Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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60. Retrato con voz -Calamanda Nevado-

La de cosas importantes que estarán inventando cada  día. Murmuró mientras yo captaba la luz  de su fachada serrana para retratarlo   en  ella.  Ustedes de la capital no comprenden lo que son estos pueblos despoblados.  Cuántas guerras habrá ahora en el mundo.  Continuo con voz abatida. Pues no sé. ¡Lo menos mil!, y no sé de ninguna. Seguí escuchándolo sin perder de vista unas originales instantáneas de  su  cornisa ¿Puedo sincerarme? No tengo con quien hablar.  Deseché la idea de seguir haciéndole  fotos. Dígame.

La única ocasión que tuve de salir de aquí, gracias al alcalde de los  pueblos vecinos,   fotografié  la tierra desde el avión  y se ve plana. Lo   dijo con una sonrisa parada en los dientes, como si eso no tuviera importancia.  Antes de darme tiempo para responderle añadió: Cómo va  a ser si no.  Me ahorré toda suerte de detalles, intentando igualar mi gratitud  al respeto. A todas partes no llegan las noticias ni la cultura escolar, pensé, y lo dejé sin contradecir.

Tuve una novia, una familia y un perro, y se fueron a la ciudad. No tiene que explicarme… No. Si lo que quiero es que me cuente lo que le parezca.

Pensé negarme.

 

2 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Los pueblos, cada vez más despoblados, en contraste con las ciudades, pobladas en exceso, son mundos muy diferentes, tanto, que parecen no pertenecer al mismo planeta; a veces, incluso, da la impresión de que están habitados por seres humanos distintos. A tal punto ha llegado la tendencia de esta humanidad nuestra. El hombre a quien el fotógrafo urbano intenta retratar vive en su propio universo, ajeno a las noticias de fuera, a las realidades aceptadas como que la tierra no es plana. Su ritmo es otro. Él ha aceptado su modo de vida por encima de todo, incluso dejó marchar a su familia a la ciudad, que, como la película de Paco Martínez Soria, no sentía que fuese para él.
    Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero un retrato estaría mucho más completo si pudiésemos escuchar al retratado, como sucede en tu relato.
    Un abrazo y suerte, Calamanda

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