Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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26. Luces de Pirómano

Luces de Pirómano

Desgraciadamente, en este anochecer, me quedo atónita al observar que la franja de bosque, que rodea el pueblo, está ardiendo. Las anaranjadas llamas ocultan el brillo de las estrellas y solapan las luces de neón. Dantesco espectáculo en las obscuras sombras de un día de verano.
Mi mirada sigue clavada en el horror. No hay tregua.
El viento empuja, sin piedad, y hace que farolas, fuego y arboleda se fundan en un abrazo mortal.
Las ardientes luces iluminan el cielo y la impotencia acompaña a la rabia.
Coches de bomberos y ambulancias inundan la noche con el parpadeo de sus luces giratorias y el sonido de sirenas.
Una vez más, la montaña rusa de la vida me sorprende desbaratando mis planes de descanso.
¡Amanece! En la radio escucho las noticias; la policía sospecha de dos jóvenes que, en su Inconsciencia, y sólo por pura diversión, queman papeles entre la seca maleza.
El fuego se les va de las manos y huyen atemorizados.
Están identificados y sus fotos aparecen, pixeladas, en todos los canales de televisión.
Lo triste es que pertenecen a familias, aparentemente, estructuradas.
Son muchachos “normales”.

6 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, Mari Carmen. Leo tu texto tras conocer que la película O que arde está preseleccionada para optar al Oscar a mejor película «extranjera». Tras ver la peli, no queda claro si su protagonista es realmente el que causó el nuevo incendio. Al director no parece importarle eso, sino el intento de un hombre de recuperar la «normalidad» de su vida dura y humilde de siempre; aunque, lamentablemente, esta sea «vigilada o prejuzgada» por bastantes de los tendrán contacto con él. Y cuando el fuego aparece, incluso los que le dieron un «voto de confianza» dudan… No así la madre. En tu historia, sí que está claro quienes lo provocan. Aunque, en ocasiones, los que causan los incendios, lo hacen por estar «enfermos», en no pocas es por negligencia, por intereses económicos, por venganza, por inconsciencia, como en tu texto… Y lo más triste es que aquellos que causan una ruina difícilmente reparable, en demasiadas ocasiones quedan impunes. Nos dejas un texto con escenas eficazmente poéticas y que nos dejan pensando. Suerte.

    1. Mari Carmen Pavón

      Hola Jesús: Subrayo lo que dices.
      Es un tema que da mucho para hablar, pero la realidad es que el monte se quema.
      Lo ocurrido este verano en la provincia de Orense ha sido tremendo. Han desaparecido castaños centenarios y… ¡En fin! una pena.
      Un abrazo y mucha suerte.

  2. Ángel Saiz Mora

    El fuego, tan unido al hombre y a su progreso, tiene una belleza estética innegable, aparte de fuente de luz y calor, siempre y cuando permanezca dominado dentro de unos límites manejables. Al igual que unas aguas torrenteras, no deja de ser una fuerza de la naturaleza que, cuando se desboca, puede destruir en horas lo que tanto tardó en formarse.
    La acción de estos muchachos, tan inocente como negligente, tiene unas consecuencias desmesuradas que ellos mismos y sus familias son, seguro, los primeros que lamentar. Ya se sabe lo que le puede suceder a quien juega con fuego. A veces, aprender una lección conlleva un coste demasiado alto.
    Un saludo, M. Carmen. Suerte

    1. Mari Carmen Pavón

      Hola Ángel:
      Coincido en que el fuego tiene una gran atracción; la historia está llena de ejemplos al respecto.
      La solución parece, de momento, difícil. Tiene muchas aristas.
      Un abrazo y gracias por leerme.

  3. Josep Maria Arnau

    Tu espectáculo dantesco nos muestra las consecuencias de la inconsciencia de algunos. Una inconsciencia que puede afectar a cualquier nivel de nuestra sociedad, incluso los “aparentemente” más normales. El diagnóstico es terrible. Quizás hay que replantearlo casi todo y volver a empezar.
    Un abrazo, Mari Carmen.

    1. Mari Carmen Pavon

      Hola Josep María:
      Estoy de acuerdo contigo. Hay muchas cosas que nos hacen pensar que el mundo está al revés. Soy optimista. Quiero creer en la sensatez de las generaciones venideras.
      Un abrazo y gracias por tu comentario.

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