Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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6. VALOR SENTIMENTAL (Ángel Saiz Mora – EdH 2020)

No supe presagiar la sacudida que me esperaba. Al regreso de un viaje de trabajo hallé varios contenedores frente al portal de casa, tres de ellos con mis libros, otro lleno de figuritas de plástico de personajes de dibujos animados, vinilos y muchos objetos más.
Temí que unos okupas hubieran asaltado la vivienda. No era eso. Paula me explicó que había decidido aligerar de elementos inútiles nuestro hogar, recargado a causa de mi afición al coleccionismo. Apenas tuve oportunidad de introducir algunas palabras de queja. Enseguida dijo que tenía una tendencia malsana para la acumulación.
Me sentí culpable según avanzaba su discurso, en el que hubo un instante definitivo cuando mencionó una regla de obligado cumplimiento, al parecer, en su nueva filosofía vital: “Una cosa entra y otra sale”. Luego alguien abrió la puerta. Su maestro de autoayuda y minimalismo tenía copia de la llave. No hicieron falta palabras.
Ella sonreía, él también.
Ya en la calle, una joven empleada se preparaba para transportar mis cosas hasta un punto de reciclaje municipal. Al verme abrazarlas aseguró que allí había verdaderos tesoros, de los que era incomprensible que alguien quisiera desprenderse.
Ella sonreía, yo también.

42 Respuestas

  1. Milagros Sánchez

    ¡Qué bien has urdido la trama, querido amigo Ángel! Y como nos ha llevado de la mano hasta el final para descubrir el ingenioso simbolismo de esta curiosa colección sentimental, ya que de lo que se trata es de aligerar el peso de la infidelidad de ambos protagonistas: Paula con su maestro de autoayuda y él (que es también el narrador) con la joven empleada y lo mejor de todo esa frase que lo explica todo, dos veces mencionada: «Ella sonreía y yo también».
    Me ha parecido una historia original y sobretodo divertida e ingeniosa. ¡Felicidades!

    Un beso y nos seguimos leyendo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Algo se había roto cuando Paula no respeta esos objetos que forman parte del carácter y naturaleza de quien había sido su pareja, echarlos de casa como si fuesen basura es igual que echarle a él. Por mucho que exista un espacio de convivencia común siempre existen parcelas propias que deben respetarse. Ella necesitaba cambiar de aires y él alguien que de verdad le comprendiese, fue entonces cuando hizo acto de aparición la joven empleada. En la vida se echan las cartas, pero no siempre se sabe escogen las adecuadas y a veces es necesaria una recolocación.
      Muchas gracias, Milagros. Un beso

    1. Ángel Saiz Mora

      Hay personas muy desorientadas, o que lo están en algún momento de sus vidas, que necesitan que alguien les marque el camino. Supongo que cada uno trata de ser feliz a su manera. De una forma de otra es posible que nos pasemos la vida aprendiendo y probando, intentando alcanzar una plenitud que tal vez sea una quimera.
      Muchas gracias, Ángel José
      Saludos

  2. Quizá tu personaje estaba buscando esa oportunidad hacía mucho, pero no lo quería ver. Ya te digo yo, que de no ser así no le hubiera sonreído a la chica, no cuando todas sus cosas y hasta él mismo habían sido desplazados.
    Pero tengo la impresión de que, hasta se sintió feliz cuando vio al otro con la llave. Este protagonista recuperó sus cosas y…sabes Dios qué más cosas buenas.
    Muy original tu relato de colección. Besos amigo.

    1. Puri Rodríguez

      Juego de contrastes en tu magnífica metáfora, querido amigo y, como en la vida, rica en alternancias. Viejo y nuevo, triste y alegre, vacío y lleno, denso y ligero…Lo dicho, la vida misma. Enhorabuena y otro beso.

