Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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95. Western crepuscular

Mi padre mascaba tabaco y lo escupía en un orinal oxidado. Lo había visto en una película del oeste en la que el malo mostraba un inquietante carisma y adquirió ese hábito. El malo al final moría, pero eso no parecía afectarle.

A menudo intento recordar el título de aquella película de poblados y arquetipos polvorientos, pero no logro recordarlo. Si lo supiera, la buscaría para verla, para intentar comprender. Aunque, es posible que ni me lo dijera, porque él andaba en sus cosas: el subsidio, las peonadas en el puerto, la sangre coagulada en los nudillos.

Cuando juntaba pagas le gustaba cambiarlas por un billete de veinte duros para tocarlo, para disfrutar el terso y rotundo tacto del dinero. Luego, en la base militar, intentaba comprar tabaco americano. Al volver, se bajaba del autobús con andares de forajido, mascando exageradamente, y uno podía sospechar que él creía ser otro hombre diferente al que era.

Luego, en casa, tiraba sobre la mesa del comedor un puñado de monedas de cobre, que mi madre convertía en alambre de tanto estirarlas. Lentejas aguadas, puré de sobras.

Y hoy día, años después, cuando escupo, solo quiero recordar el título de aquella película…

14 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    El cine es fantasía y evasión, ayuda a olvidar las miserias cotidianas, crea personajes a los que nos gustaría parecernos. Algunos son hombres duros, a los que no les afectan las adversidades; ellos, los malotes, son así.
    Como dicen que todo se hereda, parece que el hijo de un trabajador sin demasiada suerte y falto de empleo también pasa por una mala racha y también, como su progenitor, piensa que imitando sus gestos podrá sobrellevar mejor su situación. No obstante, daría cualquier cosa por ver esa película y saber cómo termina, qué trama es la que motivó que su padre adoptase esa personalidad para escapar de sí mismo.
    Una historia muy original, bien contada e interesante, Salva.
    Un abrazo y suerte

    1. Querido Ángel, uno no sabe cómo quedarán las eleccilnes o si ganará el Sevilla al Betis, perp, si algo es seguro, es que tu comentario aparecerá al poco de subir mi micro, siempre certero, siempre generoso… Clavas cada dato, cada lectura, cada disección. Gracias, amigo!!!

  2. Nunca un padre alcanza a vislumbrar cuánto marca o ha marcado la vida de un hijo, para bien o para mal, y el de esta historia le ha transmitido el gusto por las películas de cowboys y el hábito de mascar tabaco…
    En lo personal, me ha llegado muchísimo el micro, con toda su nostalgia, porque me remite a mi propio padre; fumador empedernido que gracias a Dios no logró contagiarme el vicio pero sí me pasó el gusto por las películas de cowboys…

    Un micro maravillosamente bien escrito, que se disfruta leer.

    Felicidades, SALVADOR 🙂

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Hola, Mariángeles! Me ha encantado que mi micro te haya llegado tanto,evocando viejos recuerdos enterrados pero vivos… de eso que siempre parecen ávidos de salir a pasearse un rato…
      Nuestros hijos son catedrales, escuché una vez, colaboramos en su construcción de décadas, pero no veremos el resultado final…
      Gracias por los cariños!!!

    1. Ayy gracias, Calamanda!! Cuando pienso en cuánto puede condicionar un padre a un hijo, me da un tremendo sentimiento de responsabilidad. Entonces pienso en todo el bien que podría hacer a mis hijos y a veces, hasta dejo de escribir…
      Gracias por los cariñitos!!!

  3. Me gusta esta historia canallesca tuya, con ese padre desdibujado en el recuerdo del hijo que le da vueltas y más vueltas al pasado. Qué no daríamos muchos por recordar aquella película, aquel chiste, aquella fecha que ya no tenemos a quien preguntar. Suerte, Salvador.

    1. Ese padre desdibujado en el recuerdo del hijo es la clave del relato. Porque el padre ya era un tipo desdibujado de por sí, pero el dolor, el sufrimiento, la vergúenza y el rencorhacen el resto del trabajo…
      Y quizá al final busca uno pistas que te ayuden a comprender por qué ocurría lo que ocurría.
      Gracias, amigo!!
      Un fuerte abrazo.

  4. Jejeje… ¡Arriba las manos, forastera! ¡Que voy a darle un abrazoteeee…!
    Gracias, guapa!! Me encanta que las Sheriffs autenticas, talentosas y cariñosas como tú asomen su placa por las puertas batientes de mi saloon…
    Échate al gaznate un whiskey doble a mi salud!!
    Besines!!!

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