Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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11. IMPERFECCIONES (Ángel Saiz Mora)

Cierta predisposición natural y largos años de práctica habían hecho de ella una experta observadora, capaz de catalogar sin error a cualquiera que entrase en su cafetería, con gran nivel de detalle. Lo suyo era un don singular. En menos de un minuto sabía distinguir a una pareja de amantes clandestinos, jefe y secretaria; o al bebedor que perdió el trabajo y no se atrevía a comunicárselo a la familia. Nunca fallaba, tampoco al ver entrar a aquel individuo elegante, que pidió un té por hacer tiempo, tras comprobar que no estaba la persona con quien se había citado. Llevaba una rosa en el ojal de la americana, a modo de identificación.
Desde la barra confirmó que era alguien con quien muchas mujeres querrían compartir sus días, prácticamente intachable, divertido y sincero, aunque no hubiese mencionado en el portal de Internet que respiraba fuerte al dormir y tenía problemillas de próstata.
Hombre y decepción salieron por la puerta dos horas más tarde.
Esa noche, la pantalla del portátil de la camarera sumó otro candidato descartado, el quinto esa semana. Al lado, solitaria, se marchitaba la rosa que había mantenido oculta en el bolsillo del mandil.

45 Respuestas

  1. Ojalá encuentre el que busca, pero por muy experta que sea, igual se puede equivocar. Lo de respirar fuerte y los problemas de próstata no creo que los detecte así a primera ojeada. De seguir así, se va a

    1. (Se me ha colado). Decía que de seguir así, se va a pasar el resto de la vida sacando brillo a la barra del bar. Ángel me ha gustado mucho este gran relato. Felicidades y mucha suerte. Ah por cierto, muchas gracias por estar siempre en los comentarios de todos nosotros, con esas interpretaciones tan preciosas que haces.
      Besicos muchos.

      1. Ángel Saiz Mora

        Es lícito tener aspiraciones, pero también es necesario saber valorar lo que se tiene y lo que se encuentra.
        Gracias por tus palabras, Nani. Digo muchas veces y lo hago con sinceridad que la lectura y los comentarios enriquecen mucho a quien los hace. Durante el periodo estival suelo estar un poco fuera de juego, no siempre es posible permanecer al pie del cañón, pero volveré, claro, las buenas costumbres no deben perderse.
        Gracias otra vez y besos también para ti

    2. José Ángel

      Quien busque la perfección ya sea en la vida o en el amor estará inevitablemente abocado al fracaso, y siempre se verá frustrado en consigo mismo. Pues no existe nada totalmente perfecto así como nadie es completamente feliz. Lo realmente valiente es aceptar la vida con sus pequeños defectos y hacese fuerte viviendo con alegría y disfrutando los grandes regalos que nos ofrece, a veces en forma de una persona que nos quiere tal como somos.
      Pero, ¿cómo podemos exigir a nuestra pareja una conducta intachable y perfección en todo si ni nosotros mismos lo somos?
      Muy buen relato Ángel que realiza un fiel relato de la sociedad de nuestros días basada en estereotipos y donde muchas de las personas han perdido la capacidad de buscar el amor siendo ellos mismos y en cambio lo hacen escudados al otro lado de una pantalla, tras la cual no todo es lo que parece.
      Te deseo mucha suerte, un abrazo.

      1. Ángel Saiz Mora

        Acabo de ver tu comentario hoy, porque por algún motivo los duendes informáticos y virtuales no lo colocaron por orden, lo que demuestra que tampoco la tecnología es perfecta.
        Estoy totalmente de acuerdo contigo, a una persona se la debe de apreciar en su conjunto. Siempre hemos tratar de mejorar a nivel personal, pero sin obsesiones y, sobre todo, sin cambiar a nadie, pues nadie tiene la autoridad moral para hacerlo. Las pantallas puede que ayuden a encontrar pareja, pero la prueba del cara y del día a día es la definitiva.
        Agradezco mucho tu comentario. Otro abrazo para ti, José Ángel

  2. virtudes Torres

    De acuerdo con Nani. Aunque yo creo que ella también tendrá algún defecto. Lo mismo cuando duerme ronca y como eso no lo oye…
    Pero mira, mejor para él ya que por lo que ella declara es un premio gordo para cualquier mujer.
    Un abrazo y suerte.