      1. Ángel Saiz Mora

        La mayor parte del tiempo no somos conscientes de ello, pero todos vivimos intentando hacer algo muy difícil: permanecer en equilibrio. Las alternancias que mencionas están presentes al mismo tiempo y hay que lidiar con ellas. Como bien dices, se trata de la vida misma.
        Muchas gracias, Puri. Besos

    2. Ángel Saiz Mora

      Dicen que no es saludable apegarse a los objetos materiales, sean cuáles sean. Quienes defienden este fundamento dicen que a la tumba no nos podremos llevar nada, lo cual es indiscutible, pero algo tan esencial como un libro forma parte de la vida de muchos de nosotros y siempre nos resistiremos a desprendernos de ellos. Por otro lado, en ocasiones, lo que parece una desgracia es una oportunidad para emprender un camino más correcto y favorable.
      Muchas gracias, Mercedes. Besos

  3. El minimalismo podrá simplificarnos la vida, aligerarla de cargas innecesarias. ¿Pero quién renuncia a algunas colecciones que nos han acompañado desde siempre, especialmente si se trata de los libros leídos y disfrutados? En estos casos el ejercicio del desapego puede convertirse en una experiencia muy dolorosa.
    Entre ambas filosofías se mueven tus personajes: él, aferrado sus colecciones, y ella, desprendiéndose de todo aquello que considera inservible, incluido el esposo.
    Aquí viene la sorpresa final. Todo parece inducido por su guía espiritual, convertido en nueva pareja. Menos mal que él encuentra también la suya en la joven empleada. Sus sonrisas cierran la historia de forma feliz y esperanzada.
    Un relato para la reflexión acerca de nuestra relación con los objetos y para disfrutar de esas dos historias amorosas y de tus letras, Ángel.
    Un fuerte abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Has hecho una síntesis perfecta de esta pequeña historia. Como bien dices, desprenderse de objetos innecesarios de vez en cuando es algo que parece lógico y hasta necesario, pero hay algunos, en especial los libros, de los que cuesta mucho despedirse para siempre, como también sucedería en el caso de un buen amigo. Las mujeres sois muy sabias por lo general, si la de este relato ha decidido que debía limpiar la casa, cónyuge incluido, es que así debía de ser, algo que parece que el tiempo tardó poco en confirmar.
      Seguro que todos acumulamos enseres y hasta relaciones de las que podríamos prescindir y otras que son básicas. A menudo por pereza no somos capaces de acometer este ejercicio razonable, solo sería cuestión de detenerse un poco y hacer examen de conciencia, para poner todo en el lugar que corresponde.
      Agradezco mucho tu lectura y tus palabras, Carmen.
      Otro abrazo fuerte para ti

  4. Gloria Arcos Lado

    Querido Ángel, has tejido una historia que integra a su vez otras dos, las vidas hasta entonces desgraciadas de dos personas. Pero gracias a esa noble afición del coleccionismo, conseguirán otra oportunidad para intentar ser felices. Enhorabuena, amigo de letras.

    1. Ángel Saiz Mora

      En este caso el coleccionismo, en realidad, funciona como una metáfora o un instrumento del que se valen los personajes para modificar sus vidas, en el sentido de compartirlas con una persona determinada. Las colecciones sirven para separar a una pareja y para unir a otra. No dejan de ser detalles. En el fondo lo que late es, como bien apuntas, el intento de ser feliz.
      Muchas gracias, Gloria.
      Un abrazo

  5. Pablo Cavero

    Qué bien hilada la historia para llevarnos a un final en el que con sutileza comprendemos lo ocurrido. Seguro que les irá mejor a los cuatro. Me ha encantado. Un abrazote, Ángel.

    1. Ángel Saiz Mora

      A veces lo que parece una revolución, en el sentido de que rompe las inercias y lo que se creía establecido y permanente, es un paso necesario que, tal vez, al principio puede parecer traumático, sobre todo para quien es despechado, pero a la larga, como bien has dicho, es mejor para él y para todos.
      Muchas gracias por leer y comentar, Pablo.
      Ahí te mando un abrazo grande.

  6. María Gil

    La entrada de un nuevo hombre empuja a la esposa del protagonista a deshacerse de todo aquello que pueda identificarse con su marido. Es la manera de romper con su vida anterior. Pero, lo que para ella ya es inútil, en la mirada de otra mujer resulta valioso. Una puerta se cierra y otra se abre. Me encanta cómo está narrada esa apuesta por la esperanza. Enhorabuena y un abrazo fuerte.

