Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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13. El héroe imperfecto (María José Escudero)

Le gustaba todo de él. Todo. Su nariz larga y deforme, sus gafillas de miope. Aquella sotana deslucida que se agitaba con la mismísima furia que la capa del Capitán Trueno cuando algún asunto requería su presencia. Asimismo, adoraba su voz de timbre claro y brillante resonando en el Altar Mayor: “Ayuda a tu pueblo, Señor, ayúdalo, Señor…”.

Le cautivaba su inclinación por el riesgo. Su energía y buen humor, sus estridentes carcajadas en las partidas de mus. Su apasionada afición al fútbol. Las encendidas homilías dominicales, incluso su manía de ofrecer caramelos de menta. Y también le arrebataban aquellas misteriosas escapadas que solía hacer a la capital.

Le fascinaba que comprometiera su prestigio en el Obispado por brindar la Iglesia a los obreros de la fundición, que escondiera a los perseguidos en la Casa Parroquial, que exigiera al adinerado patrón compromiso en efectivo. La retranca con la que se preservaba del orondo cabo Linares. Le complacía tanto aquel olor a tabaco que desprendían sus manos toscas cuando daba la comunión…

A Crispín, el joven sacristán, le agradaba todo del padre Ambrós. Todo. Menos aquel calendario de mujeres despampanantes que colgaba de la pared de su inaccesible y austero dormitorio.

13 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Entre quienes lucían esa capa, como también les sucedía a otros que no la utilizaban, hubo héroes y villanos. Tu personaje, tanto por su implicación y mezcolanza con los más humildes, como por los riesgos que corría, pertenece, de forma clara, al primer grupo; tal vez por ello esas “imperfecciones” suyas nos parezcan del todo perdonables. El joven sacristán parece verlo desde otro punto de vista. Él quizá tiene sus propios motivos, que siente y calla porque puede que le resulten inconfesables. (Ya me dirás si acierto en esta apreciación.
    Un abrazo, María José. Suerte

  2. Eva García

    Me ha gustado mucho tu mirada, Mª José, de este héroe. Porque no existirían los héroes sin nadie que los adorase o los considerara así… Un beso.

  3. Jesús Garabato Rodríguez

    Soy de natural “malpensado” por lo que coincido con Ángel al apreciar algo más que una simple admiración por las labores altruistas del padre Ambrós, por parte de Crispín. Me ha gustadi tu relato, María José. Saludos y suerte.

  4. Tremendo desenlace. Sorpresivo. Por dos causas distintas. Una de ellas (la más llamativa y “retorcida”) es porque casi me hace pensar que esa fascinación que siente el monaguillo por el padre Ambrós sea algo más que platónica. La otra, la desilusión del chaval al descubrir a su idolatrado héroe con gustos humanos, carnales.
    Me ha gustado mucho tu propuesta del héroe, Maria José.
    Un abrazoooo

  5. María José Viz Blanco

    Héroe imperfecto, sin duda, pero héroe, al fin y al cabo. El sacristán admira al cura y, como ha dicho por aquí, pareces sugerir un tipo de relación especial entre ellos.
    Felicidades, tocaya.
    Besos.

  6. Asun Paredes

    El padre Ambrós es un héroe, sin dejar atrás su lado humano.
    La decepción de Crispín da mucho que pensar, creo que no ha llegado al inaccesible dormitorio del cura por casualidad.
    Me ha gustado mucho, un abrazo.

  7. María José Escudero

    Pues sí. El padre Ambrós era un héroe muy humano, tan imperfecto como necesario, y el pobre Cripín lo miraba con otros ojos: con ojos amorosos, muy amorosos…
    Muchas gracias.

  8. Blanca Oteiza

    María José, buen texto. Hay Padres que son o fueron auténticos héroes, y como dices en el título, no tienen por que ser perfectos.
    Suerte

  9. Ton Pedraz

    Mucha trama, y de la buena, en la historia de Ambrós y Crispín. Lo cuentas tan bien, que no necesita aclaraciones.
    Enhorabuena María José.
    Ton

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