    1. Ángel Saiz Mora

      Ella es la más imperfecta de las mujeres, por no saber valorar las oportunidades que se le brindan, por buscar una perfección imposible. Como bien dices, seguro que él sale ganando.
      Muchas gracias y un abrazo, Virtudes

  3. “Hombre y decepción salieron por la puerta dos horas más tarde”… Esa frase, ÁNGEL, no sólo es la “rosa rosa” en el ojal de la americana del hombre y en el mandil de la camarera; también es la “rosa rosa” del microrrelato…
    Nadie es perfecto: ni las personas ni los personajes que se creen perfectos… y ahí radica el mensaje de la historia, creo yo: podemos creernos muy sagaces observadores de los demás y, sin embargo, ser totalmente ciegos cuando se trata de mirarnos a nosotros mismos como realmente somos: con nuestras virtudes y también nuestros defectos…
    Un micro que, sin pretensiones, termina siendo un gran micro (como no podía ser de otra manera si se trata de micros tuyos).

    Disfruta de tu verano, amigo. Como siempre, un placer leerte.

    Mariángeles

    1. Ángel Saiz Mora

      Son esas imperfecciones las que nos hacen humanos, especiales. Pretender la excelencia total no solo es una quimera, sino también una hipocresía, cuando no deberíamos olvidar que lo impecable no existe, comenzando por nosotros mismos. Aquí sería de aplicación eso de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Es más, creerse mejor que los demás es una imperfección en sí misma y bien grave que, como a la protagonista, no hace sino cerrarle puertas, condenándola a una soledad merecida, con el agravante de que nunca la reconocerá.
      Agradezco mucho tu lectura y tus palabras, Mariángeles.
      Un abrazo grande y buen invierno para ti, que es lo que toca ahora en tu buena tierra.

    1. Ángel Saiz Mora

      Los finales felices no siempre son posibles, en muchas de las ocasiones, por errores propios, como es el caso. Con un poco de humildad y menos pretensiones por parte de la protagonista la realidad hubiera sido otra. Alguien dijo que somos las decisiones que tomamos, acertadas o no. En este caso, se trata de una historia de amor en potencia que pudo ser, pero quedó cegada en origen por la intransigencia. A veces los trenes solo pasan una vez, pero, como bien dices, nunca hay que perder la esperanza. Las personas pueden cambiar y las circunstancias confabularse para que dos personas compatibles se conozcan y congenien.
      Muchas gracias y otro abrazo grande para ti.

  4. Nuria Rozas

    Me parece a mí que esta chica es un poco demasiado exigente, quisquillosa, puntillosa e impertinente… Lo que se llama repunantuca por Asturias. Sin acritud. jajaaj
    Buen relato Ángel, no me esperaba el final ni por asomo.
    Besosss

    1. Ángel Saiz Mora

      Si que es un poco repunantuca (simpática palabra), como lo es todo el que se cree perfecto en relación con los demás, por no decir superior. Su problema es que, como no evolucione a mejor, al igual que la rosa que no quiso mostrar, terminará marchita y muy, muy sola. Me alegra que te haya sorprendido el final y agradezco mucho tu lectura, Nuria.
      Besos

    1. Ángel Saiz Mora

      Ella, experta en detectar imperfecciones, no fue capaz de ser consciente de las propias. De manera inevitable, todos tenemos defectos; reconocerlo nos hace ser más empáticos y comprensivos, algo necesario en las relaciones humanas, de ahí que las de esta mujer dejasen un poco que desear, conduciéndola hacia la soledad.
      Muchas gracias, Paloma.
      Un beso

  5. manuela balastegui

    Angel, no se me da bien analizar los relatos. Me asombra la facilidad con que lo haces. Solo puedo decir que la historia que se perfiló por la empleada o dueña de la cafetería, yacía en un bolsillo. Pobre flor sin futuro. Quizás merecieran una oportunidad ellos y la flor rosa.
    Me gustó mucho.
    Manuela Balastegui
    Suerte.
    Sonrisas mil

    1. Ángel Saiz Mora

      Una oportunidad no se le debería negar a nadie, ya se verá si luego funciona o no, pero pensar en lo que podría haber sido y no llegó ni a nacer puede ser muy frustrante, aunque no para la protagonista, que no es consciente de que se marchita, al igual que su rosa, sin conocer la felicidad, a causa de sus propios escrúpulos, que le cierran todos los caminos.
      Me alegra que te haya gustado Manuela, al igual que agradezco tus amables palabras.
      Un abrazo

  6. Hola Ángel, qué bien nos metes en cualquier situación y nos pones en la piel de tus personajes. En este caso creo que tu protagonista adolece de inseguridad, quizá le busca “defectillos” a todos los posibles compañeros de vida porque en realidad la que tiene miedo al fracaso es ella misma.
    Si el relato fuera más largo me gustaría pensar que da una nueva oportunidad al caballero de la rosa en el ojal y que por fin encuentra esa mitad que tanto anhela.
    Un gustazo leerte.
    ¡Feliz verano!

