,
      no quiero decir como algo perfecto,
      sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,
      un tributo al azar sin otro destino
      que el confín fugitivo de un eco sin rostro.
      Y después cualquier cosa.

      Con que precisión va la edad hilvanando el espino.
      Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,
      celebrar lentamente que aniquile mi huella,
      mi escritura de hombre, mi certeza de surco,
      ser la alta misión de lo que nunca concluye
      como no cierra el mar su recado en la orilla.

      Pero no es estar quieto la razón ni la meta,
      sino un querer más pequeño, una conquista más clara:
      ver la vida llegar de su noche a tu noche
      en un cuerpo ajeno,
      pronunciar su silencio,
      abrazar su alambrada,
      desear su vacío,
      delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,
      hasta el tiempo sin tiempo
      del país que no haremos.

      Un abrazo sentido, Juan. Y para todos.

  31. La Marca Amarilla

    Eclosionó
    el génesis del sexo
    en tus mejillas de amapola
    y tu boca humedeció
    ante la expectativa del beso
    el primero
    de tu perdición.

  32. Ángeles Sánchez Gandarillas

    SIN… TI

    Ante el ropero
    ondea el tiempo con crespones enlutados:
    amor incompatible.

    Miro el cielo teñido de matices,
    algodones caprichosos;
    enciendo con sombras de tormenta
    las estanterías del ropero…

    Doblo y guardo lo que dejaste atrás,
    los restos de un barco, “Recuerdo”.
    Sus velas, rumbo al desamor,
    navegan sobre duermevelas agitados
    zozobrando en mares afligidos.

    Ordeno ropas en resacas de escalofríos
    adueñándose de mi piel.
    Abrazo la ropa de la primera vez
    soñando que aún estás…

    Por último, cuelgo mi soledad en una percha.
    cierro las puertas del armario
    con una llave: la desesperanza.

    1. Ángeles Sánchez Gandarillas

      Buenas tardes Juan y compañeros. Después de un tiempo y, con vuestro permiso, oso comenzar con esta 4 ENTCerrona de microoesía.
      Abrazo GRANDE.

  33. Martín Zurita

    Hola, Ángeles.
    Las funestas consecuencias del desamor. Versos bien armados, simbólicos y armónicos. Osa cuanto quieras pero sin convertirte en una osa, ¿vale? Besos.

  34. Esperanza Tirado Jiménez

    Dos cosillas que escribí sobre París.
    La primera después de los últimos atentados ocurridos allí. La otra, después de ver una foto diferente de la Torre Eiffel, que me gustó mucho:

    El gigante corazón metálico observa impasible.
    Un griterío ensordecedor surge desde abajo.
    La ciudad se deshace.

    Y todo arde.

    -.-.-.-.-

    Oh, Ciudad del Amor,
    ¿Me enamoré alguna vez?
    ¿O sólo fue una sombra, un espejismo?
    Tal vez lo soñé…
    Oh, la, la…
    Oh, mon amour…

  35. VERSOLARI JAJA

    Es imposible
    Llevo varias docenas de poesías
    He borrado por cursis, diez
    No soy sensible
    A mí ya me lo parecía
    Voto a bríos, pardiez

    De las románticas
    He roto veinte
    Amor, candor y flor
    Todo palabras típicas
    Y van chorreando aceite
    Me parece un horror

    Y qué decir de las eróticas
    Cómo rimar bigote y madroño
    O un buen caliqueño
    Sin hablar de las teticas
    Todo suena gazmoño
    Será que soy cacereño

      1. Martín Zurita

        Hola,Epi.
        Me gustan tus versos, con sus rimas y asonancias de «COJONES». Y su mordida. En el próximo poema incluye la palabra «bolo», que a Juan le sonará «UN HUEVO», porque aunque nací gato por el ius soli, por el sanguinis soy toledano. Al final todos somos de pueblo. Pueblerinos quizá venidos a menos.
        Un abrazote.

  36. María Jesús Briones

    Ni siquiera puedo gritar al mundo cuanto te quiero.
    Tan solo en la imaginación vives, y te sueño como yo quiero.

    1. Martín Zurita

      Hola, María Jesús.
      El amor más grande es el inconcreto. El que la piel no ha rozado. Y, quizá por ello, el más perfecto.
      Besos.

  37. Martín Zurita

    Hola, Juan.
    No te preocupes, las reglas están para que tú te las saltes como el atleta del verso que eres. Son espectaculares los haikus. Cómo y de qué manera asoma tu enjundia toledana: las gachas, espléndida comida de pastores (lamas a su manera, con su Samsara interior), hechas de almortas o dulces. Dulces son tus haikus. Elevan.