    1. Ángel Saiz Mora

      Los cambios suelen darnos miedo, cuando, a menudo, son en realidad rectificaciones necesarias que ponen a cada uno en el lugar y con quien debe estar. Como bien has dicho, lo que para alguien es inútil para otro puede resultar valioso, solo es cuestión de dar con la persona adecuada, de reconocer el error anterior que no merecía la pena seguir manteniendo. La vida es muy corta y martirizarse sin sentido.
      Muchas gracias, María.
      Otro abrazo fuerte para ti

    1. Ángel Saiz Mora

      Es cierto que nos apegamos demasiado a lo material y que soltar lastre estaría bien, de vez en cuando. También es cierto que hay objetos que forman parte de nuestra vida. Cuando ya no estemos alguien hará limpieza, mientras, los consideramos imprescindibles. Deberíamos seleccionar bien lo que creemos importante y lo que no, porque el espacio siempre es escaso, como también tener la mente abierta hacia adelante, no solo hacia el pasado.
      Muchas gracias, JM, para mí el maestro eres tú.
      Un abrazo

  7. Ya lo dice el consabido refrán: «La basura de un hombre (mujer, en este micro), es el tesoro de otro (en este caso, de otra mujer)». Y basura aquí no sólo es sinónimo de cosas materiales, también, y lo que es peor, de personas y de sentimientos. Un hombre que es descartado junto con sus cosas como si fuera basura no tarda en encontrar a la mujer que sabrá amarlo a él y a sus cosas como a verdaderos tesoros… Y eso es lo más hermoso que yo veo en el micro; que un final en apariencia tan negativo sea el mejor comienzo para el protagonista y esta nueva mujer que el destino le tiene reservada…

    ÁNGEL querido; me encantó esta historia de tanto Valor Sentimental… 🙂

    Como siempre, un placer leerte.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Ángel Saiz Mora

      Este hombre no solo ve cómo desechan sus pertenencias más queridas, sin avisar y de la manera más brusca, sino que también, con ellas, en esa segregación está incluido él, como bien apuntas. Por suerte y siguiendo con los refranes, «Dios aprieta pero no ahoga», ese cambio de rumbo que parece una caída al abismo, es al mismo tiempo una recolocación existencial, un situarse mejor, con la compañía más adecuada para la vida, una gran aventura en la que es conveniente y deseable estar siempre en la compañía adecuada.
      Muchas gracias por tu análisis y tus amables palabras, Mariángeles.
      Un abrazo

  8. Qué gusto leerte, «Enteciano de Honor». Se podría aplicar a tu micro el dicho popular: siempre hay un roto para un descosido. O ese otro: cuando una puerta se cierra, se abre una ventana (o viceversa).
    Un micro esperanzador.
    «Ella sonríe, yo también «. Me gusta.

    Un abrazo grande, Ángel.

    1. Ángel Saiz Mora

      Si tras cualquier tormenta, por dura que pueda parecer, florece una sonrisa, querrá decir que todo ha sido superado y hasta se ha aprendido de la experiencia, que tan negra se pintaba.
      Nunca hay que perder la esperanza, las puertas y ventanas se abren y se cierran, hay que saber cuál es la idónea para asomarse
      Muchas gracias, Amparo.
      Otro abrazo grande para ti.

    1. Ángel Saiz Mora

      La vida es eso, renovación, también en las relaciones humanas y, en concreto, en las de pareja. En éstas últimas, incluso cuando la fidelidad dura largos años, también se producen, seguro, momentos tormentosos y cambios constantes.
      Mil gracias y un abrazo, Modes

  9. María Jesús Briones Arreba

    Veo pedacitos del alma y espíritu de tu protagonista en cada objeto en los cubos del reciclaje. Quizás también un pequeño símbolo del deseo de Paula de desembarazarse de él, y sustituirlo por el maestro de autoayuda, mucho más ágil y joven.
    Una parábola o metáfora de lo que puede llegar a estorbar la vejez del ser humano.
    Me has transportado a la dramaturgia de «Fin de partida» de Samuel Beckett.
    Soberbio Micro, Ángel. Felicidades.