    1. Ángel Saiz Mora

      Nos gustan los finales felices, pero ya sabemos que no siempre son posibles, a veces, porque nosotros mismos nos cerramos las puertas. Todo modo de proceder, por extraño que parezca, siempre va acompañado de un motivo, del que a veces, por tenerlo tan cerca, no somos conscientes. Ese miedo al fracaso que apuntas bien pudiera ser la causa del bloqueo permanente de esta mujer, tal vez necesitada de cariño, pero con mucho miedo a ser herida. Merecería esa segunda parte, en la que pudiera congeniar con el caballero de la rosa, o tal vez con otro, permitiendo que sea posible la magia entre dos personas.
      A los que nos da por contar historias disfrutamos haciéndolo, pero la satisfacción mayor es que alguien se moleste en leerlas, si además gustan, la felicidad es completa.
      Muchas gracias y un feliz verano también para ti, Asunción

      1. Es un relato de una construcción perfecta: La narradora-observadora va desvelando su habilidad para catalogar a los personajes. Después nos enfoca al hombre con quien se había citado, hecho que solo descubrimos al final.
        Esta camarera solitaria está condenada a marchitarse en soledad, como la rosa oculta en su mandil. Demasiado exigente, busca en una posible pareja una perfección que no existe.
        Excelente relato, Ángel. Me ha encantado el modo en que has dado vida a personajes cotidianos.
        Feliz verano y un fuerte abrazo.

        1. Ángel Saiz Mora

          Tras una descripción tan completa y versada, de auténtico lujo, uno solo puede dar las gracias de corazón, sentirse afortunado porque alguien de criterio tan probado regale, de forma generosa, parte de su tiempo y atención para analizar con cariño una historia, que nunca se sabe si obtendrá algún reconocimiento, pero que ya tiene la suerte de guardar en su haber un enorme regalo.
          Mil gracias otra vez, Carmen, que tengas también un feliz verano y un abrazo grande

  7. Pablo Cavero

    Excelente relato Ángel !!! Nos introduces pegados a esos personajes tan humanos y cercanos, y con una fluida narración con finales magistrales y me sabe a poco, me gustaría continuar conociendo más. Me ha encantado. Un abrazo y suerte

    1. Ángel Saiz Mora

      Los que nos ceñimos a la narración corta tal vez deberíamos aventurarnos más a menudo a desarrollar historias de mayor extensión. Es muy posible que todo sea cuestión de proponérselo, pero puede también, que, como la protagonista, busquemos excusas para no traspasar esa frontera, seguro que hay muchas, la falta de tiempo es lo que yo suelo utilizar. Sea como fuere, me alegra mucho que me digas que te hubiera gustado leer más. Por mi parte, disfruto con los relatos de los demás, por eso, aunque voy a estar unos días un poco fuera de juego, estaré atento al tuyo, para cuando lo publiques.
      Muchas gracias y un abrazo, Pablo

  8. Enrique Mochón Romera

    Bravo, Ángel. Maravillado como siempre con tu capacidad para plantear situaciones, retratar personajes y contar historias llenas de sabiduría vital. Al igual que a Mariángeles, me ha gustado especialmente esa frase de “Hombre y decepción…”. La enseñanza que sacamos al leerlo es un valor a sumar a una historia que te deja pensando en qué pasará con el futuro sentimental de la protagonista. A mí no me extrañaría que acabara dando con el más defectuoso de todos, quizá uno que en lugar de un té se tomara varias copas mientras jugaba a las tragaperras, pero que supiera adivinarle la rosa en el delantal.
    Enhorabuena y mucha suerte, amigo.
    Un fuerte abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      La protagonista intenta actuar según unos baremos objetivos y muy exigentes, pero el corazón no entiende de límites y, quien sabe, tal vez tal vez un aficionado al alcohol y al juego, con defectos reales y graves, sea quien finalmente rompa esa barrera tan meticulosa y férrea que ha erigido entre ella y los hombres, casos más extraños y paradójicos hemos conocido todos. Los seres humanos son fascinantes, una fábrica de situaciones que nos resultan cercanas y posibles. Aunque creamos haberlo visto todo, siempre habrá alguien que nos sorprenda y hasta fascine, algo que a mí me sucede con las buenas historias que salen de tu imaginación y la manera que tienes de plasmarlas.
      Mil gracias, Enrique
      Otro abrazo fuerte para ti

