Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

DESORDEN

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en EL DESORDEN

Bienvenid@s a ENTC 2026 Continuamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto DESORDEN en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
31 de MARZO

Relatos

49. Pearl (Janis Joplin)

La música siempre me ha acompañado. Puede que la primera nota la escuchara antes de nacer. A mamá siempre le gustó cantar.
De niña me escogieron para el coro de la iglesia. Voces blancas ‒decían. Los juegos, en el colegio y en la calle con las amigas, eran acompañados de cantos infantiles y, en las fiestas, me sentía la reina con un micrófono.
Fui vocalista de grupos efímeros y cuando no era feliz buscaba refugio en las notas de mi Autoharp.
Con sólo veintisiete años debería tener una vida llena de música por delante, pero las notas que suenan hoy en mi memoria, las grabé hace tiempo.
Hoy, 4 de octubre, también la música me acompaña en mi despedida.

48. Los sonidos del silencio

Rasgo con furia el papel. La melodía que sonaba tan prometedora en mi cabeza se convierte en bazofia cuando trato de plasmarla en acordes. Mi guitarra permanece muda mientras trato, desesperadamente, de recordar la sintonía que mi aturdido cerebro me ha permitido entrever.
No recuerdo la última vez que he dormido, me mantengo a base de alcohol, café y estimulantes, pero siento que mi creatividad está en su momento más álgido.
Ella llega del trabajo y sube a mi estudio. Me besa suavemente y empieza a contarme su día, pero soy incapaz de prestarle atención. Su voz monótona se superpone a la música de mi cabeza, interfiere con ella creando un terrible caos de ruido y discordancia. Cierro los ojos con fuerza, tratando de no perder la cordura en medio de esa vorágine de sonidos. De pronto se hace el silencio y comienzo a escuchar en mi interior la canción que buscaba. Allí está: perfecta, limpia, sin fisuras.
Entusiasmado tomo la guitarra para reproducirla antes de que desaparezca, pero mis dedos producen una resonancia extraña. Contemplo la falta de una cuerda con estupor que se convierte en pánico al descubrirla enrollada en el cuello de mi ahora silenciosa chica.

47. Póstumamente

Su carrera dio un giro espectacular nada más morir. Aún estaba caliente cuando sorprendió con su memorable interpretación de difunto en un funeral; un hecho que sirvió para que a continuación le ofrecieran tres papeles nada desdeñables: uno de caído en combate, otro de cadáver en la mesa de autopsias, y un tercero, ya algo hinchado, como víctima en un naufragio, quizá su más lograda actuación, si bien pasó algo desapercibida. Tampoco encarnó mal a un muerto recién exhumado, con gusanos y flemas por entonces, en pleno auge ascendente de su popularidad. Aunque su mayor éxito le llegó, pasado un tiempo, haciendo de momia egipcia en una prolongada saga. La película original, muy taquillera, tuvo tantas secuelas como su cada vez más estropeado aspecto permitió, por falta de un sustituto que estuviera a su altura. Todavía hoy las ofertas se siguen amontonando sobre su mesa, pese a que solo puede hacer de esqueleto. También la crítica lo trata mejor ahora, llegando algunos incluso a lamentar que no hubiese fallecido antes. Claro que no falta quien opine que sobreactúa, que resulta poco creíble o que acabará encasillándose. Unos y otros, no obstante, coinciden en reprobar sus continuos desplantes a “La Academia”.

46. Ceñido de oro -Calamanda Nevado-

Tras la intensa semana lo había conseguido. Allí estaba el torero chorreando sangre, una sangre  espesa y morada, sobre un charco rojizo, un paisaje de arena y unas flores vagas. El blanco frío de un poquito de  cielo, las lágrimas de nácar espectral  de sus ojos abiertos, la calidez del capote, los dorados  tonos del traje, los negros brillos del pelo; la nariz  manchada del toro, el polvo al trasluz,  las rosas en  el pequeño ramo, mudas; la sombra del ruedo, la textura de gasa de las mantillas, el crujido trasparente  del   vino cayendo de las botas, la banda de música; y las gentes. Las pobres gentes asustadas, cerrando los ojos de pronto ante la tragedia, algún llanto tierno, las nubes redondas y el viento mordisqueando la muleta cuanto se le antojaba, abriéndole puertas a los pitones para descubrirle ese  caminar corto y el placer con el que ejecutaba la faena.