    1. Ángel Saiz Mora

      Samuel Beckett, nada menos. Ya me gustaría parecerme un poquito a él. Me alegra que te haya gustado. Algunos objetos forman parte de nuestra vida y luego los olvidamos, pero es cierto que otros son, como muy bien describes, «pedacitos del alma y del espíritu».
      Agradezco mucho tu lectura y tus palabras, María Jesús.
      Un abrazo

  10. CALAMANDA NEVADO CERRO

    Ángel, cuánto dice ese final tan esperanzador, y cuantas posibilidades abre. Bien contadas sus sencillas imágenes. Suerte y saludos

    1. Ángel Saiz Mora

      En ocasiones, lo que parece un cataclismo, termina en una ordenación de las cosas de acuerdo a una disposición más apropiada. Cuando dos personas congenian, efectivamente, se abre un mundo de posibilidades, más aún si son cuatro.
      Muchas gracias, Calamanda.
      Saludos

  11. Barceló Martínez

    Hola, Tocayo.
    Queda claro lo que le sobra a esta chica y lo hace patente en su sentencia: «una cosa entra y otra sale. Gracias a la casualidad, el destino o lo que quiera que sea, este muchacho puede aprovechar una sentencia igual de válida que la que a él le han impuesto: «a rey muerto, rey puesto».
    Un relato original, ameno y simpático para añadir a tu colección de extraordinarios relatos.
    Un abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Siempre hay un refrán para todo, para una realidad y para su contraria, la cuestión es a qué nos acogemos cuando es posible elegir. En este línea y en relación al protagonista, podría aplicarse también aquello de «cuando una puerta se cierra, se abre una ventana», o puede que también: «El mar está lleno de peces».
      Muchas gracias, tocayo.
      Un abrazo

  12. Generalmente la naturaleza humana es enemiga de los cambios, o al menos instintivamente, pero la realidad está siempre conformada por los cambios, buenos o malos, sutiles o brutales, propios, o ajenos que también nos afectan y nos cambian. Siempre he considerado que, aunque los cambios no nos gusten, debemos ensayar y prepararnos a diario para que cuando nos den el golpe, sepamos encajarlo tanto para bien como para mal.
    Me ha gustdo tu relato, querido amigo, pero como siempre te digo, no me extraña que me guste.
    Un abrazaco, Ángel.

    1. Ángel Saiz Mora

      La capacidad de adaptación a los cambios, además de la voluntad de modificar el mundo a su medida, ha hecho de los seres humanos una especie única, hasta llegar a hoy. Es cierto que las variaciones cuestan, más aún cuando son tajantes e inesperadas, como le sucede al protagonista de esta pequeña historia, que ve cómo todo su universo se tambalea. Al mismo tiempo, como bien dices, está el saber aclimatarse, comprender que esos cambios no son sino una evolución que hay que saber aceptar.
      Agradezco mucho tu lectura y tu comentario, amigo.
      Otro abrazaco, para ti, Isidro

  13. Salvador Esteve

    El amor por sus objetos, por sus vivencias le permitirá empezar otra colección, tal vez de las emociones de un amor verdadero. Un relato que nos dice que lo que se rompe puede que nunca haya estado unido, y que hay segundas oportunidades que nos brinda la vida. Muy bueno, Ángel. Un abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      En efecto, cuando algo se rompe no suele ser por casualidad, lo más probable es que hubiera un resquebrajamiento previo, aunque los afectados no fuesen del todo conscientes de ello. La vida, mientras existe, siempre continúa y ofrece nuevas oportunidades.
      Muchas gracias, Salvador.
      Un abrazo

  14. J. Ignacio

    Hola. Recuerdo tus escritos de mi etapa anterior y ya entonces destacabas, pero es evidente que eres como los buenos vinos: mejoras con el tiempo. Me ha gustado mucho tu actual propuesta.

    La protagonista dudo haya tenido equilibrio en toda su vida. No me parece buena persona, sino una ‘aprovechategui’. Me pregunto si él le hubiera hecho a ella lo mismo, y por alguna razón conozco la respuesta sin que me la digan.

    De todas formas, está bien ese guiño de último momento. Lo que una no quiere, otra está deseando. Una que sale por otra que entra, muy bueno ese detalle. Muy gracioso, si no fuera por lo que es, te diría que casi resulta deportivo. Y sale él ganando, sin ninguna duda.

    ¿Sabes? Veo esto muy cambiado. Todos esos relatos sin respuesta, de año y pico a esta parte. Eso antes no pasaba. Se compartía mucho más, que se supone es de lo que va realmente esto. Nunca lo entendí como un concurso. Da un poco de pena, pero mira, son lentejas. Tampoco queda casi nadie de los antes, y los que hay… ya sabes, aunque algunos son los viejos vinos: mejoran con el tiempo.

    Un abrazo, nos vemos.

