Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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45. La Rambla 17A (Josep Maria Arnau)

La cola es larga. No me importa. Este domingo estoy triste y aturdido, todo me parece irreal. Desde el jueves no he podido escribir ni una línea y mi mente sigue en blanco. La herida es profunda, pero no consigo sangrar.

Casi sin darme cuenta, ya estoy en la entrada pasando el control de seguridad. Subo las escaleras. En el gran salón, un funcionario me indica la mesa donde hay un sitio libre. Cuando llego, tropiezo con un niño que acompaña a sus padres. Encuentro su mirada. Por fin sangro. Cojo el libro de condolencias y escribo: “Dolor y esperanza”.

 

12 Responses

    1. Josep Maria Arnau

      Muchas gracias por tu lectura y comentarios, Manoli. Como tú dices, muchas veces cuesta dar salida a las emociones. La tinta puede ser el camino, como la sangre necesaria para que cure la herida.
      Saludos.

  1. Ángel Saiz Mora

    La sinrazón, el fanatismo, las víctimas inocentes, componen una amalgama de emociones que han de salir por algún lado, aunque en un primer momento tanta crueldad inesperada y absurda paraliza. La solidaridad, ese sentir colectivo que, más allá de diferencias, nos iguala a todos, hace que tu personaje, por fin, consiga expresar lo que le oprime por dentro. Con solo dos palabras ha resumido su estado: primero ese «dolor» indudable. Después la «esperanza». Un niño le ha hecho comprender que, al margen del daño que pueden producir unas pocas mentes enfermas, hay razones para pensar que una mayoría tiene la sensatez suficiente para superar rencores, para avanzar hacia un futuro que solo puede ser colectivo.
    Un relato que conmueve, que no precisa de más palabras para ser elocuente y completo, bajo la resonancia de unos tristes momentos que nunca debieran haberse producido. Sucedió en Barcelona, pero la esencia de tu historia es como esa gran ciudad, universal.
    Un abrazo, Josep Maria. Suerte

    1. Josep Maria Arnau

      Muchas gracias por tus comentarios, Ángel. Acertados, precisos y emotivos. Hechos terribles que nos impactaron en lo más hondo. Cada uno de nosotros reaccionó como pudo para dar salida a las emociones y lo expresó de maneras muy diversas. Este relato es una pequeña y modesta muestra.
      Un abrazo.

  2. Asunción Buendía Hervás

    Hola Josep sin mencionarlo nos llevas a revivir aquel día que nos conmovió a todos. Es normal quedar bloqueados ante lo que no somos capaces de comprender, sin embargo la emoción siempre encuentra un camino y un apoyo también, aunque sea muy triste, en el sufrimiento común.
    Un abrazo y felicidades por el relato

    1. Josep Maria Arnau

      Muchas gracias por tu lectura y comentarios, Asunción. Es cierto, como dices, que nos ayudó mucho el apoyo mutuo y poder canalizar nuestras ganas de expresar lo que sentíamos.
      Un abrazo.

  3. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, Josep Maria. Nos dejas una escena en la que se aprecia claramente que la vida sigue (aunque tocada de algún modo), aun después de una atrocidad como esa, para los que se quedan y que siempre es bueno (al menos, así lo creo yo) mostrar y compartir nuestra «empatía» con otras personas. Lo paradójico es que también somos capaces de «olvidar» con «facilidad» cosas que parecían afectarnos exageradamente, ya sea como medida de «defensa», porque surgen otras situaciones similares o peores… ¿quién se acuerda de determinadas catástrofes o acciones injustas lejanas, o no, si no fuera que nos la recuerdan cada cierto tiempo en los medios de comunicación? Relatos como el tuyo consiguen que no nos olvidemos de lo que no deberíamos, por nuestro bien, olvidar. Enhorabuena y suerte, Josep Maria.

    1. Josep Maria Arnau

      Muchas gracias por tu visita y comentarios, Jesús. Comparto tu reflexión. Vivimos en una sociedad que, demasiado a menudo, parece anestesiada. Todos podemos aportar algo para mantenernos despiertos.
      Un abrazo.

  4. Josep Maria Arnau

    Muchas gracias por tu visita y comentarios. Comparto lo que dices. Depende de nosotros superarlo.
    Un abrazo.

  5. Me quedo con ese aturdimiento, que parece taponar el fluir de las emociones, y como un niño, con su mirada transparente, puede provocar que el torrente taponado fluya. Una vez los sentimientos tienen salida, pueden encontrar una válvula de escape en la escritura. Como muestra este micro.
    Un petó.
    Carme.

    1. Josep Maria Arnau

      Muchas gracias por tu amable y certero comentario, Carme. Comparto absolutamente lo que dices sobre la escritura. Siempre tiene la puerta abierta para que podamos expresarnos, incluso en los momentos más difíciles.
      Petons.
      Josep Maria

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