Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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93. El libro del cementerio (Gabriel Bevilaqua)

Vivir en un piso veinte tiene sus cosas. En una ocasión, por ejemplo, una nube se coló por la ventana de mi dormitorio y se detuvo junto a mi cama. Atónito, sin cerrar el libro que estaba leyendo, limpié mis lentes y, al volver a colocármelos, descubrí que un ángel, escalerilla mediante, se había bajado de la nube. Con una sonrisa de oreja a oreja, me preguntó de qué iba el libro. Le comenté que se trataba de la historia de un chico que vive en un cementerio. Al instante me arrebató el libro de las manos y se puso a hojear las primeras páginas. «¡Huy, asesinos y fantasmas!», dijo, y me suplicó que se lo prestara, que a más tardar el jueves por la noche me lo devolvía. Le tomé la palabra y, acto seguido, lo ayudé a mover la nube hasta la ventana. Luego la abordó rápidamente, recogió la escalerilla y se marchó tan pronto como el aire se dignó a soplar. Desde entonces han pasado tres semanas y, aunque ya empezó a pegar el frío, continúo dejando, jueves o no jueves, la ventana abierta.

Necesidad vana que tiene uno de creer.

24 Respuestas

  1. Esperanza Tirado Jiménez

    Uy, qué peligro lo de prestar libros, aunque sea a un ángel.
    Me ha gustado lo de acercar la nube a la ventana. A lo mejor vuelve un día y se cuela sin que se entere a devolvérselo.
    Muy bonito relato. Enhorabuena.
    Suerte.

  2. Hola, Gabriel.

    Me gusta tu nube y las expresiones que empleas para contar tu historia.
    Tenemos tantas ganas de creer que, si dejando una ventana abierta lo consiguiérmaos, yo no la cerraría nunca.
    Un abrazo y suerte.

  3. aurora royo

    Ese ángelito era pequeñito si necesitaba escalera para bajar de la nube, pero tenía mala intención… Deja cerrada la ventana, que no hay prisa en recuperar el libro!! Ya te esperará en el cementerio, pero que no sea antes de tiempo!

    Abrazo.

  4. Ángel Saiz Mora

    Siempre diremos que es la última vez, pero volveremos a caer y prestaremos otro, da igual que sea a un compañero, a un ángel, o a un demonio. Algunos, además, somos tan raros que nunca los pedimos, ni los aceptamos si nos los ofrecen, preferimos comprarlos.
    Un relato muy simpático, con más de una lectura.
    Un saludo y suerte.

  5. ¡Oh, cuántos comentarios! Patricia, Edita, María, Calamanda, Rafa, Anna, David, Juan, Esperanza, Concha García, Towanda (yo tampoco la cerraría),Puri, Ana U. (sí, necesidad en singular;) Aurora, Ángel y Blanca, gracias por sus comentarios. Me alegra que les haya gustado.

    Saludos cordiales

  6. Modes Lobato Marcos

    O sea, que también hay ángeles gorrones…
    La Virgen, ya no sé de quien podemos fiarnos.
    Precioso relato, tremendamente bien narrado y con un gran sentido del humor llenándolo todo.
    Un abrazo.

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