Recogiendo los pinceles sonó un tiro de pistola en su espalda.  Contestó con una brusca caída y un rodar menudo.

-Te  vestiré con este lienzo-. Escuchó en la voz hueca de la  esposa del torero, su amante. Con la mano aun manchada de rojo  pintó su herida mientras agonizaba.

45. PREHISTORIA

Sintiéndose vacío, el hombre de las cavernas decidió que, para combatir la barbarie no hacía falta más barbarie sino todo lo contrario, de modo que se afanó en barrer el rencor, en pulir la desconfianza, en abrillantar la convivencia…, pero al ver que ni aun así era posible la civilización, entonces se dibujó a sí mismo y a los demás unidos en tareas comunes, y así nació el arte.

44. Flor de almendro (Javier Ximens)

Mi abuela se recogía el moño con aquel tipo de redecilla, pero no era lo mismo. A mí me gustaba mucho más en las larguísimas piernas de las bailarinas que anunciaban las funciones del Teatro Chino de Manolita Chen. Por entonces, yo estudiaba en el seminario de Toledo pero, al llegar el verano, volvía a Talavera de vacaciones y echaba una mano a mi madre, como recadero en su mercería. Cuando tenía quince años, la mañana del primer día de las ferias, una joven de belleza forastera trajo varias medias de nailon para que mi madre le cogiera los puntos, pues la zurcidora del teatro se había roto. Así fue como conocí a Adelina Li-Mee —cuyo significado chino dijo ser «flor de almendro»—, una chica que quería ser cantante y vedete, pero aún no tenía la edad. Por la tarde se las llevé reparadas, y me lo enseñó todo: el mundo multicolor tras bambalinas, dónde finalizaban las piernas con medias de mallas, cómo se colocaban las ligas, qué se ocultaba bajo las estrellitas sobre los pechos Todo. Agradecido le entregué mi virginidad. Cuando terminaron las fiestas, Li-Mee se marchó con el teatro, y se llevó mi vocación.

 

43. REACCIÓN EXTEMPORÁNEA (Rafa Olivares)

Con cierto halo de artista y de aspecto sereno y apacible, su aparición levantó todo tipo de conjeturas. Sobre qué edad tendría, sobre si procedería de alguna comarca de Burgos, sobre si sería el autor de aquellas célebres pinturas… Lo que pronto supimos es que le faltaba temple cuando de que le hurgaran la boca se trataba. Ni siquiera cumplir años había suavizado ese pánico insuperable. Fueron necesarios cuatro becarios para sujetarle brazos y piernas manteniéndolo inmovilizado, a pesar de lo cual, con un brusco giro de cabeza, consiguió morder y romper la espátula con la que el profesor trataba de limpiar, con delicadeza y pulcritud, los restos milenarios acumulados en encías y molares del maxilar inferior. Pero no se dejaba, aquel arisco y melindroso hombre de neandertal de modales primitivos.

42. NUREYEV, EL PÁJARO (GINETTE GILART)

17 de marzo de 1938
Mientras el tren que se dirige a Vladivostok pasa cerca del lago Baikal, una mujer da a luz tumbada en los asientos.
—¡Es un niño! —exclama la viajera que la asiste— ¿Cómo le va a llamar?
—Creo que Rudolf —contesta la parturienta— es lo que hemos pensado mi marido y yo.

17 de junio de 1961
Después de una brillante actuación la joven promesa del baile se resiste a coger el vuelo que le lleva de regreso a Moscú. Corre por la pista del aeropuerto París-Le Bourget para refugiarse detrás de la policía francesa.

13 de enero de 1993
En el cementerio ruso de Sainte-Geneviève-des-Bois, cerca de París, Ezio camina hacia la tumba de su amigo, contempla con satisfacción su obra, un maravilloso mosaico, que reproduce una vistosa alfombra oriental, cubre el sepulcro.

