Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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75. Un sábado cualquiera

Te acomodas en el asiento del conductor. Te abrochas el cinturón. Arrancas. Sales de la ciudad por la carretera que te lleva al pueblo, como llevas haciendo desde hace algo más de tres años. Escuchas la voz de Daniel: «no vayas tan deprisa, papá». Pero tú no vas deprisa. Esta vez no. Disfrutas de un día soleado y de poco tráfico. Llevas los ojos humedecidos, no lo puedes evitar. En apenas una hora te detienes en la entrada de un camino, a la salida de una curva. Sacas del coche un ramo de flores, lo depositas junto a una roca y te sientas. Hace tiempo que has borrado de tu memoria por qué discutíais aquel día. Te fumas cuatro o cinco cigarros, desde entonces has vuelto a fumar. No sabes cuánto tiempo pasas allí, te quedas hasta que el frío, o el hambre, o la sed, te vencen. Queda poco para llegar al pueblo, pero no continúas el viaje y decides regresar a casa. Recibes una llamada. Tienes el dispositivo de manos libres activado. Es ella. Son ellos. Tu mujer y tu hijo. Aceleras. Aceleras un poco más y piensas que un sábado cualquiera aceptarás su llamada.

5 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Cuando cierto sábado ocurrió una desgracia, dejó de ser un sábado cualquiera, porque marcó un antes y un después. Todos los sábados, desde entonces, tu protagonista arrastra una culpa que hace que sean días calcados, semana tras semana, hasta que un sábado cualquiera sí que responderá a la llamada de su familia desde otra realidad, porque solo compartir su mismo fin prematuro, puede que volver a encontrarlos y recibir su perdón, si ello es posible, alivie esa carga de remordimiento que le sepulta en vida.
    Un relato potente, que transmite muy bien la amargura que siente el protagonista, cargada de responsabilidad.
    Un abrazo y suerte, Manuel

  2. Gema Herraez

    Un texto muy emotivo. La culpa no abandona fácilmente cuando las consecuencias son tan catastróficas. Ese final le da un toque aún más dramático.
    Un sbrazo

  3. Muy bueno, Manuel. Transmite a la perfección la tristeza de ese padre y esposo que ha perdido a su familia y que, si leo bien entre líneas, se siente tentado a reunirse con ellos de la misma manera.
    Abrazote.

  4. Rosalía Guerrero

    Una culpa tan terrible que resulta imposible seguir viviendo con ella. Muy bien narrado, Manuel, nos metes dentro de la historia. Hasta el humo del tabaco he podido oler, yo también volvería a fumar, la verdad.
    Un abrazo y suerte.

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