Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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18. ESCAMAS (Salvador Esteve)

En cada niño nace la humanidad”

(Jacinto Benavente)

 

A la matrona se le escurrió de las manos, llenas de escamas y sangre. Horrorizada, vio al ser que se retorcía en el suelo.

En el desván, creció apartada del mundo. La soledad y el tiempo debilitaban su cuerpo, consumían su existencia, pero una fuerza interior le incitaba a vivir. La ventana era su único nexo con el exterior. Asomada a ella, veía a las personas deambular con expresión ausente, como hormigas en monótona procesión; y sintió lástima.

 

La reciente madre lloraba.  Aquel ser, mitad humano, mitad engendro, no podía ser su hijo. Incapaz de sentir cariño, solo asco, lo lanzó al vertedero.

Pero este, reptando entre la inmundicia se abrió paso, olfateaba el agua cerca. Las cloacas lo acogieron dándole una oportunidad de sobrevivir, las ratas alimentaron su hambre. Entre las alcantarillas, veía a los transeúntes que se cruzaban sin levantar la mirada; y sintió lástima.

 

Las nubes se cortejaban frenéticas para el último baile, y la lluvia, como lágrimas de despedida, empezó a caer. Los océanos emergieron juntos para reclamar lo que siempre había sido suyo.

En las profundidades, entre cadáveres, dos seres zigzagueaban siguiendo las corrientes de su corazón.

36 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, Salvador. Solo voy a decir que tras leer (y mientras lo hacía, también) tu texto, comenaron a acudir fogonazos a mi mente de leyendas, historias, canciones, películas… que se solapaban, pugnado por “destacar” unas sobre las otras. Curiosamente, me da que de algunas, o hace un siglo que supe de ellas o ni siquiera he llegado a conocerlas. Seguramente no me explique demasiado bien, pero no creo que haga falta. Y ese “Y sintió lástima”, como una especie de leitmotiv, me fascina, ¡Qué le quieres! Pues nada, que me encanta. Suerte y un abrazo.

    1. Salvador Esteve

      Esos fogonazos que comentas, quiero pensar que emanan esquirlas de emoción, y eso es lo más bonito que se puede decir de un texto. Muchas gracias por tus amables palabras, Jesús. Abrazos

  2. Eduardo martín Zurita

    Hola, Salvador, amigo.
    Enhorabuena por tu “capricho”. Merecidísimo.
    La entradilla de uno de nuestros premios Nobel de literatura es fascinante. Durruti dijo que cada hombre lleva en su corazón un mundo nuevo. Que somos peces curiosos no es ninguna novedad. Aute titula uno de sus poemarios “Vuelta al agua”. Pero nos lo cuentas de cojones, amigo. Con una prosa de altos vuelos y cierta pulsión poética y tintes apocalípticos. Vas directo a tu segundo entorchado. Y es de justicia. Salve, Salvador, salve, campeonísimo. Extenderme en el comentario del relato sería empequeñecerlo con mi pequeñez propia. Un abrazo muy muy entrañable.

    1. Salvador Esteve

      Gracias, Eduardo, un caprichito de vez en cuando nunca viene mal, ja,ja,ja. Respecto a tu comentario, muchísima gracias, pues tu capacidad de levantar el ánimo no tiene límites. Que te haya gustado es para mí el mayor de los premios. Abrazos.

  3. Ángel Saiz Mora

    Madre e hijo, patitos feos en una sociedad en la que son distintos, son en realidad una mutación necesaria en la evolución, el principio de la nueva era que sobrevivirá, adaptada a un mundo subacuático. Es todo un canto al respeto al diferente, con un mensaje que dice que cualquier ser tiene algo que aportar, por muy dispar que parezca en comparación con el resto. Tus dos personajes, lejos de desarrollar odio hacia los demás, sienten una rara compasión, como si intuyesen lo que después va a sucederles, a todos menos a ellos. A una buena idea y un buen desarrollo se añade un lenguaje cercano y bien elaborado
    Un abrazo y suerte, Salvador

    1. Salvador Esteve

      Como siempre, acertadísimo comentario, desgranando todos los matices. Como el rechazo de esa crueldad hacia lo diferente, o la falta de odio de los protagonistas. Apuntar, tan solo, un pequeño detalle, seguro culpa mía, por no haber sabido plasmar correctamente que los protagonistas no son madre e hijo, sino dos seres con diferentes vidas que corren paralelas. Muchas gracias por tus amables palabras, Ángel. Abrazos.