    1. Ángel Saiz Mora

      Intento leer todos los relatos que puedo, como también comentar algunos, al considerarme, como tú te has catalogado a ti misma, con una humildad que te honra, un eterno aprendiz, pues con ello aprendo, a la vez que disfruto. Un maestro de verdad, como Juan Ramón Jiménez, se permitía varias licencias, como cambiar las “g” por “j”, en un ejercicio de personalización literaria. Los que nunca llegaremos a tanto debemos escribir con toda la corrección posible, lo que no quita que, a causa de nuestras “imperfecciones”, no caigamos en errores, como haber omitido ese punto final, un detalle que agradezco mucho que me hayas dicho y voy a rectificar, como agradezco igualmente tus amables palabras.
      Te mando un abrazo y te deseo el mejor verano posible, Edita

  9. Persona exigente y con las ideas muy claras. O tal vez al contrario. Persona que realmente no sabe lo que quiere, porque quererlo “TODO” es como no querer nada en concreto. La protagonista se quedará sola toda su vida: nunca encontrará la perfección. Quién busque la perfección en una persona, pierde el tiempo. Si el hombre fuera perfecto sería Dios…
    Sin bola de cristal, puedo aventurar que nuestra camarera vivirá en continua decepción.

    Un abrazo grande para el escritor!!!

    1. Ángel Saiz Mora

      Darse cuenta de que la perfección no existe, en primer lugar en nosotros mismos, es una sabia enseñanza. La soledad, cuanďo es voluntaria, no es una maldición, otra cosa es lo que le sucede a la protagonista, tan necesitada de compañía como equivocada en sus prioridades, enfangada en la búsqueda de un imposible, como bien apuntas.
      Mil gracias por leer y comentar, Amparo. A mí me ha gustado mucho tu relato, lleno de embrujo del bueno
      Un abrazo grande y buen verano

  10. Qué bueno es leerte siempre, Ángel. Tus textos siempre guardan un as en la manga para el final, o una rosa como en este caso.

    Me gusta esa camarera tan perfeccionista. Una, acaba cogiéndole cariño al simple (pero nada sencillo) arte de observar. Quizás, en el fondo, no busque una relación sino un catálogo humano que la reafirme en su soledad.

    Abrazo grande.

  11. Ángel Saiz Mora

    Nunca se acaba de aprender y, tal vez, esta camarera tiene una forma muy peculiar de satisfacer su curiosidad.
    Mil gracias y un abrazo grande, Manoli

  12. Todas nuestras mentes trabajando para ser originales en esta propuesta, para no repetirnos, para no caer en tópicos, ni en modas y tú, con tu rosa, con esa flor siempre tan bella, has elaborado un magnífico relato de soledades y misteriosas citas. Como siempre Ángel, me ha encantado tu micro. Qué estés pasando un fabuloso verano. Abrazos.

    1. Ángel Saiz Mora

      En ENTC hay imaginación sobrada para extraer buenos relatos hasta del tema más inverosímil, los tuyos son un claro ejemplo. A mí me alegra que te haya gustado el mío y agradezco infinito tus amables palabras.
      No puedo quejarme de cómo va transçurriendo mi verano, espero que el tuýo también sea buenó.
      Un abrazo y gracias otra vez, Mercedes

  13. Maite Moreno

    Lo mejor, después de estar de acuerdo con todos los demás, es decirte que me ha gustado mucho, siempre escribes cosas buenas. Un beso.

  14. Ángel Saiz Mora

    Intentamos hacerlo lo mejor que podemos, siempre con la intención de aprender.
    Me alegra mucho que te guste, Maite.
    Muchas gracias y otro beso para ti.

