88. La forma de hacerte daño (Jesús Navarro Lahera)
Te llama cuando entras al ascensor, y entre las voces entiendes que te pregunta si te queda mucho para llegar a casa. Le contestas que no, que estás subiendo, y entonces te corta. Ya en la séptima planta, te cuesta meter la llave en la cerradura, y nada más abrir la puerta arrugas el gesto ante el olor a tabaco. Te quitas los zapatos de tacón y cuelgas el abrigo en la percha. Miras hacia la cocina, donde compruebas que sigue la taza de café que te has bebido esta mañana. También hay una caja de pizza en el cubo de la basura, alrededor del que ha vuelto a tirar un montón de cáscaras de pipas. Recorres el pasillo, evitando pisar la ropa interior que un día más ha dejado por ahí para que tú la recojas. No te sorprende encontrar en el salón su teléfono, el cenicero repleto de colillas ni la tele puesta, como siempre a todo volumen, pero sí que la puerta de la terraza esté abierta. A ella te diriges, conteniendo el aliento, y una vez fuera, al no verlo, te asomas a la calle y sueltas el aire de golpe al descubrirlo en la acera.


La forma de hacerle daño es haciéndose daño a sí mismo, y de forma irreversible, además… Tremendo micro, Jesús, con el desorden como nota anticipatoria de lo que ella va a ver desde el balcón…
Tremendo, pero muy bueno.
Un beso grande,
Mariángeles
Querida Mariángeles, muchísimas gracias. Me alegro de que te haya gustado y parezca bueno este micro, que trata un tema duro donde los haya. Un abrazo
Aunque igual me equivoco tengo la impresión de que el descubrimiento de la protagonista al final parece producirle alivio mas que horror y quizás es coherente con la personalidad que se adivina por la descripción de sus hábitos. No se, a mi me ha desasosegado ese final. No se si es una lectura acertada de tu relato Jesús pero las historias dejan de ser nuestras una vez leídas por los demás ¿no crees?
Un abrazo
Muchas gracias por tu comentario, querida Gema. Una sensación final que puede tener varias lecturas para un micro inquietante, que buscaba en el lector precisamente lo que dices que te ha provocado: desasosiego. Como bien comentas, las historias pasan a ser de los lectores una vez publicadas, y ellos o ellas pueden interpretarlas de mil maneras diferentes. Un abrazo
Impactante tu relato. Hay mucho detrás de esa historia que tan bien narras paso a paso: depresión, adiciones, desempleo, desamor, problemas psiquiátricos…
Lo interesante es cómo lo cuentas y esa intención del suicida de hacer daño como bien nos adelantas en el título.
En este caso el desorden no es una sospecha de nada en concreto, es lo habitual. Pero esa terraza abierta, uf…!
Un enfoque muy original para el tema que nos ocupa.
Un abrazo, Jesús
Muchísimas gracias, Pilar. Un micro que muestra la punta del iceberg, y deja en el aire u oculto todo y más de lo que dices. Un tema duro, que me apetecía tratar y el tema del desorden me lo puso en bandeja. Un abrazo
Muy bueno. Un desorden total contado muy ordenadamente, como llevando al lector de la mano, hasta la misma acera.
Muchísimas gracias, querida Edita. Me alegro de que te haya gustado este inquietante micro sobre los desórdenes, cuyo final he tratado que sea impactante. Un abrazo
Hola, Jesús:
Un texto duro y muy cinematográfico: la densidad del tabaco, el desorden de la casa…
Me uno a los comentarios anteriores.
Gracias por este final tan… impactante.
!Mucha suerte!
Hola, Hugo. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra saber que te ha gustado e impactado este micro en el que he tratado de meter en la escena al lector. Espero haberlo conseguido 🙂 Un abrazo
Esa última llamada, sin una despedida, solo para asegurarse de que va a ser testigo de su suicidio, revela un desorden vital y, probablemente, también mental, junto con el rastro de desbarajuste que ha dejado. De alguna manera puede que busque que ella se sienta culpable de un drama personal que no ha sabido remontar. Esperemos que no lo consiga, porque el único responsable es él.
Un relato que lleva a solidarizarse con uno de los personajes, el que asiste, impotente, a un drama
Un abrazo y suerte, Jesús
Muchísimas gracias por tu comentario, que es una vez más un análisis genial y acertadísimo de la historia que trataba de contar en este micro impactante. Un abrazo muy grande, querido Ángel. Qué maravilla conocer tu visión de mis historias.
Vaya, Jesús. Qué bueno. La narración en segunda persona le da un toque muy misterioso y oscuro. Fíjate qué llegué a pensar en un hijo más que pareja. Por la ropa interior tirada, las cáscaras de pipas…
Más que nada porque a mí me hace eso una pareja y le tiro yo por esa terraza. 😅.
Me ha gustado mucho como vas hilando cada detalle para llegar a ese final devastador. Mucha suerte y un abrazo grande ❤️
Ay, ay, pobre personaje, qué tiritona le ha dado saber que lo tirarías tú por la terraza, y que no lo dejarías cerrar la historia como tenía previsto. Me alegro de que te haya gustado el micro, y el uso de la segunda persona, que me pareció un recurso muy bueno para crear desasosiego en esta inquietante historia. Un abrazo muy grande
Pues a pesar del título, me da la sensación de que el aire soltado es de alivio. La intención tal vez sería hacer daño, culpabilizar, pero sin sentido (o sin sentirlo): eso imagino. Maravilloso ritmo y movimiento, casi guionizado, de película. Me encanta como nos has subido en el ascensor y, por contraste, nos has bajado hasta la acera en un movimiento continuo. Suerte, Jesús, y abrazote.
Muchísimas gracias, querido Rafa. Una alegría enorme que te haya gustado este micro, muy visual, pensado para ser grabado, como bien dices, y que primero te sube, despacio, y luego te baja, de golpe, a ese final con el aire que se escapa en forma de, seguramente, alivio tal y como indicas. Un abrazo grande
No me preocupo por ella, “ ha soltado el aire de golpe”, es decir, ha descansado del petardo que tenía a su lado.
La tensión del texto se siente. El impacto final también.
Muchísimas gracias, querida Rosa. Me alegra saber que la tensión la has sentido, así como que has empatizado con la protagonista de este micro impactante en segunda persona. Un abrazo
Sí que impacta ese final, sí, y como nos vas guiando había él.
Al menos ahora ya no podrá hacerle daño.
Un abrazo y suerte.
Muchísimas gracias, querida Rosalía. Un final que acaba con el desorden de uno de los personajes, o quizás solo pone la guinda a ese cóctel desordenado al que lo llevaba todo. Un abrazo
¡Genial, tocayo!
Muchísimas gracias, tocayo querido 🙂