Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

FE

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA FE

Bienvenid@s a ENTC 2026 Comenzamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de FE en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
días
0
9
horas
1
9
minutos
1
8
Segundos
0
0
Esta convocatoria finalizará el próximo
14 de FEBRERO

Relatos

ABR79. UN DÍA DE SUERTE, de Raúl Ariza

Que sea negro. Piensa. Y apoyado en el alféizar del escaparate de un negocio en traspaso, acera de por medio, ve circular vehículos rojos, blancos y azules. Ahora también uno amarillo. Y otro verde manzana. Pero ninguno del color pretendido.
Por firme que sea, su decisión ni le aparta del miedo ni le ausenta una última duda teñida de esperanza. Y si volviese a hablar con los del banco. Se pregunta en retórico silencio sabiendo que es inútil, que no hay vuelta atrás, que está decidido que haya de ser negro -como la muerte- el coche que se lo lleve por delante.
Y de repente, el corazón se le agita desbocado al ver como calle abajo se aproxima un auto zaino. Así que se incorpora de un brinco, tensa los puños y determina irrumpir en la calzada sin darle tiempo al conductor para que frene. Será rápido. Masculla. Luego anda hasta el bordillo, se aposta tembloroso entre dos coches, y…
Disculpe, caballero. Le dice un anciano enjuto, tocado con perilla, agarrándole del hombro con firmeza. Pero ese taxi es mío. Y al detenerse el vehículo, el viejo se sube y se despide cortés, llevándose la mano al ala del sombrero.

ABR78. QUE TRATA DEL DESCUIDO DE SANCHO Y DE SU POSTERIOR INFLUENCIA EN GEÓGRAFOS Y CHARLATANES, de Fran Rubio

–¿Qué lobos os espantan, amigo Sancho?, ¿acaso teméis que vuestro señor no dé lanza merecida a aquellos enemigos que sin duda hallaremos en nuestro caminar?
– A fe que no es ese el motivo de mi destemplanza, señor, sino el olvido, que ruego sepa disculpar vuestra merced, de una alforja que quedó, en aquel lugar de La Mancha del que no queremos acordarnos.
–Disculpado quedáis, hermano Panza, no hacen falta tantas alforjas para este viaje, o ¿tan importante era el contenido de la olvidada?
–Dice bien vuestra merced, pues de suma importancia era lo de la alforja dejada, como demostrará el devenir del tiempo. Ha de saber también que de no haber cometido semejante descuido este simplón escudero, que con honra sirve a tan grande caballero, se hubiesen evitado tamañas discusiones, diferencias, malentendidos y aún majaderías futuras sobre cuál fue o no nuestro camino andado, al que las gentes del tiempo venidero llamarán ruta.
–Bien se me alcanza a entender por tu perífrasis, Panza amigo, que trátase de ese extraño artefacto al que los licenciados y otros sabios llaman gepese.
–No anda errado vuestra merced.
–Tengo el convencimiento, amigo Sancho, que haremos bien no volviendo a por la alforja.

ABR77. LA ALEGRÍA DEL REY, de Cristina Nóvoa Presas

Cuando el batallón número tres de Caballería alcanzó la cumbre de Monte Oliva, llevaba a sus espaldas largas jornadas de sangrientas batallas. No había ni rastro del enemigo salvo los que habían muerto en combate.
– ¡Capitán todo despejado! ¡Parece que han huido!
Los hombres bajaron de sus caballos, incrédulos de que esta absurda batalla llegara a su fin. Después de mirar al horizonte y asegurarse de que no había ni enemigos, ni cañones, ni disparos, clavaron su bandera tricolor ondeando al viento cálido del sur en señal de victoria.
El correo ensilló de nuevo su caballo, cabalgaría noche y día para llevar la tan ansiada nueva al Rey.
La nueva será, que han perdido más de la mitad de sus hombres y muchos más el bando contrario. Que han conquistado una tierra árida y abrupta que nunca nadie visitará y donde nunca lloverá, la única lluvia que conocerá será la sangre derramada por hombres inocentes.

