Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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07. INTERFAZ (Juan Manuel Pérez Torres)

A su modo era feliz, eso decía. Tenía un banco en el parque. Debajo guardaba una bolsa para llevar sus pertenencias, a saber, algo de ropa, unas botas, su peine y el sombrero.
Aquel era su mundo, dos kilómetros de zona peatonal arbolada, con bancos para descanso y disfrute de paseantes, un mundo paralelo al otro por donde fluía el tráfico y se agolpaban vidas ajenas.
A veces recorría todo el ámbito, para saborear su felicidad, y se dedicaba a observar los viandantes. Había quien ni se percataba de su presencia, quien le dedicaba apenas una mirada casual, quienes lo observaban con curiosidad, pero muy pocos podrían reconocerlo si se lo encontraran por otros lugares. Él, sin embargo, distraía su tiempo analizando y escrutando personalidades y adjudicando nombres para familiarizarse con los asiduos.
Un día, de esto hace ya bastantes años, alguien llegó con unos papeles y le explicó que era el único heredero de una fortuna.
Ahora recorre el parque cada atardecer y busca en los bancos al hombre que fue, esperando encontrar aquel perdido modo de ser feliz.
Pero aquellos viejos bancos ya fueron sustituidos por estos que tienen wifi y están equipados con cargadores micro USB.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Podría pensarse, sin temor a caer en equívocos, que la mayoría de las personas, más si avanzan en tiempo y edad, tienden (o tendemos) a un cierto aburguesamiento (siempre que sea posible), en el sentido de búsqueda de una mayor comodidad. Pero puede haber individuos que, de forma excepcional, se conformen con poco, con tener sus escasas pertenencias bajo el banco de un parque y observar a la gente que pasa. En esa actitud tan sencilla tu protagonista basa su felicidad, no solo no necesita nada más, sino que incluso le sobra.
    La verdad es que nunca estamos conformes. La inquietud y el afán de mejorar hace que seamos inquietos por naturaleza, es el motor por el que avanza la Humanidad, pero a veces se echa en falta en este mundo ajetreado y competitivo el gesto placentero de detenerse y contemplar con calma, sin agobios ni objetivos, solo por el hecho de hacerlo.
    Un abrazo y suerte, Juan Manuel

  2. En efecto Ángel. Y es que la felicidad no es material, no puede poseerse, sino que es un sentimiento, una forma de vida, un propósito también para el que no se siente feliz, y algo que se añora sobremanera cuando lo has sentido antes y ahora no.
    Está claro, como dice el clásico, que el dinero no da la felicidad. Quizá el tema ya está más que trillado, pero mi protagonista lo está descubriendo por sí mismo.
    Gracias por tu lectura y tu certero comentario.
    Yo, por mi parte, me pasé un rato riendo de lo que puede llegar a ser un gol. Suerte y abrazo.

  3. Barceló Martínez

    Hola, Juan Manuel.
    El personaje de tu relato era feliz a su manera, un giro inesperado le dio la vuelta a su vida y trastocó su mundo. Podría haber rechazado esa herencia, pero eligió el camino que creyó que más le convenía. Ahora, mira con nostalgia un pasado, que simplemente tiene idealizado.
    Somos el fruto de nuestras decisiones, acertadas o no. Lo que único que tenemos para ser felices es el presente, sea ese el que sea, lo demás son recuerdos y trastocando un poco a Calderón: «los recuerdos, recuerdos son».
    Un cálido saludo.

  4. Claro que sí, Ángel, el presente es lo que importa, pero a menudo pasa que es el pasado lo que nos da la vida, nos la va dando con cuentagotas, como para minimizar efectos secundarios adversos. Si, como a mi protagonista, nos viene un atracón, se puede producir algo parecido a un cortocircuito y buscamos el interruptor que nos «encienda» de nuevo.
    Gracias por tus comentarios que considero precisos (por exactos y por necesarios) para mí.
    El protagonista de tu relato también sabe que para sentirse feliz no son necesarias historias ni historietas.
    Abrazo y suerte con él.

  5. Estupendo relato, Juan Manuel. La felicidad está en las pequeñas cosas y el dinero no la compra, quizás la maquilla. Si nos paramos a pensar en los momentos más felices de nuestra vida, posiblemente sean pequeños instantes con personas, con experiencias, lugares, conversaciones, sensaciones. Me has hecho pensar en ellos. Gracias por el texto, Juan Manuel. Abrazos.

    1. Gracias a tí, Rafael, por lo que dices. Sobre todo, por lo que sientes. Si mi humilde relato te ha hecho pensar en momentos felices que pasaron, de alguna manera te ha devuelto aquella felicidad, que, aunque sea ahora menos espontánea, puede que sea un poco más madura, más consciente.
      Abrazo.

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