Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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JORNADA 9. ENCUENTRO 5. ANDALUCÍA A / CASTILLA LA MANCHA

ANDALUCÍA A

Salva Terceño Raposo, Ezequiel Barranco, Pablo Núñez, María Posadillo, Tomás del Rey

CASTILLA LA MANCHA

Pablo Cavero García, Margarita del Brezo, Isidro Moreno, Miguel Angel Molina, Sara Nieto

 

Cada uno de los equipos aquí señalados tendrá que publicar en el espacio reservado a los comentarios de esta entrada del blog, un relato INÉDITO de un máximo de 180 palabras (sin contar el título) antes de las 20 horas (hora local española) del DOMINGO 4 de Octubre cumpliendo las siguientes condiciones:

 

CONDICION 1: UN NARRADOR POCO FIABLE

Tendréis que incorporar al relato un narrador que nos refleje de algún modo que aquello que cuenta debe ser o puede ser matizado, un narrador sospechoso o poco fiable (enlace para ampliar la información de este tipo de narradores)

 

CONDICIÓN 2: ES SEPTIEMBRE

Queremos que haya algo incuestionable (o no, ya veremos, con estos narradores cualquiera sabe…) y es que los hechos (o los principales hechos) de la narración suceden en SEPTIEMBRE. Puede aparecer implicitamente en algun dato o explicitamente reflejado, pero el mes de Septiembre tiene que estar presente de algún modo.

 

PUNTO EXTRA: LA LLAVE

Como sabéis esta condición es voluntaria.

Para tener opción al PUNTO EXTRA deberéis presentar un relato cuyo desencadenante sea la aparición de UNA LLAVE que no se sabe exactamente qué es lo que abre. Nada más os pedimos, el estilo, género y demás asuntos corren por vuestra cuenta…

Y recordad que por ser el «punto extra»… solo podréis usar un máximo de 100 palabras.

Tendréis que publicarlo como un comentario diferente al relato oficial, usando cualquiera de los usuarios del equipo y especificando la palabra EXTRA con el nombre de vuestro equipo entre parentesis antes del título. Cuando ambos equipos lo hayáis publicado, abriremos una votacion popular mediante un formulario en el que podrán votar todos los usuarios de ENTC (participantes en la LEMCA o no) salvo los jugadores implicados en este encuentro. La votación permanecerá abierta hasta el 5 de Octubre.

El PUNTO EXTRA será para la presentación que obtenga un mayor número de votos.

Consultadnos cualquier duda. Hay tiempo.

Revisad bien el texto antes de publicarlo porque, una vez hecho, no habrá posibilidad de corregir ni reeditar.

El resultado de este encuentro se hará público en una entrada general de la sección ENoTiCias.

 

VOTACIÓN PARA EL PUNTO EXTRA 

4 Respuestas

  1. (Castilla-La Mancha)
    Relato
    ASESINO EN SERIE
    Mientras las televisiones recuerdan la efeméride del 11-S, yo pienso en mi primer asesinato; fue una colegiala estúpida, que vivía atormentada desde que su novio la abandonó. Después vinieron aquellos adolescentes, esnifadores de pegamento, incapaces de dejar de hacer muecas cuando el cuchillo se retorcía en sus corazones. Más tarde me aficioné a degollar prostitutas, drogadictos, borrachos y mendigos, hasta que me sentí encasillado.
    No solo los desgraciados merecían protagonizar mis fantasías y las víctimas pasaron a ser empresarios, actores, banqueros, futbolistas y políticos. Con estos disfrutaba más. Me satisfacía ver cómo ellos, supuestos seres superiores, lloraban ante mí, un don nadie, suplicando por su vida. Era mucho mejor que un orgasmo.
    Hoy, después de cinco temporadas y casi cien muertos, me han comunicado que la serie se cancela. Ahora la audiencia demanda productos más reales y las cadenas prefieren a directores capaces de transgredir las normas. Acaricio el filo del cuchillo y lo acerco a mi cuello. Enciendo la cámara, palpo mi yugular y pulso el REC. La última toma está en marcha; espero que los televidentes lo disfruten.

  2. Extra. (Castilla La Mancha)

    SOSPECHA
    En un cajón de mi marido, encuentro por casualidad una extraña llave. Parece de una puerta blindada y, desde luego, de nuestro piso no es. Mis celos, acentuados en los últimos meses, me hacen sospechar.
    En su ausencia, pruebo con cautela en las puertas de dos «vecinitas» solteras. En ninguna cerradura entra.
    Aun así, muy ofuscada le comento mis sospechas. Se pone nervioso. Le muestro la llave y a continuación, con rabia, la arrojo por la ventana.
    Son las tres de la madrugada y aquí seguimos, tirados, buscando en la alcantarilla la llave de la caja fuerte de su oficina.

  3. (Andalucía A)

    DÍA UNO. REGISTRO DE DATOS.

    Activo la cuenta atrás en el temporizador. En cinco minutos se abrirá la puerta principal. Reviso de nuevo la lista de alumnos y la distribución del aula.
    Tres minutos para la apertura. Carga de mi batería: noventa por ciento. Compruebo mis conexiones inalámbricas con los pupitres, la pizarra y los sistemas de iluminación y climatización. Sin incidencias.
    Me conecto a las cámaras exteriores. La calle está repleta de niños con mochilas. Vienen custodiados por sus progenitores, por miembros del servicio doméstico o por un dron de acompañamiento.
    Tras un rápido análisis facial, registro algunos datos comparativos: solo el trece por ciento llora. La mitad que el curso pasado.
    Estudio mi versión digitalizada del centro y detecto la presencia de otros profesores en sus aulas. De algunos, mediante los sensores de calor, de otros, rastreando las IP de sus sistemas operativos.
    Registro los datos: Los profesores humanos serán, este curso, un veintisiete por ciento menos. Frecuencia cardíaca media: noventa pulsaciones por minuto. Un cuarenta por ciento de ellos está llorando. Casi el doble que al comienzo del curso pasado.

  4. (Andalucía A) Punto Extra

    MATARILE, RILE, RILE

    Las cajas fuertes que construía eran inexpugnables, con toneladas de acero y mecanismos retorcidamente ingeniosos. Siendo tan listo, tenía que saber que con nosotros no se juega. Ni las amenazas, ni la oreja de menos o las palizas le hicieron claudicar. Cuando le preguntábamos dónde están las llaves, nos contestaba con la puñetera cancioncita. Así que nosotros solo la seguimos al pie de la letra: le dimos lo que pedía. Ahora tenemos ahí dentro un botín al que nunca accederemos, porque tanto las llaves como él —con sus zapatos de cemento— descansan más o menos en el mismo sitio.

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