24. TOMAR UN ATAJO (Ana María Abad)
Alba apareció al amanecer al pie del barranco por el que se había despeñado su coche. A Benedicta la encontraron colgada en la buhardilla de su casa, sin nota alguna. Consuelo no llegó a despertar del sueño: en su mesilla, una botella de coñac mediada y tres frascos de somníferos vacíos. Dorotea se daba un baño de espuma cuando el secador de pelo enchufado cayó al agua. Y Esperanza no sobrevivió a la caída desde su terraza en el sexto piso.
Por más que el jefe de policía sostuviera a capa y espada en sus comunicados de prensa que habían sido meros accidentes y suicidios, pronto se corrió la voz de que había una mente perversa tras aquellas muertes, y su esposa le suplicó llorando que detuviera al maníaco homicida antes de que llegase a la M. Él decidió que no merecía la pena arriesgarse tanto: era el momento de hacerse con la fortuna de su querida Mari Fe.


Este sujeto tenía fe en que, siguiendo un orden alfabético, habría una fortuna que le iba a llegar pronto, por causas naturales, tenía fe en la desaparición prematura de Mari Fe.
Un relato que bien pudiera ser un guion de cine o serie televisiva.
Un abrazo y suerte, Ana María
Muchas gracias Ángel, madrugador como de costumbre. Aunque eso de las causas naturales habría que estudiarlo bien… jejeje.
Besazos.
Ya tenemos argumento para el próximo «True Crime». Muy bueno, Ana María. Abrazo
Muchas gracias Sergio, me alegra mucho que te haya gustado. Si vendo los derechos para la tele o el cine te aviso, jajaja.
Besazos.
Ay esa pobre MariFe, no doy un duro por ella, jaja. Muy bueno Ana María, un abrazo y feliz año!
¡Muchas gracias Sara! No tengo ni idea de por qué lo dices, jejeje.
Abrazos de vuelta y gran 2026.
Te habrás quedado a gusto, ¿no?¡Te has cargado a medio alfabeto! Jejeje, muy buena esa progresión alfabética. Pobre Marifé. Mucha suerte y un abrazo fuerte😘
Jajaja, no ha llegado a tanto, aunque iba camino. Menos mal que la esposa no se llamaba Zoraida, entonces sí. Muchísimas gracias, querida Aurora, y otro abrazote para ti.
Me ha encantado ese asesino del abecedario. Da para varias temporadas de Netflix, una por letra, al menos hasta llegar a la F.
Y el título, genial, ¡con lo que cuesta encontrarlos a veces!
Un besote y mucha suerte, sis.
Muchas gracias, sister. Contactaré con Netflix, a ver qué me dicen.
Y sí, este título salió solito 🍄, que son los mejores.
Besotes de vuelta.
Ay, el Asesino Alfabético, sin esperanza me ha dejado.
Muy original, es verdad que daría para una serie de esas de asesinatos.
Me has recordado a una escritora (Sue Grafton, se llamaba) que tenía una serie de novelas, El alfabeto del crimen, cada una empezaba con una letra del abecedario.
Mucha suerte Ana María ♣
¡Muchas gracias, Esperanza!
Sí, me acuerdo de esa autora, creo que llegué a leer alguno de sus libros.
Aquí ha habido que condensar mucho pero la base está, solo me falta un buen guionista.
Un abrazote.
Un relato negro que tiene todos los elementos esenciales. Y a mí me gusta el toque irónico humorístico que le das Ana. No sé si era intencionado pero a mí me lo parece.
Un abrazo
Sí claro, el toque que rompe el tono predominante del relato es marca de la casa, jejeje. Muchas gracias por pasarte a comentar y por fijarte en el detalle, Gema.
Abrazos de vuelta.
Hola,
Creo que nos has cautivado a todos con este asesino.
Concuerdo con Gema, es una mezcla de ironía, relato negro y humor que hace que quieras volver a leer el relato.
Me ha parecido muy original y fresco.
Gracias por el relato.
Muchas gracias a ti, Hugo.
Feliz de que te haya hecho disfrutar un rato.
Un abrazo.
Mucha casualidad para tanta muerta. No me extraña que aquellas cuyo nombre caiga contra el final del abecedario tengan la mosca (por no decir el tiro) detrás de la oreja. Y el policía tiene fe en que el presunto asesino le solucione la vida. Todo un ejemplo el chaval, sí señor. El final es brutal, en ambos sentidos.
Muchas gracias por tu comentario Edita. Sí que es un ejemplo a NO seguir, el hombre, jajaja.
Un abrazo.
Gran relato
Deberías andarte con ojo si ese tipo le da por volver a empezar por la A de Ana (no te salvas tampoco por tu apellido).
Menos mal que yo me llamo Zaira, jeje
Un abrazo y enhorabuena
¡Jajaja! Pues no había caído, la verdad. Aunque yo creo que, una vez conseguida la fortuna de la esposa se detendrá ahí, tampoco hay que descartar que le haya cogido el gustillo al tema y a lo mejor llega hasta ti y todo.
Abrazos de vuelta, Alberto.
Magistral como siempre, Ana María. Un toque humorístico que va de maravilla con la negrura del relato. Un abrazote grande y mucha suerte. ❤️
¡Muchas gracias, mi poetisa favorita! Cada cual a sus zapatos, y los míos son negros (a menudo) pero siempre sonrientes (o casi siempre, jejeje).
Abrazotes de vuelta, Nuria.