Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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76. Palabra de honor (Alberto Benito Fernández)

Desde que llegué a Valencia me sentí en mi propia casa. Tuve una acogida como jamás hubiera esperado, y en la primera semana ya había recorrido todas las emisoras de radio y platós de televisión de la provincia. La afición, simpática y agradecida, me paraba por la calle y me daba la bienvenida a su preciosa ciudad. Tardé muy poco en adaptarme al entorno. La paella ya era mi plato favorito antes de llegar a la terreta, pero tampoco me resistí a la horchata con sus fartons reglamentarios, a un buen all i pebre en la Albufera y, si no me tocaba entrenar, un contundente esmorzaret a media mañana.

Cuando me quise dar cuenta ya me había convertido en un símbolo de la ciudad, y representaba con orgullo a mi equipo por todos los estadios del mundo. Tanto era así que en las Fallas tuve el privilegio de presenciar cada mascletá desde el balcón del Ayuntamiento.

Nunca me sentí tan unido a un lugar, al que juré amor eterno.

Por eso, cuando vinieron los de la capital ofreciéndome el oro y el moro no lo dudé ni un instante: tardé exactamente cinco segundos en hacer las maletas.

9 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Uno pertenece al lugar que lo acoge y donde se siente apreciado. Pero ya se sabe, todo el mundo tiene un precio y «poderoso caballero es don Dinero».
    Un abrazo y suerte, Alberto

  2. Rosalía Guerrero

    Ay, Alberto, se me ocurren unos cuantos de esos… con lo bien que se vive en Valencia, a pesar de esta maldita humedad.
    Un abrazo y suerte, casi paisano.

  3. Cinco segundos de etenidad le duró el amor por Valencia, y la palabra de honor, aún menos, jaja… Faltó que se le dibujara el signo del euro en las pupilas y la hacía completa…

    Muy bueno, Alberto; me gustó.

    Un beso grande,
    Mariángeles

  4. Jesús Navarro Lahera

    Ay, qué bueno. Qué bien ese personaje, que es tan real como la vida misma, y que demuestra lo de que por dinero baila el perro. Mucha suerte y un abrazo, querido Alberto

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