105. PASIÓN POR TU DESORDEN
En la pandilla todos los chicos teníamos novia formal. La mía era Julita, una chica monísima que colocaba todo en el lugar correcto: la melena recogida en una coleta, el largo de la falda justo por encima de la rodilla y mi deseo a no menos de diez centímetros de sus caderas.
Aquel verano conocimos a Marina. Nadie del grupo sabía a qué hora iba a aparecer, pero siempre la precedía un bullicio de risas rompiendo el silencio de las calles. En la playa se quitaba sin pudor la camiseta, los vaqueros y el sujetador dejando atrás una amalgama de ropa y arena para salir corriendo en bragas hacia la orilla. Mientras Julita me ponía protección solar en la espalda, yo entrecerraba los ojos y me imaginaba saltando entre las olas con Marina, enredado en el caos de su pelo y de sus piernas.
La noche del concierto en el polideportivo la busqué sin descanso, a ratos la encontraba bailando a mi lado para luego perderla entre la multitud. Al terminar el último bis la vi marcharse con los músicos de la banda, abrazada al batería. Me lanzó un beso desde lejos. Nunca estuvo tan guapa. Ni yo tan triste.


La chica más desordenada y, por ello, teórcamente menos conveniente, es, sin embargo, la más popular y querida, la que levanta pasiones. Tu protagonista se da cuenta de ello, de que lo que siente no tiene lógica, pero no lo puede evitar, quizá, tampoco quiera hacerlo. El corazón parece, a menudo, un músculo que va por libre, como queda claro en las últimas frases.
Un abrazo y suerte, Asun.
Ese desorden salvaje, en comparación con el formal, tiene la atracción de lo distinto, casi de lo prohibido. Y el desorden que provoca puede llegar a arañar por dentro. Un relato precioso de un desorden primaveral que, personalmente, me lleva a sensaciones de juventud, Asun. Suerte y abrazote.
Pintas una historia de los 70. Todo en orden y recato. Marina representa el cambio, la libertad que viene, que atrae al joven.
Asun, está claro que las chicas ordenadas van al cielo, y las desordenadas, a todas partes!
El final es el broche perfecto de tu micro.
Ojalá volver a ser joven.
Un abrazo y suerte.
Qué buena historia de verano pero, sobre todo, qué bonito lo cuentas!!
Aquí tenemos a Marina y al comportamiento «hippie», que seguro que volvió loco a más de uno.
Ahora tu protagonista se deberá preguntar si esa atracción por Marina viene por la novedad y libertad que representa, y si de verdad quiere a Julita.
Magustao!
Un beso,
Carme.