HOMENAJE A UNA APRECIADA Y CLARIVIDENTE VACA


«Pensemos en una forma sencilla de definir a un escritor. 
Podemos recurrir a varios ejemplos. 
Yo me inclino por aquellos que desmitifican al escritor, que lo bajan de su peana, le despojan de su aureola mágica y lo muestran como un trabajador cualquiera. El ejemplo más directo, sencillo y, a la vez, muy ilustrativo del oficio es la comparación del escritor con una vaca. Como, además, nos encontramos en un escenario geográfico en el que abundan las vacas, espero que me sigan, que puedan visualizar al escritor comparado con una vaca.
Veamos, ¿qué hace la vaca? Ustedes imaginen la vaca en un prado, tan tranquila, detrás de una cerca mirando a la carretera. Por la carretera pasan infinitas cosas. Pasan los labradores que van a labrar los campos, pasan los turistas, pasa la guardia civil, pasa el coche de línea. Y la vaca lo mira todo. Ustedes, los que viven por aquí, se habrán fijado en los ojos de las vacas. Los ojos de las vacas son maravillosos, son un prodigio, merecen tantos madrigales como los ojos de las mujeres hermosas y no los tienen las pobres (…) Y ¿qué hace la vaca viendo todo aquello? Se lo zampa, lo observa todo. El escritor también. El escritor es un voyeur , confesémoslo de una vez, y lo digo en francés para que no parezca indecente. El escritor lo ve todo, lo oye, lo huelo todo – no digo que lo toca porque eso ya sería pasarse – , pero el escritor, verdaderamente, es una cotilla. Volvamos a la vaca. ¿Qué pasa con ella al cabo de un rato? La vaca agacha la cabeza, arranca con sus dientes unas briznas de hierba, las mastica y se las traga. ¡Ah!, pero como ustedes saben muy bien, la vaca es un rumiante. Y, además, tiene cuatro estómagos, quien los pillara, ¿verdad?, para disfrutar más de la comida. La vaca se saca de uno de sus cuatro estómagos lo que ha tragado, lo vuelve a la boca y lo mastica de nuevo. El escritor actúa también como un rumiante: a todo lo que ha visto, todo lo que ha tocado y oído le da vueltas y más vueltas.»
JOSE LUÍS SAMPEDRO. Escribir es vivir
Siempre descansó en paz.

ABR76. EN LONTANANZA, de Héctor Hernández

El tramo del bulevar Hollywood que va desde la calle Orange hasta la avenida Highland es, probablemente, el más transitado de toda el área de Los Ángeles, especialmente por las tardes. Y precisamente allí, por donde a diario desfilan turistas, gente extrañísima, individuos disfrazados de superhéroes y personajes, fue donde lo vimos por primera y única vez. Con un marcado acento español nos dijo que se llamaba Alfonso o Alonso, el dato resulta incierto. Por su barba y melena blancas calculamos que rondaría los 60 años de edad, pero sus ojos parecían aún más pretéritos. No llevaba lanza ni escudo, ni escarpes, ni hombreras; solo portaba un casco con visera oxidada y un peto reluciente a la altura del corazón, y, sin embargo, aseguraba ser un caballero. Después de habernos fotografiado con él le dimos algún dinero y él, a su vez, nos sonrió benignamente. Luego se encaminó por un callejón oscuro donde su jamelgo le esperaba. Lo vimos montarlo y alejarse a paso lento mientras el sol se ponía. Y casi cuando le perdíamos de vista, a la distancia nos pareció ver una segunda figura, baja y rechoncha, que se unía a ese caminar cargado de siglos.

ABR74. LA PROMESA, de José Ángel Gozalo Molina

Sonido lejano de tambores.
Los últimos rayos del sol luchan por no morir tras las montañas.
Arrodillado junto a una tumba, un caballero de ostentosa armadura, derrama lágrimas amargas recordando las últimas palabras que pronunció su amor en su lecho de muerte.
<>
Su corcel, que parece intuir su profundo dolor, lame su rostro cuando él acude a su encuentro.
Después de una jornada de viaje, por fin los dos ejércitos se encuentran cara a cara. La batalla está presta de comenzar. El rey desenfunda su espada, y montando a lomos de su fiel yegua, da la orden de avanzar encabezando a sus hombres contra el enemigo campo a través.
—Vuela como el viento pequeña —le susurra al animal en el oído.
De pronto, el silbido de una lanza acercándose, rompe el aire en el mismo instante en que el corcel se alza sobre sus patas de atrás. Entonces, jinete y caballo terminan en el suelo embarrado.
La lanza ha atravesado el corazón de la yegua hiriéndola de muerte.
A su regreso, el rey descubre horrorizado que en la tumba de su esposa la lápida se ha teñido de sangre.

