Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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La revisión

dino 12Si prestamos atención al revisar nuestro texto, este mejorará sensiblemente. Denotará preocupación por la forma de escribir y un cierto cuidado en lo que se dice y cómo se dice. Es un signo de profesionalidad, de conocer las reglas básicas del oficio, de no ser un novato en cuestiones narrativas.
Todos los escritores hemos caído alguna vez en estos errores. No se nace enseñado, son fallos básicos, parte del proceso de aprendizaje. Es hasta positivo cometerlos en estadios tempranos de la creación narrativa: ayudan a estar alerta y a tomar en serio las revisiones necesarias. Se pulen con la práctica y en el proceso de corrección se pueden subsanar con mucha facilidad siempre y cuando sepamos detectarlos.
Debemos ver la fase de la revisión no como una condena, sino como parte creativa del proceso. Si lo consideramos de esta manera disfrutaremos tanto con ella como con la escritura, pues realmente es en este momento cuando nuestro borrador se convierte en literatura.
Es importante hacer una lectura crítica y después formularse unas preguntas: ¿La historia se entiende? ¿Queda claro lo que quiero trasmitir? ¿La lectura es fluida? ¿Atrapa, invita a leer hasta el final?
Para lograr esos objetivos debemos encontrar y eliminar toda esa información que no encaje o no aporte nada, las repeticiones de palabras, redundancias, cacofonías, incongruencias; repasar con lupa la ortografía y puntuación; observar el orden de párrafos y diálogos, el reparto de la información… En definitiva: el estilo. Asegurarnos que el texto respira y avanza con soltura.
Empezaremos por algunos errores típicos que debemos detectar en nuestro borrador y más adelante, en futuras entradas, seguiremos viendo otros.

Las palabras

Las grandes palabras abstractas eclipsan una de las características de la escritura: la naturalidad. Un error frecuente al comenzar a escribir es considerar que la literatura consiste en buscar en el diccionario las palabras más complicadas, las más difíciles y menos usadas, para que el texto suene más culto y sabio, como si esto fuera lo que diferencia a un buen escritor de otro que no lo es tanto. Si bien es cierto que es importante para el escritor tener un vocabulario rico y un amplio abanico de palabras de las que echar mano, también es bien importante ser naturales al narrar.
Además, si partimos de la base de que una historia pretende, sobre todo, comunicar, quizás consideremos que es probable que la literatura como mejor funciona es cuando no resulta fingida, cuando consigue llegar al lector y darle en el corazón. Y para ello, no se trata tanto de seleccionar las palabras más raras o extravagantes, ya que escribir no es alardear ni exhibir todas las palabras que uno sabe, sino de escoger aquellas que doten de más sentido al texto, las que más fuerza le den a lo que se quiere comunicar.

El gerundio

El gerundio es una forma verbal impersonal que expresa simultaneidad o anterioridad de la acción del verbo con el tiempo en que se habla. Las normas básicas de uso son las siguientes:

1. En la mayoría de los casos, el sujeto del gerundio debe coincidir con el sujeto de la oración principal.

-Correcto: Alberto no quiso repartir beneficios con sus socios argumentando que él era el único propietario (mismo sujeto, el que no reparte y argumenta).

-Incorrecto: Vimos a Luis metiendo billetes de cien en un sobre (dos sujetos, nosotros y Luis. La ambigüedad se eliminaría así: Vimos a Luis que metía billetes en un sobre).

2. La acción del gerundio debe ser anterior o simultánea a la del verbo principal. Por tanto, debe evitarse el llamado gerundio de posterioridad.

-Correcto: Mariano se rió mucho leyendo el programa electoral (concuerda el sujeto, Mariano, y las acciones son simultáneas).

-Incorrecto: El banquero ingresó en prisión, saliendo quince horas después (salir es posterior a ingresar, aunque sea tan breve lapso de tiempo).

