LA CULPA DE NUESTRO PENÚLTIMO TEMA DEL AÑO
Pues ya estamos en la PENÚLTIMA propuesta de
Esta Noche Te Cuento
para 2026.
Un certamen de microrrelatos de 365 días de duración, y también un espacio para compartir la pasión por la lectura y la escritura de la narrativa más breve.
Y lo hacemos con la
CULPA
como origen de nuestros relatos .
Este año estamos trabajando con términos abstractos de esos que son claves en la EXISTENCIA HUMANA. Hemos elegido 8 propuestas que creemos que tienen la capacidad sugerente adecuada para que os permita abonar espacios nuevos sobre los que ponemos el foco. Parece una propuesta fértil en principio…
Y la CULPA está llena de sucesos abiertos y escondidos, es «un hecho» en sí mismo o lo arrastra… Se hace evidente cuando se detiene en lo que define el Diccionario de la Real Academia:
f. Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta.
f. Hecho de ser causante de algo.
f. Der. Omisión de la diligencia exigible a alguien, que implica que el hecho injusto o dañoso resultante motive su responsabilidad civil o penal.
f. Psicol. Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.
Y nos añade un terrible rosario de sinónimo como “responsabilidad, imprudencia. omisión, delito, falta, infracción, incumplimiento, pecado, error, desliz, yerro, fallo, tropiezo.”.
La culpa siempre anda merodeando a escondidas por unas u otras causas. A veces se encierra detrás de una puerta, o se guarda en un cajón, o se oculta tras una palabra que nadie quiere pronunciar. Otras veces somos nosotros los que levantamos las rejas y vigilamos su reclusión, aunque nadie nos haya condenado.
Hay culpas que pertenecen a quien las comete y otras que se heredan, se transmiten o se imponen. Algunas pesan durante años sin que nadie conozca su origen; otras desaparecen con facilidad cuando quien debería responder de ellas consigue cerrar la puerta y tirar la llave a cualquier abismo.
Porque no todas las culpas reciben el mismo castigo. Hay quien cumple una condena sin haber sido juzgado y quien atraviesa las rejas sin siquiera reconocer que existieron. Hay culpas que recluyen y culpas que liberan. Culpas que se confiesan para aliviarse y culpas que, al ser calladas, parecen haber desaparecido, aunque…
En esta nueva propuesta os invitamos a recorrer aquellos rincones en donde se esconde esa palabra, poco amiga de dejarse ver…
Y tal vez sea esa la razón por la que hemos elegido esta foto de Jose Francisco Álvarez con su forma personal de enfocar nuestras propuestas de portada. Porque quizá baste con saber que detrás de una puerta sigue existiendo aquello que quisimos encerrar: un recuerdo, una responsabilidad, una víctima, una verdad. Y quizá algunas puertas no estén cerradas para impedir que salgamos, sino para evitar que lo que guardamos dentro encuentre la manera de salir.
Gracias Jose por tus fotos.
Y volvemos a buscar en la música un lazo adecuado para esta propuesta, y lo hayamos en un clasicazo de Albert Hammond de mediados de los 70 que después versionaron Los Secretos en sus conciertos, y también en esta incomparable versión que hemos encontrado para compartir en la que Secretos y Albert Hammond se reúnen en pleno Covid.
La letra hace un enfoque de la culpa muy curioso: tenemos una culpa voluntaria y otra real. Una que se declara para ocultar la responsabilidad del otro; la otra permanece sin ser reconocida. Y ahí está quizá lo más interesante de la canción: la culpa no siempre pertenece a quien la lleva. A veces puede ser una elección, un sacrificio o incluso una última forma de amar, una forma más de esa esa CULPA que se guarda, que no se dice y aquello que alguien termina cargando aunque no le corresponda.
Échame a mí la culpa
De lo que pase
Cúbrete tú la espalda
Con mi dolor
Y allá en el otro mundo
En vez de infierno
Encuentres gloria
Y que una nube de tu memoria
Me borre a mí
Esperamos ser culpables de muchos, muchísimos buenos relatos…

