Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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53. Para una niña, el primer fin del mundo de su vida

La piel de la niña es blanca y delicada. Un corderito de lana esponjosa. Pero habita en un lugar más negro que la muerte, y los tábanos la acosan hasta que logran acuchillar su carne tierna. La hacen sangrar. Duele. Duele mucho. Siente tanto pavor que solo acepta una compañía: la de su propia sombra. Juntas escarban entre residuos podridos y cucarachas. Hasta que, por fin, encuentran en el vertedero una muñeca. Cuando llega la hora del sueño,  rodea con el brazo a su nueva amiga. Se protegerán entre ambas bajo el resplandor nocturno. Pero, al igual que el sol, la luna solo es un hueco en el cielo que no sirve para nada. Y las moscas negras siguen persiguiéndola e invaden la oscuridad de la chabola con la intención de devorarla. Alguien dice: “¡Si ya es una mujer!”. Y la niña no entiende qué sucede en su cuerpo. En su vientre como bola de helado. En esa suave piel que, sin saberlo, ahora cubre la de otro corderito blanco.

13 Responses

  1. Rosalía Guerrero

    Terrible y real esa infancia que muere antes de ser vivida.
    Un relato que duele, pero que es necesario.
    Un abrazo y suerte.

  2. Ángel Saiz Mora

    Vivimos en un mundo con problemas colectivos y personales, pero acomodado, que nada tiene que ver con otros, implacables, tremendos, donde la vida vale poco y el respeto, la dignidad y los derechos casi ni se conciben.
    La historia de una niña a la que no le han dejado ni serlo, inocencia blanca en un mundo de oscuras amenazas.
    Un abrazo y suerte, María

  3. Paloma Hidalgo

    Haría falta un potente insecticida que acabara con esos tábanos que profanan la infancia de tantas niñas que ni siquiera cuentan con una muñeca mugrosa. Me duele tu texto, pero me gustan tus letras, y mucho.
    Un abrazo

  4. Gema Herraez Peñas

    La descripción descarnada y real de tu relato nos traslada sin anestesia a ese mundo que por desgracia existe. He sentido la picadura de los tábanos, el revolotear de esas moscas negras, he visto y olido ese vertedero. Terrible existencia la de muchos seres humanos y lo que es peor aún, la de muchos niños.
    Un saludo

  5. Estos relatos son necesarios para recordarnos que somos unos privilegiados, y que hay otras realidades (algunas no demasiado lejos) con mucho sufrimiento en su vida.
    Muy bien escrito (me encanta «la luna solo es un hueco en el cielo que no sirve para nada»), nos cuentas la dura vida de una niña y su violación. Mierda de moscas y tábanos de este mundo.
    Un beso,
    Carem.

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