  4. J u a n

    Lo he leído cerca de tres veces, tan patidifuso y satisfecho quedé. Esta prosa de hoy parece escrita por Algernon Blackwood, también por W.H. Hodgson que son autores clásicos de terror, referentes sobrecogedores para mi; brujulean en los horrores más primitivos que existen y las atmósferas ominosas, como tú, que eres un artífice de los temores más borrascosos que anidan en nosotros. Suele ocurrirme siempre, tu faceta de escritor envuelto en asuntos de miedo, me trasporta placenteramente a los sustratos de Esta Realidad, la Euclidiana; en los subsuelos me siento un lector paludícola cómodo y feliz. La cita de Don Jacinto, es muy buena para endulzar un matiz humano que introduces y suavizas la figura protagonista de las batimetrías más raras y acongojantes del Océano. Y sí, estoy de acuerdo, muchas veces las cloacas acogen, y en el panorama de espanto, son más sinceras que la superficie, donde el asco anida disimulado con bestiales oropeles.
    Tus líneas Lovecraftianas(también advierto la impronta del Mago de Providence) son espectaculares. ¡Un abrazo mientras desde mis profundidades misteriosas, entono con el diyeridú maorí un sostenido en Tu Honor!

    1. Salvador Esteve

      Tus comentarios, Juan, siempre son un placer, pues esparcen la esencia del relato revistiéndolo de magia. Los protagonistas son engendros a la vista, siempre periférica, de los mortales, pero la naturaleza, en su divina sabiduría, tiene un plan: un salto evolutivo de cuerpo y mente. Muchas gracias por tus amables y motivadoras palabras. Abrazos.

  5. María José Sánchez

    Hola, queridísimo Salvador. Mis felicitaciones por ese premiazo más que merecido. Un beso enorme de enhorabuena.
    Tu relato “Escamas” es una auténtica belleza. Cuando un texto está tan bien escrito y sale tan del alma, siento que no sé qué decir. Las palabras se quedarán siempre cortas para abarcar la magnitud de su riqueza literaria. Voy a intentarlo. A ver.
    En primer lugar, ese flashback o analepsis que introduces me encanta. Yo soy de las que goza volviendo al pasado en una narración propia y disfruto con las narraciones ajenas que utilizan esta técnica, en particular si está genialmente desarrollada, como es el caso.
    En cuanto a la trama argumental, cierto es que la naturaleza acaba rescatando lo que le pertenece. Este pobre híbrido consigue llegar a su medio natural. Siente pena de los seres terrestres porque no le gusta vivir en tierra firme.
    Finales felices son de mi agrado. Ya bastante hay con la cruda realidad.
    Muy buen relato. Excelente, Salvador.
    Muchos besitos y mucha, mucha suerte.

    1. Salvador Esteve

      En primer lugar, agradecerte sinceramente tu felicitación. En cuanto al relato, un placer que hayas disfrutado leyéndolo, las palabras tan bonitas que me regalas lo engrandecen. Pero veo de nuevo, como ya le he comentado a Ángel, que tal vez no he sabido transmitir que los personajes son dos , y no uno. Suele suceder que al escribir un relato tenemos tan clara la historia en nuestra mente que, sin querer, omitimos detalles que resultan importantes para el lector, y damos por sentado que este conoce toda la información. Son las historias paralelas de dos seres que la naturaleza unirá, sabiamente, para que la vida continúe. Como tú bien dices, el final, realmente, es evolutivamente feliz, con un toque de romanticismo. Muchas gracias nuevamente, por tus palabras, María José. Abrazos.

      1. María José Sánchez

        Salvador, has transmitido perfectamente la esencia del texto. Las historias se prestan a muchas interpretaciones; unas veces se capta la idea del autor casi en su totalidad y otras no, pero, en todo caso, no es culpa tuya. Tu relato resulta, como siempre, impecable.
        De nuevo, muchos besitos.

  6. Barceló Martínez

    Hola Salvador. Una cita estupenda y un relato suculento. Tus cabriolas literarias son de lo más interesantes y el argumento, con esa especie de apocalipsis en forma de diluvio universal con renacimiento evolucionado a forma de seres acuáticos, la mar de original.
    Un cálido saludo, estimado caballero.

