Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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TERCERA RONDA. ENCUENTRO B23

SUSANA REVUELTA – VICENTE F. HURTADO

Los participantes aquí señalados tendrán que publicar en el espacio reservado a los comentarios de esta entrada del blog, un relato INÉDITO de un máximo de 100 palabras antes de las 20 horas (hora local española) del VIERNES 1 DE JUNIO  y que cumpla las siguientes CONDICIONES.

La historia del relato debe ajustarse temporalmente al MES DEL AÑO que le ha correspondido por sorteo. La temporalidad debera ser evidente de manera directa o indirecta, pudiendo incluirlo literalmente en el texto o señalarlo mediante alguna referencia que no ofrezca dudas de que se trata del mes asignado. En este encuentro la historia transcurrirá en el mes de

AGOSTO

La segunda condición es ajustarse al título que le hemos adjudicado por sorteo entre las propuestas recibidas por los participantes.

Este relato deberá llevar por TÍTULO obligatoriamente

LO SÉ TODO 

Una vez publicado no habrá posibilidad de corregir ni reeditar.

Tras la publicación de ambos publicaremos al final de esta misma entrada un enlace a un formulario para la Votación Popular que permanecerá abierto hasta el SÁBADO 2 de JUNIO a las 20 horas.

El resultado de este encuentro se hará público en una entrada general de la sección ENoTiCias.

Podéis votar en ESTE ENLACE 

5 Respuestas

  1. LO SÉ TODO
    Fue un presentimiento desgarrador, una dentellada en el alma. Me temblaba todo el cuerpo ¡pero te hacía tanta ilusión! Con la nota de Selectividad te daba para matricularte en Medicina, tu sueño de siempre. Pensabas irte de Interrail con tus amigos y estar de vuelta en agosto, para ver las lágrimas de San Lorenzo y pedir juntos mi deseo. El tuyo lo habíamos adelantado dos meses. La maldita moto.
    Ahora pediré sola el mío: que partas ya, hijo querido. Y no temas, no tengas miedo, porque no soltaré tu mano hasta estar segura de que emprendiste el vuelo.

  2. LO SÉ TODO
    —Barquero —me preguntó al llegar—, dicen que lees el corazón de los hombres. ¿Qué ves en el mío?
    —Amor. Culpa. Deseo.
    —¿Ella está aquí?
    —Tu amante espera con desasosiego —contesté.
    —¡Ginebra! ¿Dónde? No veo…
    Quité las monedas de sus ojos y el sol le deslumbró.
    —Hace calor —. El agosto eterno de Ávalon penetró en su piel amortajada.
    —Es hora de que dejes de engañarte a ti mismo —sentencié—. Debes abandonar mi barca.
    Saltó al agua y nadó hacia la figura que aguardaba en la playa.
    —¿Arturo…? —balbuceó al reconocerle.
    Y, en ese instante, Lancelot lo comprendió todo.

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