Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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48. INTUICIÓN (A. BARCELÓ)

Al principio, te parece una idea cojonuda, pero poco a poco te vas dando cuenta que no, que lo que pensabas que iba a ser un puntazo es una estupidez increíble. En el fondo ya lo sabías, algo en lo más recóndito de tu mente te estaba avisando, algo a lo que deberías hacer caso siempre y, sin embargo, desoyes sin parar. Estúpido de ti, que inflado de juventud y osadía te atreves a ignorar eso tan importante: eso que se preocupa a todas horas por ti; eso que te produce un hormigueo en el estómago y un sentimiento de desasosiego en el justo momento en que vas a tomar una decisión que no te conviene; eso que sabe que te arrepentirás más tarde y te lo dice sin decírtelo; eso que te avisó de que te confundías; eso que casi logra detener tu dedo antes de que pulsaras la maldita opción, antes de que esa foto, que ahora te avergüenza, quedara publicada en tus redes sociales.

12 Respuestas

  1. Menuda trampa las redes sociales: su brillo nos atrae, nos envuelve, y casi sin que lo advirtamos, nos pesca y nos atrapa con las manos en la masa, revelando aquello que tan vergonzante e imborrable será después… Si este chico hubiera escuchado a su «casi» (esa intuición que tan bien abre y sintetiza la historia), no hubiera pulsado la tecla «enter», ni sentiría esa vergüenza que ahora lo consume… Queda en nosotros, los lectores, imaginar la naturaleza de la foto, y eso, a mi entender, junto a las tres vertiginosas oraciones que componen el texto, hacen de él lo que es: un excelente micro.

    Como siempre, un placer leerte, querido BARCELÓ.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Barceló Martínez

      Hola, mi querida amiga argentina.
      La verdad es que en este caso han sido las redes sociales (cosa con la que hay que tener cuidado por su gran repercusión y capacidad de difusión), pero valdría cualquier otra situación. La intuición es como el sentido arácnido de Spiderman, un súperpoder. Es bastante absurdo no aprovecharlo y, sin embargo, lo dejamos pasar muchas veces.
      Siempre es un placer intercambiar unas palabras contigo, Mariángeles. Todo el cariño para ti también.
      Un abrazo.

  2. J u a n

    ¡ A m i g o ! : Ante este mundo febril y artificioso en el que se producen patinazos como el que sugieres en los medios de comunicación actuales, no existe mejor defensa que el sentido común ( que desgraciadamente es el menos común de los sentidos) y el instinto es nuestro mejor y más humilde aliado…¡ahora bien!…jamás hay que desoírle, y así nos evitaríamos este brutal y adecuado lamento jeremíaco que constituye el microtexto que compartes. Por mi parte, yo estoy muy chapado a la antigua…¡todavía escribo con pluma de oca mojada en veneno mis cartas con sobre y sello, costumbres de antaño que me hinchan el corazón!(¡Bueno, como te habrás imaginado lo del cálamo humedecido en tóxico es una exageración, pero lo de las epístolas es real!) ¡¡¡¡Un Abrazo, Amigo Y Pensador!!!! 🧙‍♂️

    1. Barceló Martínez

      Hola, Juan.
      Lo que sale de tu pluma (probablemente estilográfica) es, sin ningún lugar a dudas, magia. El tema epistolar, me parece que es algo que hay que conservar, donde se ponga una buena carta de puño y letra, con su sobre, su sello y su recorrido postal, llámame romántico, que se quiten todos los e-mails del mundo.
      Un cálido saludo, o más epistolar: «atentamente te saluda este que te estima».

  3. Ángel Saiz Mora

    Cuánto darían muchos, o daríamos todos alguna vez, por poder dar marcha atrás al reloj cuando nos hemos equivocado gravemente. Puede tratarse de una fotografía ofrecida al mundo, como en el caso de tu protagonista, o tal vez una palabra dicha a destiempo, en lugar de morderse la lengua. Hay quien asegura que el que no se arriesga no gana, pero la prudencia es buena consejera y nunca debería desoírse. Tomar una decisión u otra, eso es cosa de cada cual, pero no sin antes haber sopesado pros y contras. A veces somos impulsivos, o demasiado humanos y, por lo tanto, imperfectos. Luego, cuando sobreviene la vergüenza, ya no tiene remedio.
    Buen relato, tocayo. Suerte con él.