    1. Ángel Saiz Mora

      Hola, J. Ignacio. Lo primero, gracias por leer, por comentar y por tus palabras. Estoy de acuerdo contigo en que uno de los muchos encantos de ENTC son, sin duda, los comentarios a los relatos, yo disfruto mucho haciéndolos y agradezco infinito cuando alguien también se detiene en mis letras. La vida frenética que llevamos hace que no se pueda llegar a todo. Te puedo contar mi caso: leo la mayoría o todas las historias que con tanta ilusión tantas personas publican aquí, pero no tengo tiempo material para comentar cada uno, al tiempo que también comprendo perfectamente que no todo el mundo comente los míos, por supuesto. En todo caso, puedo asegurarte que el buen ambiente y la sensación de estar en una familia perdura en ENTC y de qué manera. Esta página puede ser un concurso, pero es mucho más, es una comunidad muy especial de personas que aman las letras y conviven en armonía, con un ambiente envidiable.
      El personaje de la compañera del protagonista actúa con muy mala fe, efectivamente, sin nobleza, sin avisar. Sí que da la impresión de que se aprovechó de quien, de forma unilateral, ha decidido despreciar, a él y a sus queridos objetos. Las relaciones pueden triunfar o fracasar, pero las buenas maneras y la sinceridad nunca deberían perderse, por lo que estoy de acuerdo contigo en que él, pese a que parece que vive un drama, al ser víctima de un desprecio inesperado e injusto, en realidad va a salir ganando.
      Me alegra tu retorno y nos seguiremos leyendo.
      Muchas gracias de nuevo y un abrazo

  15. Ángel, es mi primer comentario para nuestro flamante ‘Enteciano de Honor’. Un gran relato, en el que nos cuentas que una pérdida puede convertirse en una oportunidad. Lo positivo del mensaje se agradece. No son buenos tiempos para la lírica.
    Te deseo mucha suerte. Besos muy apretados, amigo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Una lectura de este relato, como bien apuntas, muy acorde con estos tiempos que nos vienen impuestos, es que hasta de lo más negativo puede y debe sacarse algo positivo. Al final, aunque a veces parece que la tormenta nos envuelve, siempre amaina y, a la larga, incluso, todo sucede por algún motivo y todo es para bien.
      Muchas gracias y besos, Pilar
      Cuidaos mucho

  16. Procuro, aunque no siempre lo consigo, no leer los relatos de la convocatoria hasta que he colgado el mío. Para no dejarme influenciar. No todo son ventajas: a veces me encuentro alguna idea de las mías escrita previamente por otro más rápido. En esta ocasión, justo en el primer relato ajeno que leo, el tuyo, veo que coincidimos en mencionar como cosas inútiles los elementos de una colección, tesoros para el coleccionista, claro. Pero… lo malo es que coincidimos solo en eso. Tu relato es brillante.

    1. Ángel Saiz Mora

      Es lógico que, al partir de una misma propuesta, pueda haber alguna semejanza entre nuestras historias, pero eso es la grandeza de la literatura y de la diversidad, porque a pesar de ello los relatos siempre son diferentes, con circunstancias y detalles propios; variaciones sobre un mismo tema, pero siempre variadas. A mí tu relato me ha gustado mucho, como también agradezco mucho tus amables palabras y, sobre todo, el tiempo que has empleado en leer el mío.
      Gracias de nuevo y un abrazo, Edita

  17. María José Escudero

    El ser humano es coleccionista por naturaleza , pero no siempre es fácil la convivencia con alguien que,debido a su pasión , recopila tantas cosas. Sin embargo, no es de recibo tirarlo todo a la basura ( ni la historia compartida ni, por supuesto los libros). Por fortuna, como «lo que unos no quieren otros lo desean» , siempre surgen nuevas oportunidades con sonrisa de complicidad. Un placer leer tus historias, Angel. Te deseo mucha suerte y te envió un beso virtual desde este encierro necesario. Hasta pronto.

    1. Ángel Saiz Mora

      La convivencia es algo que nunca es perfecto, ni en el mejor de los casos, porque siempre hay inevitables roces, más en estos días de, como muy bien dices, «encierro necesario». Que no nos falten las letras, quizá ahora más que nunca. A mí también me gustan mucho tus historias, María José
      Muchas gracias por leer y comentar. No dejes de escribir.
      Un abrazo

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