Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

30. O SOLE MÍO (Rafa Olivares)

Ella siempre tuvo la ilusión de visitar Venecia. Navegar por sus canales disfrutando de la belleza de la ciudad e imaginando sus épocas de esplendor. Apreciar las impresionantes muestras de arte bizantino, gótico y barroco que pespuntan la ciudad. Hoy parece que verá realizados sus sueños. Dispuesta a disfrutar del tan ansiado paseo fluvial, alza la vista ávida de sensaciones. Pero en la orilla no divisa los nobles palacetes ni las majestuosas iglesias esperadas, ni siquiera algún león alado, emblema de la ciudad. Las aguas no pasan bajo puentes de piedra ni son las siempre alegres de Venecia, sino las de una mansa laguna, y la embarcación en nada se parece a las que tantas veces ha visto en imágenes de películas y tarjetas postales. Además, el silente remero ni canta canciones románticas ni viste fajín ni canotier ni pañuelo rojo al cuello. Una mezcla de confusión y curiosidad la anima a preguntarle:

–Disculpe, ¿es esto una góndola y usted gondolero?

–No, señorita. Esta es mi barca y me llamo Caronte.

12 Respuestas

  1. J u a n

    ¡Un microrrelato apocalíptico con un final propio de dictamen, no queda posibilidad ni vericueto por donde puedan escapar juntos protagonista, escritor y lector! El inicio de naumaquia me despistó un poco al principio, pero tus ases guardados sorprenden y agradan. Y tu humor luctuoso me complace, como siempre, porque el celebérrimo barquero se permite ser galante con la despistada damisela, es un contraste chulísimo.
    ¡Sigamos teniendo cuidado con qué corrientes o flúmenes nos pueden conducir alelados a la laguna Estigia!
    ¡Feliz Diciembre, Bienaventurado Druida!

  2. Ohh, pobre chica. No se había dado cuenta de lo lejos que habían ido sus sueños. No me puedo imaginar la cara que pondría al oír esta sentencia de boca del supuesto barquero. Tal vez lo miró con incredulidad porque a veces, cuando anhelamos tanto una cosa, nada puede sacarnos de la ilusión, al menos hasta que nos zarandean. A tu protagonista el zarandeo le viene grande, creo.
    Muy bueno tu relato, Rafa. Feliz tarde otoñal.

    1. Sí, unas expectativas frustradas por cuanto el paseo con la barca de Caronte, más pronto o más tarde, todos lo tenemos asegurado, pero navegar por los canales de Venecia solo los afortunados.
      Gracias, Mercedes.
      Un beso.

  3. Ángel Saiz Mora

    Siempre que se pueda no hay que privarse de nada, excursiones incluidas, pues «cuando llegue el día del último viaje, y esté el partir la nave que nunca ha de tornar» (como dijo Machado), ya no habrá vuelta atrás ni un «ya lo haré alguna vez». No parece que el personaje mitológico de Caronte, que aparece en la Divina Comedia de Dante, autor italiano como Venecia, consuele mucho a tu protagonista, que se ha debido de llevar una sorpresa de muerte.
    Un abrazo, Rafa. Suerte

  4. ¡Y ella que pensaba que cumplía su ilusión de visitar Venecia…! Qué humor macabro el del destino… ¡y encima, a costa de ella!
    Aunque no sea oyendo «O Sole Mio» y sea con Caronte, en la Laguna Estigia, esperemos que la pobre disfrute del paseo fluvial…

    Un micro espectacular, RAFA…

    Cariños,
    Mariángeles

  5. Gloria Arcos Lado

    Siempre nos sorprendes, maestro Rafa con tus giros impensados. Menuda faena para la pobre turista. Un final trágico, nunca mejor dicho. Y el caso es que nadie quiere atravesar esa laguna, ni ir acompañado de ese barquero. ¡Por algo será!

Dejar una respuesta