    1. Salvador Esteve

      Mi intención sobre el relato era precisamente esa, un apocalipsis evolutivo , un renacer a la vida. Monstruos al nacer, pero ahora reyes que cogerán su cetro. Muchas gracias, Ángel, por tus palabras. Abrazos.

  7. Vernay Juillet

    ¡Inquietante! La fuerza con la que pugnan por vivir ciertos “seres” es inconmensurable… y lo que tiene que ser es y será… ¡enhorabuena!

  8. El amor siempre acaba por encontrar el modo de unir lo que debe estar unido…Me recuerda a la película de Guillermo del Toro, La forma del agua: me gusta el ambiente que se burbujea, que no respira, en tu cuento, y las descripciones acuáticas.
    Mucha suerte Salvador, un abrazo.

    1. Salvador Esteve

      Tienes razón, Paloma, nada puede empezar sin el vínculo y la chispa del amor. Muchas gracias por tu comentario y visita. Abrazos.

  9. Juan Antonio Vázquez

    Me encanta tu literatura. Me parece un relato con mayúsculas. De los de leer y volver a leer, porque de principio a fin te envuelve. Bella historia y bella manera de contarlo. Me ha gustado mucho Salvador. Mucho. Mucha suerte !!

    1. Salvador Esteve

      Que un escritor como tú alabe mis textos es para mí, amigo Juan Antonio, el mayor de los premios y una recarga de autoestima. Muchísimas gracias por ello. Abrazos.

    1. Salvador Esteve

      Cierto, las corrientes de nuestro corazón encauzan nuestro destino y, en este caso, el de la humanidad. Muchas gracias por tus palabras, Mariángeles. Abrazos.

  10. Towanda

    Hola, Salvador.
    Guau, qué pedazo de historia.
    Desde la entradilla maravillosa, que has escogido a la perfección, hasta la última palabra.
    He sentido ternura, mucha, por esa criatura a la que todos desprecian por ser tan diferente. Qué lástima que, extrapolando, no sea algo tan raro ya que tendemos a despreciar o a menospreciar lo que se diferencia de la norma.
    Bravo, Salvador.
    Un abrazo enormísimo y mucha suerte.

    1. Salvador Esteve

      Tienes toda la razón, despreciar al diferente es un acto de cobardía y bajeza que refleja nuestras miserias. Muchas gracias por sentir ternura y por tus amables palabras, Towanda. Abrazos.

  11. Nuria Rubio

    Magnífico relato, Salvador, realmente magnífico.
    Narras una historia bellísima, entrelazando imágenes de gran dureza con otras extremadamente delicadas, rozando -o entrando de pleno- en ese lenguaje cuasi-poético tan tuyo, tan lleno de fuerza.
    Me ha estremecido, me ha conmovido, me ha llegado al alma este Relato de Amor y Vida (con mayúsculas, por grande e inolvidable).
    Mi más sincera enhorabuena y un inmenso abrazo con lazos de buena suerte.

    1. Salvador Esteve

      Si te ha emocionado es ya para mí un premio. Amor y vida, dos palabras que resumen perfectamente la esencia del texto. Muchas gracias por tus amables palabras, Nuria, y espero que nos regales pronto un nuevo relato. Abrazos.

  12. Un relato muy rico en matices y que he leído varias veces. Me gusta cómo describes a estos dos personajes, una madre y un hijo, y que curiosamente sean ellos los que sientan lástima por los demás… ya que conocemos de tu propia mano sus «imperfecciones». Me encanta el tercer párrafo y que se encuentren de nuevo. Me pregunto cómo consigues tanta belleza con tales seres… no sé si me explico.
    Un abrazo, Salvador.
    ¡Suerte!

  13. Salvador, un relato que comienza con el nacimiento de un ser diferente, despreciado por ello, que hasta su madre se avergüenza de él y lo abandona. Sobrevive y cuando llega el apocalipsis, es un superviviente junto con otro ser igual que él. Pasarán de las cloacas a dominar el nuevo mundo.
    Muy original el tema elegido y muy bien contada la historia. Enhorabuena y mucha suerte.
    Besos apretados.

    1. Salvador Esteve

      Del desprecio humano a ser la semilla de una nueva era. Y todo sin dejar su empatía por la raza que ya se extingue. Muchas gracias por tu comentario, Pilar. Abrazos.

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