Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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39. EXAMEN FINAL

• Padre poderosísimo y omnipotentísimo.
• Hijo, ando un poco liado con tu abuelo Cronos que está como una cabra. Lo voy a mandar al infierno Tártaro. Además, el resto de Dioses del Olimpo no consiguen organizar los juegos deportivos que les ordené. Abrevia.
• Estoy atascado con el planeta que tengo que crear como trabajo fin de carrera. A este paso no sacaré el título de Dios.
• ¿Qué tienes?
Le enseña una negra bola aérea repleta de cráteres y explosiones.
• Esto es un desastre.
• ¿Y?
• He creado mil millones de universos. Los mejores son aquellos a los que he puesto luz.
• ¿Luz? ¿Qué es?
• Observa.
Zeus chasca los dedos y aparece otro globo mucho mayor, brillante y caluroso.
• Se llama Helios. Escóndelo hasta el último instante. A tu feo planeta llámalo Gea como tu bisabuela. Lo enseñas y grita teatralmente ¡Hágase la luz!. Los Dioses examinadores se quedarán estupefactos. También te preguntarán si pondrás seres en esa cosa redonda. Diles que sí pero que serán estúpidos. Les gustará.
Apolo, evidentemente, obtuvo el título y es desde entonces uno de los Grandes. Gracias a que en el examen decisivo supo pronunciar convincente ¡Hágase la luz!. Y Helios iluminó Gea.

3 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    A medida que avanza el tiempo y con él la supuesta evolución humana más nos damos cuenta de lo peligrosos que somos y de que no aprendemos. Al leer tu relato se comprende que lo que comienza como un pequeño despropósito, por mucho que se enmiende, nunca lograr enderezarse. Hubiera sido mejor que Apolo se hubiese desecho de esa bola repleta de cráteres para elegir algo mejor, con unos habitantes también mucho más mejorables. Es cierto que siguiendo los consejos de Zeus todo quedó bien en apariencia, muy vistoso incluso, con ese mítico «hágase la luz», pero el tiempo termina por poner a cada cual en su sitio.
    Un relato divertido, con trasfondo y en forma de diálogo, que nunca es sencillo.
    Un saludo y suerte, Pablo

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