Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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09. NEGRO Y BLANCO (Miguel Ángel Jiménez)

Aquellos fotones rebotaron en mi ojo derecho. Lloré para defender mi retina de tamaña agresión cósmica. No sirvió de nada. El astro rey se había enfadado y se avecinaban tormentas solares en los próximos días. Lo de hoy era solo el comienzo. Mi retina oscureció. Fundió a negro. Mis hijos se asustaron. Nunca habían visto a papá así. Con la pupila negra. La otra no. Mantenía su color castaño original.

 

Mirándome de reojo. Sabían que yo me había levantado de mal humor porque aquella mañana se me olvidó ayudarles a mover el Cola Cao. Eso siempre pasaba así. Si yo estaba de buen humor siempre les movía el Cola Cao susurrando una canción de amor. Si no, no.

 

Abrí la ventana para mirar al sol y esta vez sí, absorber todos los fotones que se atrevieran a venir a mi ojo izquierdo, como cuando estoy feliz. Inmediatamente mi ojo fundió a blanco. Sonreí. Mis hijos lo notaron y se les cambió la mirada.

 

Cogí la cuchara y comencé a diluir sus tazas. Susurré otra canción de amor. Eso sí, ahora tenían un papá con un ojo negro y otro blanco. Seguro que presumen de ello en el colegio.

6 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Cuando la naturaleza se pone brava no hay quien la detenga. Tener un padre con un ojo quemado en negro y otro ya ciego y en blanco es un drama, pero tu protagonista sabe disimular delante de sus hijos, a quienes, al menos al principio, les puede parecer original, como lo es también tu relato. Por los hijos se hace lo que sea.
    Un saludo y suerte, Miguel Ángel.

  2. Rosalía Guerrero

    Miguel Ángel, no sé muy bien qué sentimientos pretendes provocar en el lector, pero te diré que me resultan inquietantes esos ojos fundidos a blanco y negro respectivamente, combinados con la tormenta solar y algo tan cotidiano como remover el cola-cao. Es muy sugerente.
    Un abrazo y suerte.

  3. Izaskun

    Una heterocromía un poco inquietante en la que el negro supone un giro oscuro al mal humor, y el ojo velado en blanco, en cambio sostiene el carácter del padre. Muy interesante y original. Enhorabuena y suerte.

    1. Querida Rosalía.
      Lo cuántico jugó una mala pasada al padre. Por eso se enfadó cuando su ojo reflejó los fotones y en lugar de fundir a blanco lo hizo a negro rompiendo las reglas de las radiaciones en la zona del visible.
      Luego la radiación desobediente volvió a romper la regla.
      Fundió a blanco cuando debería haberlo hecho a negro.
      El padre agradeció el detalle y recuperó su humor.
      Csntó y volvió a mover el cola cao a sus hijos.
      Blanco y negro,pero al revés
      Un abrazo, Rosalía.

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