41.- LA CASA DEL VIENTO

A los habitantes de este lugar nos salía el arte por los cuatro costados. A mi hermana Alicia le crecían claves de sol entre los tirabuzones y corcheas en el flequillo. Cantaba todo el tiempo y decía que cada habitación tenía su música y cada persona su nota. En cambio lo de Miguel siempre fueron las piedras, las elegía grandes y les iba quitando los trozos sobrantes hasta dejar al descubierto las figuras que llevaban dentro, sus esculturas salpicaban todos los rincones de la casa. Benjamín era rápido con los pinceles y yo con la palabra, él pintaba un bodegón mientras comíamos y yo escribía un relato con la sopa de letras. Todo iba bien hasta que el viento se coló por nuestras rendijas y Benjamín empezó a esculpir bustos imposibles, Miguel a escribir tediosos ripios y Alicia a pintar cacerías de ciervos, mientras yo, con mis desafinados cánticos ahuyentaba a las pocas musas que pudieran quedar. A veces cuando el viento silba con violencia nos miramos unos a otros sin decir nada y nos preguntamos en silencio si volveremos a ser los que un día fuimos.

40. Jeanne

Lleva tiempo con esa media sonrisa y la cara le tira. Piensa en lo mucho que odia posar, pero aun así continúa. Se recoloca un mechón rojizo detrás de la oreja y mira con sensualidad. Entorna los ojos. Ladea la cabeza. Sacude su fina cabellera para crear un poco de volumen. Prueba ahora con un sombrero amplio y el dedo índice reposando en el mentón.

Es un yo cambiante. Hay un llanto oculto tras aquella sonrisa indulgente. Una expresión oscura suavizada por colores brillantes. La certeza de lo fugaz contenida en la inmortalidad de una imagen. Ansía tanto desprenderse de sí misma… por eso decide saltar al vacío, a pesar de toda la vida que la habita.

Sin embargo, la eternidad acude siempre a rescatarla. Ahí está ella, la de las múltiples miradas. La que pasea su rostro por galerías y libros. La amada musa de Modigliani.

 

Si no conocéis a Jeanne

39. REGRESIÓN (Isidro Moreno)

Aparecieron en pleno siglo XXI anhelando comprobar la posteridad y trascendencia de su obra.

Mozart, Bach, Beethoven y Häendel verificaron que su música y sus nombres habían traspasado la barrera del tiempo y orgullosos visitaron la Biblioteca Nacional, los archivos del Teatro Real y una importante tienda de música clásica con unos mágicos discos que contenían sus obras interpretadas por, al parecer, grandes orquestas.

Henchidos de orgullo, concluida su visita y en espera de ser devueltos a su residencia de genios jubilados, pasearon por aquella bulliciosa capital española, asombrándose de los nuevos tiempos y poniendo especial atención a la música y músicos callejeros.

Boquiabiertos quedaron con esos rápidos carros de metal que abundaban por doquier y muchos de ellos, a través de sus ventanas, expulsaban un fuerte ruido al que llamaban música, aunque aquello consistiera en una paupérrima armonía con ritmo simple y un reiterativo: «atum sim pam, atum, sim pam» capaz de provocar dolor en sienes, revoltijos en las tripas y vibración de cristales.

Regresaron al hotel deseando ser rescatados por la máquina del tiempo que les devolvería a su tiempo y lugar de origen.

Amadeus, Sebastian, Ludwig y George, perplejos y decepcionados, se preguntaban en qué habrían fallado.

 

IsidroMoreno

38. EL ACTOR

Artista, persona que hace alguna cosa con suma perfección, no tiene porque ser actor de cine, ni escultor o pintor, también puede ser como era él, un artista de la seducción.
Cuando lo conocí, su físico, no me dijo nada, era más bien normalito. En nuestra primera cita ya me engatusó, con ese arte que tenía (El de la palabra). No te compraba con flores, ni obsequios. Sus regalos eran sus palabras. Susurradas o de frente. tu ego te lo subía al máximo y te hacía sentir como una reina. Reina fui mientras que lo tuve a mi lado.
Celoso de mi intimidad, rompí con mi familia, con mis amigos, solo vivía por él y para él. Pero igual que apareció, se fue. Mi vida se convirtió en un túnel oscuro, sin luz. Sola y completamente destrozada, me costó mucho volver a pisar el suelo, seguir viviendo, sin él, yo no era nada. Casi al final de nuestra relación, ya estaba preparando su próximo papel «Otra». Era su comedia, su obra, su teatro.

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