  4. Hola, Barceló, has llegado!!
    …y sí, tienes razón, el cuerpo siempre avisa, pero el cerebro impulsivo e irreflexivo, se lanza al abismo, así, sin más, sin medir la altura, sin arneses ni salvavidas. Después justo un segundo, o antes, de haberte lanzado al abismo la luz se abre paso ante tu cerrazón y lo ves todo claro. Bueno, como bien dices, ya lo sabías, pero parece que siempre esperas a que un Angel de la guardia tome la decisión por ti y te salve.
    Así somos. Muchas de nuestras vivencias están marcadas por la impulsividad y posterior arrepentimiento. Así somos.
    Me alegra verte de nuevo.
    Feliz noche, salud y fortuna.

    1. Barceló Martínez

      Hola, Mercedes.
      Sí, este mes he tardado algo más de lo que acostumbro en publicar. Las obligaciones no dan tregua. Escribir es algo que me gusta y necesito hacerlo con relajación y tiempo, algo que, por desgracia, a veces, no es muy posible.
      Yo también te deseo salud, sin duda el bien más valioso, pero también mucha dicha.
      Un abrazo

  5. Elena Bethencourt

    Qué intriga hasta el final, Ángel. Y después del final también, ¿qué foto habrá mandado, una en la que salía feo, desnudo, matando a alguien? 🙂

    Es verdad que la intuición es un superpoder, aunque también es cierto que a veces no funciona. Yo me he equivocado tantas veces.

    Muchísima suerte

  6. Barceló Martínez

    Hola, Elena.
    Gracias por tu lectura. Creo sinceramente que la intuición pocas veces se equivoca, quizá seamos nosotros los que no sabemos interpretar lo que nos dice.
    En cuanto a la foto, para mí lo bueno de estos relatos es que cada lector puede imaginar la historia a su manera.
    Un cálido abrazo.

  7. J. Ignacio

    Hola, buenas tardes. Se suele decir que el hombre es el único animal que tropieza cien veces con la misma piedra, que la primera vez es culpa de la piedra y el resto ya es pura estupidez.

    Por amor, e incluso por amistad, solemos hacer tonterías mayúsculas. Y lo sabemos, pero aún así…

    Aunque si nos sentimos mal, es más bien por habernos dejado llevar por los sentimientos. Y peor que sentirnos heridos, es que nos sentimos vulnerables. Dependemos demasiado de la opinión de la otra parte.

    De todas formas, aunque los compañeros han apuntado por ese lado, yo a tu personaje lo único que le veo es vanidad.

    A mi parecer, por desgracia y por experiencia, las tres enfermedades modernas no son estrés, ansiedad y depresión como dicen los médicos, sino hipocresía, vanidad y orgullo.

    Muy bien llevado, me gusta cómo va discurriendo la historia hasta que pones el remate final de la foto, como desvelando el misterio y concretando aquello que uno no alcanza a adivinar qué es exactamente. Digamos que tienes al lector en ascuas hasta el final.

    Mucha suerte con tu relato y recibe, por favor, un afectuoso abrazo.

    Luz, Amor y Vida. Siempre.

  8. Barceló Martínez

    Hola, J. Ignacio.
    Muchas gracias por tu generoso comentario.
    La verdad es que, como bien apuntas, mi protagonista puede estar aquejado del mal que refieres, la vanidad. Yo no comprendo esa necesidad moderna de airear todo:fotos, vídeos, opiniones controvertidas…
    Como todo en esta vida, las redes sociales tienen sus cosas buenas y malas. La intuición siempre invita a la prudencia, hay que tenerla muy en cuenta.
    Ojalá reboses de eso que tan amablemente deseas: luz, amor y vida.
    Un cálido saludo y mucha suerte para ti también.

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