  15. Un relato lleno de soledades que se buscan, aunque no resulta fácil encontrar la persona adecuada. Es lo que ocurre cuando el primer contacto es a través de una red social, en la que la gente miente al ocultar sus defectos y adorna sus cualidades.
    Ángel, has sabido contar la historia de muchas personas que se pueden identificar con tus personajes. ¡Enhorabuena! Te deseo muchísima suerte.
    Me ha gustado mucho.
    Besos apretados.

    1. Ángel Saiz Mora

      Las redes sociales conforman un mundo nuevo, con características particulares y sus propios códigos, aunque, como sucede con todo, cada persona impone su criterio particular y utiliza un mismo instrumento de diferente manera, acorde con sus intereses.
      Mil gracias, Pilar.
      Besos

  16. Asun Paredes

    Magnífica forma de contar un desencuentro amoroso, una cita que podría haber terminado bien y que se trunca por las exigencias de esa camarera solitaria. Probablemente esa soledad sea voluntaria, por miedo a dejar al descubierto sus propios defectos.
    Un micro elegante y muy bien narrado, como siempre.
    Un beso, Ángel, que tengas buen verano.

  17. Ángel Saiz Mora

    Es probable, como muy bien apuntas, que esa camarera, con su búsqueda de una perfección ajena e imposible, lo que trata de enmascarar es el temor a dejar al descubierto los defectos propios. Una forma de actuar tan peculiar, a la fuerza, ha de esconder alguna motivación oculta.
    Mil gracias por tu lectura y tus palabras, Asun.
    Un beso y buen verano también para ti.

    1. Ángel Saiz Mora

      Muchas gracias, María. Me alegro de que te guste. Queramos o no, todos tenemos un estilo, yo trato de no encasillarme demasiado, intentando siempre aprender.
      Recojo encantado tus abrazos y te mando unos míos, aunque no puedan ser marinos. Es muy triste lo de Gran Canaria, esperemos que se extinga rápido, que se pongan los medios para que no se repita y que se replante pronto.
      Gracias otra vez

  18. El nivel de exigencia de tu camarera es digno de atención.
    En esta época de redes sociales y aplicaciones para ligar en las que se miente más que se habla, su capacidad para detectar pequeñas imperfecciones le puede dar más de un disgusto. Sin embargo, quiero creer que no busca al hombre perfecto, si no a alguien completamente sincero. No sé. Tal vez por el tono de disculpa que utilizas cuando dices “aunque no hubiese mencionado en el portal…”
    Un relato exquisito.
    Suerte y abrazo

    1. Ángel Saiz Mora

      No existe el hombre perfecto, pero si que debería de ser posible que una persona fuese sincera siempre, todos tendríamos que serlo o aspirar a ello. Esta camarera tiene un sexto sentido para detectar cualquier característica en sus semejantes y se ha dado cuenta de dos detalles no mencionados en Internet por ese hombre, bastante intachable por lo demás. Tal vez si lo hubiera hecho, a ella no le hubiera importado, pero no podemos saberlo, ni ella tampoco, al no darle una oportunidad.
      Agradezco mucho la lectura y tu interesante comentario, en el que has introducido muy acertadamente el elemento de la sinceridad.
      Buen verano y un abrazo, Anna

  19. Barceló Martínez

    Hola, Ángel.
    Esa mujer no encontrará nunca al hombre perfecto, porque no existe. Mientras tanto se estará perdiendo conocer a personas que, con sus virtudes y sus defectos como todo hijo de vecino, podrían congeniar muy bien con ella.
    Tu relato me trae a la mente una frase muy buena de Benedetti: “La perfección es una pulida colección de errores”
    Espero que estés pasando un verano que se acerque lo más posible a la perfección.
    Un cariñoso saludo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Al responder al comentario anterior, de Anna, sin haber leído aún el tuyo, he comenzado diciendo que no existe el hombre perfecto (seguro que se trata de una coincidencia habitual entre tocayos).
      No conocía la frase de Benedetti pero no me extraña que sea suya, propia de un intelecto sabio, que viene muy a colación con el fondo de este relato.
      Nunca hay nada perfecto, ni siquiera los veranos, que a veces se acercan bastante a la idea que tenemos de plenitud, pero no me puedo quejar de éste, al contrario. Yo también te deseo unos buenos días y que los pequeños inconvenientes que puedan surgir no lo enturbien.
      Mil gracias y un abrazo, Ángel

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