Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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20. LUCÍA Y EL PASADO

Esta mañana Lucía brilla con un fulgor que lo mantiene alerta aunque descentrado frente al espejo, cegado como si estuviera en una sala de interrogatorios. No sabe qué espera de él pero hay algo en esa mirada, un brillo que insinúa cierta gravedad, quejas inaplazables, reprimendas inminentes, y sin embargo se cree a salvo de todo reproche. Por si acaso finge esmero y sutileza, incluso le hace notar que lleva dos gotitas de Lumière intense, ese fétido perfume que anuncia su actor favorito. Bajo la lámpara del recibidor ella lo espera para, sin ocultar ese destello sibilino, desearle buen día. En el rellano y a oscuras ve la luz del interior a través de la mirilla, sabe que son sus ojos. Desciende como siempre unos peldaños a ciegas hasta que el sensor detecta su presencia, y entonces las bombillas lo iluminan. Regresa.

—Soy yo.

No hay que memorizarlo todo —piensa—, basta con saber dónde comprobarlo. Consulta en el libro de familia la fecha de la boda. La interrumpe con un beso de feliz aniversario y un diamante reservado para otra. Él apaga la luz, se marcha, y ella continúa redactando su nota de suicidio.

4 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    La luz es sinónimo de alegría, de transparencia y de vida, pero cuando todo se tuerce se transforma en lo contrario. La luz en los ojos de Lucía, sin necesidad de palabras, refleja resentimiento, hartazgo, dejación. De nada sirve que él lo perciba, ya es tarde. Hasta el recurso del perfume con nombre luminoso, para tratar de contentarla resulta inútil, solo es apariencia.
    Cuando enciende la luz y le desea un «feliz aniversario» (que ha tenido que consultar, porque no lo recordaba), esa claridad momentánea tampoco interrumpe las tinieblas de su mujer, que conoce la infidelidad de su marido, que no puede más.
    Un relato de desamor en el que una de las partes, como siempre sucede, sufre en mayor grado, hasta el punto de encaminarse hasta el desenlace más trágico.
    Un abrazo y suerte, J.M.

  2. Hola Juan Manuel, me ha gustado mucho el uso de tantas palabras luminosas para un relato tan oscuro. Lucía, fulgor, Lumière intense, destello, bombilla. Lástima que el mal ya esté hecho y la pobre mujer no encuentre un clavo ardiendo al que aferrarse. Un abrazo fuerte, Aurora.

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