  38. Me parece sensacional abrir un nuevo espacio mensual para la micropoesía, y desde luego me sumo a ella en cuanto vea la luz. Una maravilla leer las propuestas de todos, un deleite y, en algunos casos, una sorpresa, aunque se echan de menos también algunos nombres…

    Venero
    A limón y azufre huelen tus pasos
    a carne de cañón en los disparaderos del tiempo
    a lluvia mágica
    a madre recién muerta
    en la habitación azul de tus caricias.
    A limón y azufre sabe el recuerdo
    de tus besos
    la amarga niebla de tus labios
    sobre el azogue
    A limón y azufre suena el rumor del viento
    entre tus piernas
    el tañer eterno de las olas
    su aburrido compás
    su cadencia
    que va
    y viene…
    A limón y azufre juega el olvido
    saltan los gatos
    arden los ríos
    tiemblan
    tus
    muros
    durante el primer día en el infierno.

    1. Martín Zurita

      Hola, Juancho.
      Claro que faltan nombres: resucitemos a Miguel Hernández, pero ya. Su inmortal Elegía… tiembla en mis cuerdas vocales cada vez que la releo, que la siento nueva. Tu poema es excepcional. Un abrazote.

  39. Martín Zurita

    Hola amig@s.
    Os dejo unos versos que compuse con 21 o 22 años en la Facultad de Derecho, indagando en mi persona. Es poesía hiperbólica, quizá para compensar mi nariz roma o romana, vayan ustedes a saber. Pero en cualquier poesía late siempre un fondo de verdad.

    PARADOJA
    PARADOJA

    Aunque les importe poco vengo aquí a escribir de mí,
    breve y profundo, si alcanzo,
    que hacerlo conviene así.
    Y con licencia o sin ella para ocuparles un rato,
    en esta sola cuartilla píntoles mi autorretrato.

    Poeta con músculo fiero, atleta que usa inteligencia;
    el quebrado bien entero, ganador sin recompensa.

    Harapiento señorito, mendigo de azul marino;
    acertadísimo yerro, precisión al cero en tino.

    Odio derrochando amor, mido queriendo querencia.
    Soy como echarse a leer hasta el final de la ciencia.

    Disfruto harto con mujer, peno con el hombre menos;
    por aldea, ciudad soy; en la urbe soy más pueblo.

    Como el ras mismo estoy bajo, más alto me hallo que estrella.
    Soy un verboso discreto, una admiración sin mella.

    Ante la índole mía seguro quedan perplejos,
    mas de culpa me exonero, pues que nací muy complejo.
    Y pongo por conclusión, de ello me sobra conciencia,
    soy paradoja elevada a la paradoja potencia.

    Un saludote.

    1. Martín Zurita

      Sí, Juan, Toledo es imperial. Imperial con brillo. Con todos los brillos. malgama de civilizaciones. Cigarral excelso del prohombre Marañón, el galeno. Los dulces de las monjitas son infinitamente superiores a los de casa Telesforo, si es que no se venden allí también, disculpa la maldad. Y sí, un personaje híbrido soy de raras alquimias, pero, sí, anida en mí el niño, el joven que fui: intrépido y bueno. No voy a ser nunca viejo no me lo permitiría. A lo mejor enfermo puede, todo se andará. Pero como el pallador Martín Fierro, vine a este mundo a cantar. Soy una cigarra con vetas de hormiga. Es un milagro que esté vivo. Nací en 1954 y, al nacerme, le cabía a mi padre en la mano. Y sin incubadoras. Pobre gatito. Y con esas leches artificiales del demonio. Pero me enganché a los pechos maternos como un lechón, el más chiquitín de todos, a los de la cerda, con perdón. Y aquí estoy para cantaros. Si me consientes una osadía: soy feliz a pesar de los pesares. Muy feliz. Ya sabes que, muchas veces, la poesía está inundada de mentirijillas, es como los refranes, la faz y el envés. El revés del espejo. Un abrazo, magister ludi.

  40. AÑOS

    Los cascabeles de mi memoria
    naufragan en cunetas olvidadas.
    Vuelo, escucho al viento pronunciando mi nombre
    y muerdo la oscuridad,
    azabache y cinabrio del horizonte.
    Vuelven todas las máculas aladas.
    Entre confeti líquido
    tiendo mi piel nueva
    sobre las cuerdas rotas de un violín
    de nácar y espuma.
    Y las gotas, sabias, resbalan
    hasta teñirla de vendimia.
    Mañana, como la primera vez,
    buscaré en mi espalda
    el pespunte ligero de la lluvia
    hilvanado en la seda,
    prisionero en el ojal,
    Y bajo la muselina de mi mejor blusa,
    esos acordes silenciosos que se ciñen a mi pecho
    tras la caricia fría y azul,
    de nube licuada.

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