Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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65. Cuentos de viejas… (Esperanza Tirado)

Fuera llueve a mares. La luz se ha ido por la fuerte tormenta. Tres caras mustias y aburridas, sentadas en el sofá, miran sus cacharritos tecnológicos, ahora inservibles.

En el salón, iluminado con velas, su abuelo los observa desde su mecedora.

 

–¿Sabéis? Cuando éramos pequeños aquí la electricidad no existía.

–Siii, abu Gus,…que ya nos lo has dicho tropecientas veces…

–Y contábamos historias. –El abuelo ignora la queja. –En noches de tormenta como esta, se decía que una dama de larga cabellera oscura, vestida con un brillante manto blanco, vagaba por el bosque en busca de su hijo perdido…

–Bah, cuentos de viejas…

–Cuentan que el niño salió con su aya al bosque. –El abuelo continúa– Ésta se encontró con su amante y dejaron al niño jugando a la orilla del lago. El niño se perdió, quizás se ahogó… Y la pareja fue expulsada del pueblo. Cuando hay tormenta se dice que es la dama abrigada con su manto blanco que sale a buscar a su hijo en el lago.

Un relámpago ilumina el cielo. Los tres corren a la ventana, expectantes. Suena un trueno, y un escalofrío les recorre el cuerpo.

El abuelo sonríe desde su mecedora.

39 Respuestas

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Después de dos meses seguidos sin parar de llover, tenía inspiración lluviosa de sobra para el tema de este mes.
      Gracias Patricia. Ojalá tu Chica del cuadro llegue a buen puerto.
      Besos.

  1. Ángel Saiz Mora

    Bendita tormenta que ha inutilizado la tecnología, demasiado presente en nuestras vidas, para dar protagonismo a una historia oral contada por un abuelo de los de antes. Un relato entrañable y maravillosamente contado.
    Suerte y un saludo

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Muchas Gracias Ángel. Bendita tecnología que me permite responderte y agradecerte tu comentario. Pero hemos apartado a un rincón la tradición de siempre. Y eso es un error.
      Suerte para tu relato.

  2. Esther Gomez

    Si ya hemos olvidado los dias de Tormenta y apagón de electricidad cuando afloraban todas las leyendas y todas las historias.Gracias por recordarnoslo.
    Un beso

  3. Muy bueno Esperanza me ha dado un escalofrío al final. También he visto algunas veces la mujer con manto blanco y es una visión preciosa. Solo que yo no sabía lo que buscaba. Ahora ya lo sé. Gracias. Muy buen relato.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Entre tormenta y tormenta se me vino esa imagen a la cabeza. De hecho, ese fue el título del relato hasta unos días antes de publicarlo.
      Lo de que te dé el escalofrío al final es buena señal.
      Muchas Gracias por compartir esa sensación y por tus palabras.

  4. Juan Antonio

    Pues me quedo con ese homenaje a los abuelos y a la manera de vivir de hace años. Tu tormenta anti-tamagochi tendría que ser como el ibuprofeno cuando estás resfriado: una cada ocho horas. Bonito cuento. Mucha suerte.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Vivimos en un mundo de prisas y apariencias de ser siempre jóvenes. Y les debemos mucho a nuestros abuelos. Si no fuera por ellos no estaríamos nosotros.
      Gracias Juan Antonio, por comentar y encantada de que te haya gustado 🙂
      Mucha suerte para tí también.

  5. Modes Lobato Marcos

    Niños…
    Este objeto con imágenes que no se mueven, se llama libro.
    No muerde, desarrolla la imaginación y te lleva a infinitos mundos.

    Niños…
    Dejaos llevar por mi voz y os trasladará allí donde los límites son vuestra propia mente.
    Son cosas de viejos. Se llaman cuentos, fábulas, leyendas…y son la hostia.
    Que sí, que la psp y la play molan.
    Pero os estáis perdiendo tanto…
    En fin, a ver si el apagón les despertó el interés.
    De momento, fijo que esa noche se hicieron caca…
    Gran relato. GRANDE.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      La electricidad es un gran invento,por supuesto. Pero los libros también. Y haya tormenta o no puedes refugiarte en ellos y vivir cosas que jamás vivirás en tu realidad
      Gracias Modes, me has hecho reír. Tienes toda la razón del mundo.
      Mil Gracias por tu comentario. Un gran premio.

