40. Perder la fe en el ser humano
Yo siempre tuve fe en él, también cuando no se portaba del todo bien conmigo. Pensaba: «solo necesita cariño» Y me esforzaba en quererle más, culpándome incluso por no ser capaz de despertar el amor en su corazón. Le fui fiel y confié hasta el último momento. Pero entonces enfermé y caí en la cuenta de cuál era su verdadera cara. Porque fue capaz de abandonarme cuando más lo necesitaba. Y aquí estoy ahora, llorando en soledad, mientras miro a la gente que va y viene y se detiene a repostar… moviendo tristemente mi peluda cola.


Cuando se le denomina «el mejor amigo del hombre» es por algo, porque son leales a su cuidador, está en su naturaleza, incluso aunque no les cuide mucho. «Fe» y «fiel» son términos similares, con una base común. En ese sentido, son mucho más honestos que nosotros, como muestra tu relato.
Un abrazo y suerte, Marta
Ese final es estupendo porque de pronto lo que podía ser una historia más de una relación fallida entre humanos nos explota y sentimos ternura y empatía con del dueño de esa peluda cola y casi odiamos a su desalmado dueño.
Un abrazo
Opino como Gema: nos presentas una historia de amor unidireccional, que al final resulta ser el amor más incondicional que existe. Dan ganas de adoptar a ese perrete.
Un abrazo y suerte.
Oh, noooo, qué pena me da. Qué crueldad la del ser humano y qué lealtad incondicional la del perro. Mucha suerte, Marta. Un abrazo.
Confiemos en que llegue algún alma caritativa que lo acoja y la historia termine bien.
Abrazo fuerte, Marta.
Hola Marta
Me has mantenido en vilo. Por un momento pensé que el narrador eta la propia Tierra.
Pero me ha sorprendido.
Enhorabuena y mucha suerte
Qué ingrato tu personaje, mira que tener fe en el se humano! Algunos hay, sin duda, y menos mal. Suerte Marta. Un abrazo. ❤️
Aunque se veía venir, siempre da penita. Ellos también sienten, si hablaran lo contrarias exactamente así.