Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

23. Para cuando tenga tiempo (Javier Igarreta)

Aquel día vino el agente del Círculo de Lectores y una vez más le pilló sin rellenar el pedido. Mientras buscaba la revista, miró de soslayo su nutrida biblioteca y de pronto le asaltó el pensamiento de que tal vez ya iba siendo hora de frenar su afán acumulativo. Las estanterías crujían bajo el peso de las lecturas aplazadas “ad calendas graecas” y más de un libro asomaba el lomo, ofreciendo sus páginas a la insidiosa curiosidad de las arañas. Y es que aparte del Círculo, él siempre fue un asiduo merodeador de librerías y rara vez salía de vacío, ya fuera por el autor, por el tema, o por razones más extravagantes. Tampoco sería justo pasar por alto su atracción fetichista por los libros. Ahora que tenía ante sus ojos apenas una pequeña parte de ellos, creyó sentir su acuciante reclamo. Quizás sabedores como él de que el tiempo invertido hasta tener tiempo, casi siempre se recupera a destiempo. Además ya no estaba su amigo “Mochales”, recientemente muerto a causa del amianto y lector empedernido de sus libros. Jamás olvidaría sus resúmenes, tan sesudos como atinados. Gracias a él podía presumir de leído.

6 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Acabas de tocar una de mis fibras sensibles, que seguro que nos sucede a muchos. Acumulamos libros, sin espacio para ello, y nos falta tiempo material para leer ni la mitad de la cuarta parte de los que quisiéramos. Por otro lado, tampoco queremos desprendernos de ellos, pensamos que algún día podremos leerlos todos. Tu protagonista los colecciona por el placer de tenerlos, no tanto por leerlos, cosa de la que se ocupaba un buen amigo, que se los resumía. Es una práctica un poco tramposa, además de un posponer eternamente lo que se ha propuesto hacer por sí mismo y nunca se decide.. En todo caso, algo lee, aunque sean esos resúmenes, además de proporcionar a su amigo buena lectura. Lástima que ello ya no pueda ser posible.
    La historia de un coleccionista muy particular, contada de manera muy amena.
    Un abrazo y suerte, Javier

  2. Francisco Javier Igarreta

    Bueno, en todo caso siempre queda el placer de coger los libros de la estantería para acariciarlos, mientras intentas recordar las circunstancias de su adquisición.
    Muchas gracias por tus comentarios.

  3. Así es, JAVIER. «El tiempo invertido hasta tener tiempo» lo recuperará a destiempo o en el peor de los casos no lo hará nunca, en desmedro de esos libros que «resisten la insidiosa curiosidad de las arañas» hasta recuperar la suya, la de ese lector que no lee, que ahora que no tiene a su amigo Mochales, gracias al cual «presumía de leído», va a tener que dejar de ser un lector de mentira y convertirse en uno de verdad… su caso me recuerda el de mi amada tía Teddy, que suele hacer eso (comprar libros a la revendedora del Círculo de Lectores para leerlos «cuando tenga tiempo») y los pobres quedan ahí, quietitos en los estantes, esperando sus ganas de leerlos… pero por suerte estoy yo, que de lectora enfermiza tengo mucho, y siempre me llevo prestado alguno, y siempre le insisto en que no deje de leer tal o cual libro, y por suerte, despacito, la estoy reformando, jaja…

    Un coleccionista y un micro muy particulares, que me han gustado y mucho.

    Cariños,
    Mariángeles

  4. Salvador Esteve

    Lo recuerdo como si fuera ahora, compraba libros del Círculo de Lectores y se iban amontonando como futuribles. Hoy en día aún hay algunos que no he leído, ja, ja, ja. Un relato que nos desgrana la emoción de coleccionar libros y de las vivencias al adquirirlos. Y, sobre todo, cómo la lectura sirve de nexo de unión de una amistad. Muy bueno, Javier. Un abrazo.

  5. Francisco Javier Igarreta

    Quién le iba a decir al protagonista que por culpa de un virus con vitola regia, iba a disponer de tiempo para desempolvar libros olvidados. Muchas gracias por tu amable comentario.
    Un abrazo y salud.

Dejar una respuesta