47. Post mortem (Toti Vollmer)
Hundida en su tristeza, recibía una por una las condolencias de familiares y amigos sin separarse un instante del ataúd que contenía los restos del hombre con el que estuvo casada más de cuarenta años.
–Mi más sentido pésame, señora, nunca conocí un marido más detallista que el suyo.
–Muchas gracias, señor ¿?…
–Pascual, el florista de siempre del difunto. Fue un gran cliente, ¿sabe? No quedan muchos que le envíen una docena de rosas blancas a su mujer todos los jueves sin faltar uno. Usted me dirá qué hago con los tres meses que dejó pagos por adelantado.
Tras un instante de confusión, la viuda tragó amargo y le hizo saber que el jueves iría a por su ramo personalmente. Y a ajustar cuentas.
¡Ay! Qué ebullición la de la viuda: confusión, vergüenza. ¿Y luego? ¿Odio, venganza, regocijo, felicidad, olvido? Algo así, pero el trago se lo ha llevado en el funeral y una decepción de 40 años también. Buen texto, Toti. Abrazos y suerte.
¡¡Gracias mi querido y PREMIADO Rafa!! Beso
Gran texto, gran título Toti.
Lo he disfrutado mucho
Un fuerte abrazo
Mil gracias Javi querido, ya busco el tuyo pa’ que me deslumbres como siempre. Un abrazo apretado.