8. Imágenes de la ausencia
A las afueras de la ciudad, donde los barrios limitan con las fábricas y el campo, donde los patios conviven con tendederos y coches oxidados, los vecinos contratan a Cassiel. El mejor pintor, comentan todos.
El hombre realiza sus trabajos en silencio, imaginando cada una de las escenas. De ese modo, los muros de las casas lucen ventanas simuladas desde las que puede verse el mar; balcones adornados con flores eternas; un jardín con nieve que no se derrite; una estación con un tren que regresa; o, incluso, un pequeño café frente a un tranvía en Lisboa. Todas aquellas imágenes son encargos de quienes sueñan con algo que nunca tuvieron.
La anciana que vive en el bajo del bloque tres, por fin se ha decidido y, sin titubear, le pide una cocina.
Cassiel pinta entonces pucheros humeantes, un periódico doblado sobre la mesa y un reloj detenido en la pared. La luz entra por una ventana que no existe y, aun así, parece cálida.
Cuando termina, pregunta a la mujer si aquella cocina es la de sus sueños.
—No —responde ella, sin apartar la vista del cristal—. Es la que perdí el día que cayeron las bombas.


Nuestro cerebro funciona en buena parte con imágenes, que producen sensaciones. En este caso, de lo perdido, con su lógica tristeza, pero quizá también por lo que quizá algún día vuelva, con su esperanza, porque cuando se ha descendido a lo más bajo, al infierno de la guerra, queda sufrir las consecuencias, por supuesto, quizá no acabar de salir de ellas en mucho tiempo, pero también está la posibilidad, por una curiosa ley del péndulo, de ir a mejor.
Un abrazo y suerte, Begoña.
Un extraordinario pintor que pinta ilusiones , deseos, recuerdos. Y aunque no sustituyen a la realidad ayuda a sobrellevar lo gris, lo feo y lo perdido.
Un precioso relato en el que la imaginación es el contenido y el continente.
Un abrazo y suerte
El pintor crea con gran imaginación los sueños de la gente. Tú imaginas la situación para pintar con palabras este hermoso relato.
Begoña, yo siempre digo que imaginación viene de imagen, y en tu historia se palpa. Me gusta mucho el arte urbano, pero el de tu pintor es todavía mejor, pues plasma en los muros los deseos e ilusiones de los vecinos. Y el final, uff, que penica, las guerras se lo llevan todo, pero al menos esta anciana ha podido recuperar parte de ello.
Un abrazo y suerte.
Hola, Begoña;
Un texto tan rico en imágenes que se imagina solo.
Me ha gustado mucho como has descrito los extrarradios y lo de la cocina…. Ufff menuda bajona.
Me ha parecido, que como ya te han dicho, has pintado con palabras .
Begoña, tu mágico pintor Cassiel pinta vida y memoria a la vez. Muy hermoso.
Es un reparador de ilusiones perdidas.
Suerte y un abrazo