  6. Esperanza Tirado Jiménez

    Los días de tormenta inspiran más que los soleados, vete a saber por qué. Casualidades o asociaciones mentales raras.
    Gracias Ana.
    Y suerte para tí también.

  7. Blanca Oteiza

    Qué buena la historia y qué bien la ambientas y describes la escena.
    Me encanta el abuelo que ajeno a las críticas de los niños sigue con su historia para sacarles del aburrimiento.
    Un abrazo

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      No sabes lo que se agradecen estos comentarios. Siempre te queda la duda de si habrás elegido bien la palabras o si te sobrará algo.
      Encantada de que te haya gustado, Blanca.
      Un abrazo.

  8. Salvador Esteve

    Esperanza, no hay luz eléctrica y se acaba el mundo. La imaginación de los niños para jugar e inventar, tienes razón, se ha evaporado. El abuelo, sabiamente, les ha impregnado de un poco de magia. Me ha gustado mucho. Abrazos.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Es verdad: antes con cualquier cosa jugábamos, inventábamos y se nos pasaban las horas.
      Gracias por pasarte y comentar.
      Y suerte para tí también Salvador. Abrazos.

  9. Hola, Esperanza.
    Un cuento de viejas, pero con gusto de leyenda.
    A mí me parece que esta forma de contar las cosas le da mucha veracidad a los cuentos así que, para mí, es un buen micro.
    Un beso y mucha suerte.

  10. Esperanza Tirado Jiménez

    Muchas gracias, Towanda.
    Las leyendas quizá tengan su punto de verdad. Esta no, claro, pero a lo mejor en algún sitio ocurriera algo parecido.
    Suerte para tí también.

  11. aurora royo

    Tengo una baldita pequeña en un armario que está llena de velas, para cuando se va la luz y tal. Resulta que, ahora que me doy cuenta, hace años que no se ha ido la luz, y si se ha ido, que no me acuerdo, he encendido la linterna del móvil!! ¡Qué fuerte! No me había dado cuenta hasta ahora.

    Abrazo

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Ni se me había ocurrido pensar en las linternas. Dejan menos humo, y quizá alumbren mejor. Pero las velas dan cierto toque de misterio con el calorcillo y las sombras en las paredes.
      En mi casa también había trozos de velas por si se iba la luz. Ahora están de adorno en los cacharritos de las estanterías 🙂

      Gracias por tu comentario, Aurora.
      Un abrazo.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Muchas gracias, Concha.
      Me da mucha alegría que me digas todo eso. Así se me olvida la lata que me dio al subirlo.
      Un beso y suerte para tu historia.

  12. Esperanza Tirado Jiménez

    Pues sí, los juguetes modernos de ahora lo hacen casi todo solos.
    Gracias por pasarte y por tu comentario.
    Suerte para tí también Montse.

  13. Cuanta añoranza de estas historias familiares alrededor de una mesa.
    Y yo creo que aún y con la competencia de la tecnología, nuestros niños disfrutan con los cuentos relatados. Lo que pasa es que hay que reconocer que tampoco los padres actuales están muy despegados de las pantallitas de los móviles.
    Besitos

  14. La palabra, rodeada de noche, es un arma muy eficaz para provocar miedo. Si a eso le sumas un lugar apartado y una fuerte tormenta, pánico asegurado. Si además está tan bien contado, al final respiramos aliviados iluminados por un rayo de ternura.
    Enhorabuena Mei. Besos.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      No soy Mei, pero gracias igualmente por pasarte y comentar 🙂
      Siempre asociamos el miedo a oscuridad y tormentas, cuando a pleno sol también ocurren cosas terribles. Pero los rayos y truenos dan más golpe de efecto a las historias.
      Gracias de nuevo Juancho. BEsos.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Seguro que cuando sean mayores les quedará un grandísimo recuerdo de su abuelo.
      Muchas gracias por tu comentario Anna.
      Y Suerte para tu relato.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Al intentar corregirlo esa insistencia me pareció demasiado insistente. Pero a veces hay que tirar por ahí para que nos demos cuenta de las cosas.
      Gracias Eva, y sigue insistiendo con tu hija. Seguro que te lo agradece.
      Un abrazo.

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