3. La acción que expresa gerundio debe interpretarse como una circunstancia (de tiempo, modo o condición) de la acción del verbo principal. Es decir, la función del gerundio es siempre de complemento circunstancial. El uso del gerundio será correcto si expresa en qué momento, de qué modo, por qué motivo o con qué condición se da la acción principal.

-Correcto: Podrías ganar votantes saliendo más en televisión.

4. El gerundio es un modificador del verbo y, por tanto, no puede calificar a un sustantivo.

-Incorrecto: Han decorado el salón de actos alternando banderines con las siglas del partido.

Aunque a alguno le parezca esta una batalla obsesiva contra los gerundios se recomienda sustituirlos siempre. No es una manía. Se trata de una forma verbal no personal que a menudo se presta a confusiones, pues no siempre queda claro quién realiza la acción designada por el verbo. El resultado es que el texto resulta ambiguo y despersonalizado. Y por si esto fuera poco, su abuso produce una sensación machacona, pues la lectura se llena de palabras que riman en –ndo

14 Respuestas

  1. Hay tres gerundios en el texto que enlazas. No veo ambigüedad en los dos primeros. En el tercero, gracias al verbo «interponerse», parece quedar claro que es Alda la que recibe la espada en su pecho.

    «Iba a rematarlo cuando Alda se interpuso recibiendo la espada en su pecho».

    Pero eso mismo se puede redactar de otra manera más clara, para evitar confusiones.

    Ya he dicho en otras ocasiones que la RAE no es impermeable, ni rígida. Nos da consejos, indicaciones, pautas a seguir. Es orientativa. Ya sabéis: «Limpia, brilla y da esplendor», y que cada uno mantenga su parcela lo despejada que quiera de rastrojos.

    Pienso que la redacción, cuanto más comprensible, mejor.

    1. Me está pareciendo que el dino está siendo una dina recortando, y no siendo el rosa un color que esté favoreciendo a los que están recortando, la tuya me está gustando. por otra parte estoy pensando que
      el gerundio es muy tentador en los micros a la hora de recortar palabras, cuando estás revisando.
      Abrazando mucho.

      1. Cuando un profe de un taller te ha estado machacando durante tres meses con eliminar gerundios y adjetivos, se te va grabando a fuego y al final te acaba convenciendo. Por lo menos a mí.
        Eres muy resalada, Evita.

  2. Mel

    Me gusta el apunte de Eva. Los gerundios economizan palabras, cierto, y aunque efectivamente es posible redactar algunas cosas de otra forma, creo que son parte del lenguaje y tan utilizables como el resto de palabras, y yo por eso los uso!!!.
    Respecto al 3º gerundio de mi cuento celta, creo que queda claro que uno sacude y la otra recibe el espadazo. Mi duda iba más en la simultaneidad. Soltar el sablazo y recibir el golpe. Vale, una va después de la otra pero distan un segundo¿? es eso simultaneo o no ¿? es decir siempre los ejemplos que se encuentran por ahí, como el tuyo del políticastro ese, la distancia temporal es mucho mayor y clara. Yo en esta frase no lo tengo nada claro, por eso preguntaba.
    Tus dinos, como siempre estupendos y acertados. Tijera y cinta métrica, muy apropiados al tema.

    1. La economía de palabras no justifica la brevedad. Son dos cosas distintas, lo explicaré más adelante.
      Podéis seguir utilizando el gerundio todo lo que os apetezca, desde luego. Ya he dicho por ahí arriba que es cuestión estilística. Cada uno conforma su estilo como quiere. Y otra vez repito que son criterios orientativos, no obligatorios.
      Mel, lee esa frase en alto a ver qué tal te suena.

  3. A mí francamente no mucho. Quizá estamos bordeando el terreno de los gustos y ahí no se puede hacer nada. Si el autor queda satisfecho, pues ya está. Otra cosa es dejar satisfecho al lector.
    La frase, según los apuntes de arriba, incumple el punto 2, el que habla del gerundio de posterioridad. Da igual que sea un año o un segundo el tiempo transcurrido.

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