Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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67. Ojo con la envidia (Juana Mª Igarreta)

Que Matías tiene una enigmática mirada no lo niega nadie, pero solo él conoce el porqué de la misma: sus ojos no se llevan bien, y constantemente hacen ver sus diferencias. El joven, resignado, últimamente hasta ha descubierto algunas ventajas. Mientras con el ojo izquierdo sigue atento el fútbol en la tele, con el derecho avanza en la lectura del libro que corresponda. Eso sí, debe tener cuidado si no quiere ver a Madame Bovary encajando un gol en la portería del Barça.

Desde que la flamante Susana vive en la casa de enfrente, las cosas han empeorado. El ojo izquierdo, con vista de lince, la percibe con todo lujo de detalle; el derecho apenas alcanza a ver una desdibujada silueta, lo que le provoca una constante irritación.
Cada vez que Matías se cruza con Susana no puede evitar que el ojo izquierdo le dedique un guiño con pretensiones cautivadoras. El derecho, en lugar de deleitarse observando de cerca a la chica, se muestra girado y desorbitado, vigilando a su rival sin pestañear.
Matías, desconsolado, está recorriendo los mejores oculistas, pero ninguno de ellos descubre la mácula de envidia instalada en el fondo de su ojo derecho.

6 Responses

  1. Salvador Esteve

    Un sentido que se enfrenta a una dicotomía entre sus dos ojos. El derecho no se conforma con ser un mero espectador en segundo plano y ansía el placer de los detalles. Una propuesta originalísima, Juana, Muy bueno. UN abrazo y feliz verano.

  2. Una envidia que está hecha puro ojo… Pobre Matías… va desconsolado,de oculista en oculista, sin pensar que quizás un parche a lo pirata, aunque no es lo estéticamente ideal (todo lo contrario) neutralice a ese envidioso ojo derecho… menos mal que el otro (el zurdito) va feliz de la vida sin siquiera darse cuenta (lo peor que se puede hacerle a un envidioso, jaja).

    Muy bueno, JUANA; me encantó.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Hola, Mariángeles, sí el pobre Matías lo tiene crudo. Me temo que van a tardar en encontrar la causa de su particular «tensión ocular», y además las farmacéuticas todavía no han dado con un colirio para corregir la envidia. Muchas gracias por tu visita y comentario. Cariños también para ti.

      1. María José Escudero

        Este estrabismo priducto de la envidia me parece una propuesta muy original y divertida. Te deseo suerte con ella, lo merece. Besos, Juana María.

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