ABR73. VUELVE DON QUIJOTE, de Gloria Arcos Lado

Hacía tiempo que ya no estaban de moda los caballeros ni sus damas.
Ahora, en vez de la lucha para apoyar al más débil, se había impuesto otro” caballero”, bastante más fuerte, cruel y poderoso, “Don Dinero”, que arrasaba con todo lo que se le ponía por delante.
Hartos ya de su poder omnímodo, los más débiles empezaron a unirse para intentar vencerlo en movimientos sociales como el 15-M, las mareas blancas y verdes, o en el incesante “Sí se puede, pero no quieren”.
Para reclamar los derechos que le habían sido arrebatados, en nombre de la tan cacareada austeridad, utilizaron únicamente su capacidad para indignarse.
Sólo con ese arma osaron oponerse a la injusticia, los recortes y los abusos perpetrados por los poderosos mercados, los intocables bancos y los omnipresentes políticos.
Intentaban así elevar su voz con toda la fuerza que les concedía la razón para intentar evitar así que la población fuera empujada hacia la pobreza y la exclusión social.
-¡Ay, si nuestro buen Don Quijote levantara la cabeza¡ Arremetería,sin dudarlo, con su flaco rocinante y su lanza justiciera contra aquellos bellacos que osaban oprimir al más débil!

EL LIBRO VIAJERO (18) …DESDE MADRID

«HERRAMIENTAS PARA APRENDER»
Ese es el título que el autor le ha dado a esta foto, y como buen microrrelato, contiene todos los elementos para localizar con exactitud el espacio… sólo falta el protagonista… el de ENTS acababa en un momento con la magia del día de Reyes…

…y una perta gorda para Miguel Pereira

ABR72. QUIJOTE OCTAGENARIO, de Teresa Elena Hernández Villagómez

Con el honor bordado en el uniforme, con el orgullo en su maltrecha frente y sin más arma que su testimonio de valor, se presentó en la ventanilla doce.
Como en las ocasiones anteriores, presentó uno a uno cada documento que hacía constancia de su participación en los años más turbios del país, explicando con encomiable paciencia su desempeño en batalla y sus experiencias más amargas en campaña.
El funcionario de la ventanilla escuchaba al Capitán fingiendo interés en su relato, pero al finalizar su encuentro le dio una cita para que presentara su documentación ante un militar de mayor rango, sugiriéndole que llevara algún testigo de su ejercicio militar, como si quedaran tantos vivos por ahí.
Con las rodillas temblorosas, el Capitán se levantó sin dar las gracias y maldiciendo entre dientes. Maldito burócrata y sus trámites, maldito sistema, maldito país que no reconoce el valor, maldita revolución que no dejó más que cicatrices…no, maldito él que se había convertido en un méndigo, no volvería para pelear contra molinos de viento.
Y esa es la razón por la que mi abuelo jamás recibió una pensión como veterano de guerra.

EL LIBRO VIAJERO (17) … DESDE ALCALA DE HENARES

…Y  ¡¡¡¡no hay lugar más oportuno ni padrino más honrado que este famoso hidalgo que posa delante de la casa de Cervantes!!!!… 
Pero quien ha hecho la foto se ha empeñado en hacer famosos a otros hidalgos…
¿Es fácil? Siiiiiiiii….

(gracias por este oportuno paseo)

y esa hidalga es… Paloma Hidalgo

EL LIBRO VIAJERO (16) …DESDE VALENCIA

…podría ser un almendro, no lo sé, pero es un lugar de un pequeña aldea que sirve de inspiración a una de nuestras más célebres autoras…  aparece mucho por aquí, con sus relatos,  o en nuestra lista de autores mencionados-seleccionados o en otros saraos: la microbiblioteca, alguna SER local… y hasta un concurso de cartas de amor…
el lugar va a ser difícil, pero la autora… ya no tanto…

exactamente en Los Isidros, el rincón preferido de Elena Casero en Valencia

ABR71. CABALLERO SIN REINO, de Ángeles Mora

Fuiste caballero sin armadura que buscaba su verdad, desprotegido ante el mundo… ante el tiempo.
Vagabundo entre mentiras que confundían a tus certezas, acabaste en un mundo sin reinos, con dragones sin fuego y princesas sin problemas.
La única maldad que puedes perseguir, hilvana telarañas en tu propia conciencia y tus sueños se ven obligados a inventar conjuros que te hagan olvidar lo inútil de tus hazañas. A la caza de méritos prestados que adornen tu estandarte y abanderen tu lucha contra monstruos imaginarios que pueblan tus noches de sueños sin reinos.
La armadura, olvidada de respetos, enmohece a oscuras sin valentías que la reclamen, sin necesidades que la apremien.
Sólo el silencio pregunta por ti.
Sólo la soledad responde a tu reclamo.
Olvidado del mundo… caballero sin batallas que librar, sin causas por las que luchar, nombre sin gestas por las que ser recordado… olvidado por el mundo, olvidado por el tiempo.

Nuestras publicaciones