Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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120. Envidias (Pablo Cavero)

Intentaba dormir la siesta a la sombra del árbol cuando aquella enorme manzana cayó sobre su cabeza. Isaac refunfuñó sobre su mala suerte, ese gafe reiterativo que le perseguía en su vida. Esa mañana la tostada untada con esa mantequilla salada, la que le hacía salivar, se le cayó y su delicia amarilla besó el suelo. Le apenaba desperdiciar ese manjar, así que pensó, lo que no mata engorda.

De hoy no pasa, se dijo, y se puso manos a la obra a desarrollar la idea de que si algo puede salir mal, ocurrirá. O por qué la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla. Llenó hojas de argumentos. Allí plasmó psicología pesimista y negativa del mal fario. Serían las famosas leyes de Newton.

Años más tarde un tal Murphy estudió a fondo y desarrolló las leyes sobre la gravitación universal. Él también adoraba las tostadas tan amarillas. Era un envidioso de los postulados tan divertidos de Isaac y como los suyos le parecían muy aburridos, aprovechó sus conocimientos para viajar en el tiempo e intercambiar los papeles.

27 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, Pablo. Nos dejas un buen texto revestido de ironía, pero que también me da para pensar (muchas veces la inicial y principal forma de conseguir algo) sobre realidades, injusticias, méritos, casualidades, viajes en el tiempo, ¿suerte?, usurpaciones y, como no, las envidias. Ah, y, por supuesto, también ha servido para animarme a buscar información (aunque sea en la wikipedia) sobre los interfectos protagonistas de tu relato, sobre todo del tal Murphy. Ya sin bromas, me ha gustado la historia (o historias) de tu personaje (o personajes) y la forma que has usado para mostrárnosla. Suerte.

  2. Pablo Núñez

    Original, bien escrito y muy divertido. No se le puede pedir más a un relato.
    Enhorabuena por tan excelente propuesta.
    Un saludo, Pablo.

  3. Ángel Saiz Mora

    Dos genios con inquietudes semejantes, que llegan a las mismas conclusiones científicas, a los que solo les diferencia la seriedad que uno quisiera tener, frente a la comicidad que le gustaría al otro, con la ley de la gravedad como divertido nexo de unión. Por mucho que alguien llegue a lograr, nunca estará conforme del todo, condenado a una inquietud permanente, envidia incluida, eso es lo que ha hecho evolucionar al ser humano, una criatura que parece abocada a vivir sin paz, a desear lo que otro tiene.
    Un relato chispeante y ocurrente, que toca dos perspectivas de una misma cuestión, con dos personajes que casi serían cuatro, si incluimos a la manzana y a la tostada.
    Un abrazo y suerte, Pablo

  4. Muy original tu propuesta con ese intercambio de papeles con el amarillo y la fuerza de la gravedad como nexo de unión. Siempre hay alguien al que admiramos por su genialidad y nos gustaría ocupar su lugar, aunque sea en la ficción.
    Te deseo muchísima suerte.
    Besos apretados.

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