Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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84. ESTATUS (Petra Acero)

Aquella carretera moría en el acantilado del amor, como lo llamaban últimamente. Elena conocía bien la historia…  Ella deseaba otra clase de amor, pero igual de sincero e incondicional: ansiaba los abrazos y los besos de Manuel.

Manuel, Manuel, repitió al sangrante atardecer que desbordaba el retrovisor de su coche.

Aparcó junto a la encina de la que colgaba un columpio. Giró la llave del contacto, desconectando su apellido y su orgullo.

No había nadie en la recepción de aquel hotel de carretera. Levantó la mano, planeando a favor de la brisa renqueante del único ventilador. A su espalda escuchó una voz cansada.

—¿Qué desea, señora?

—Busco a…

—No hay nadie hospedado aquí —atajó el viejo.

Elena  sintió la bravura de las olas, la hostilidad del acantilado, el dolor de cada roca… en aquel rostro ennegrecido que la escudriñaba desde la puerta.

—Abuelo, solo quiere conocer a Manu —le sermoneó la joven que entraba con un niño en brazos.

—Ella los mató… Ella mató a tu hermana y a Manuel —farfulló el viejo, golpeando el mostrador.

—Manu, mi cielo, esta señora es tu abuela… —susurró la joven al pequeño.

—Pa… pa, papa…

—¡Hola, Manuel! Yo…, yo conocí a tu papá.

19 Respuestas

  1. Blanca Oteiza

    Amparo, qué relato tan duro.
    Sí, como comenta Ana, no queda claro qué le llevó a matarlos.
    Me ha gustado mucho, aunque sea una historia tan desgarradora.
    Un abrazo

    1. Es una situación dura, y más si cabe al tratarse de incomprensión, rechazo entre clases sociales que separan a una familia, hasta llegar a la muerte de la pareja o el suicidio, para liberarse de esa carga social.

      Un abrazo grande, Blanca, y gracias por tu comentario

  2. Amparo, te prodigas en hacernos sentir el dolor que emana tu relato, muy fuerte sin duda, creo que el comentario de Ana esta bien encaminado. Dejas mucho por descubrir, como siempre eres genial…
    Un gran abrazo y mucha suerte.

    1. Hola Moli. No me gustaría pasarme en ahorrar información y que el relato resultara demasiado oscuro, pero siempre trato de que el lector sea cómplice, partícipe de la acción, del guión, de que encuentre o imagine el por qué de la escena que se cuenta.

      Un abrazoooo fuerte, Luis.
      Muchas gracias.

  3. aurora

    No, creo que Elena es la madre de Manuel, el viejo es el padre de Manuel y esposo (o ex-esposo) de Elena, Manu es el nieto de ambos y la chica que lo cuida es la hermana de la difunta nuera y cuñada del difunto Manuel.

    Creo que Elena los mató involuntariamente, tal vez en un accidente de coche que se despeñó por el acantilado y que la culpa propia y el reproche ajeno le han obligado a permanecer al margen hasta que la necesidad del contacto con su nieto le hace volver a enfrentarse a sus fantasmas, sus miedos y su marido (o ex-marido) y su hostilidad.

    ¿Voy bien?

    Abrazo

    1. Vas superbien 🙂
      El viejo, culpa a Elena, la madre de Manuel (rico, de un estatus social alto) de la muerte de los amantes… por su incomprensión, por su rechazo, por no aceptar esa unión entre desiguales, por quererlos separar… Hasta que, como bien dices, siente la llamada de la sangre al conocer la existencia de su nieto, y se traga su vanidad, su altivez y hasta su apellido para acercarse al hotelucho de carretera que regenta el viejo: el abuelo de las dos chicas (la muerta y la que lleva en brazos al niño).
      Pero hay otras lecturas plausibles, y que caben perfectamente en este esquema abierto.

      Un abrazo, y muchas gracias, Aurora

    1. Gracias, Calamanda. Es una ilustración azul, fría, pero rodeada de una gama importante de tonos cálidos: amanecer o atardecer de cualquier día lleno de historias.
      Como esta tan oscura, tan trágica, pero con el arrepentimiento de aceptar una nueva vida: reconocer a su nieto.

      Un abrazooo y gracias, Calamanda.

  4. Sí, ella va allí por primera vez, haciendo gran esfuerzo, rebajándose, contactando con gente de clase social más baja, “desconectando su orgullo y su apellido”. Exactamente, Ana, ella no podía permitir que su hijo amara, casara con una persona humilde.
    Por eso, el abuelo de la chica culpa a Elena de la muerte en el acantilado de los dos amantes.
    Elena va hasta ese modesto hotel de carretera a conocer a su nieto.

    Interpretación, la tuya, llena de lógica.
    Me alegra que vengas, leas y venzas.

    Un abrazo grande, Ana.

  5. Rafa Heredero

    Las historias basadas en relaciones sociales enfrentadas siempre dan para mucho. La tuya es dura por las implicaciones que supone. Me gustan esos detalles que sabes dar al relato, para imaginarnos la escena, como cuando hablas del acantilado, del columpio o de la mano que planea a favor de la brisa del ventilador.
    Suerte y saludos.

  6. Mª Belén Mateos Galán

    Fuerte historia de familia negada a tratarse. Me ha gustado la idea de contarla o dejar entrever la trágica historia, a través del dialogo de sus personajes.
    Un beso Amparo.

  7. Querida Amparo, en tu relato se lee entre líneas mucho más que lo que pone en ellas. Y si luego lees la explicación de Ana y la tuya, pues touché.
    Muy bueno Amparo, y yo encantada de disfrutarlo,como siempre.
    Un beso grande

  8. Has concentrado en poco una serie de vidas y vivencias que te llevan a querer buscar el encaje perfecto de tu historia. Hay expresiones que me han gustado mucho : “sangriento atardecer”, “desconectando su apellido y su orgullo”. El dialogo ayuda a construir la situación y el final deja abiertas diversas posibilidades al lector. Sinceramente creo que la idea que llevabas encerraba muchos peligros y sin embargo lo has manejado todo a la perfección. Me encantó conocerte en persona y espero tener alguna oportunidad más para que podamos hablar con calma y más tiempo. Mucha suerte 🙂

  9. Una historia dramática, con todos los ingredientes: la diferencia social, la leyenda del acantilado, la muerte de los amantes, la abuela arrepentida, el nieto al que no conoce… Espero que no te lo tomes a mal, pero esto da para un culebrón de los buenos. Y lo mejor de todo, es que apenas nos explicas nada de todo eso, sino que sólo vas dejando pequeñas pistas.
    Me encanta como nos envuelves en esa atmósfera misteriosa, con esas descripciones tan poéticas, sin que aún sepamos muy bien de qué va el tema, y como luego a través de un dialogo muy eficaz nos desvelas todo el drama que hay detrás de la leyenda del acantilado.
    Mi más sincera enhorabuena. Un trabajo excelente.
    Abrazos

  10. En primer lugar, felicitarte por tu ilustración. Qué envidia me dais los polifacéticos que, además de narrar, sabéis dibujar, entre otras artes. Yo daría clases solo por poder acompañar con una ilustración propia a mis micros.
    En segundo lugar, en cuanto al relato, es cierto que también me he perdido un poco, aunque, desde la primera lectura, creo que voy por el sendero correcto. Después, leyendo los comentarios, las bifurcaciones de las interpretaciones y demás me ha ido pareciendo, y no lo digo despectivamente, a un culebrón, creo que algo hay de eso también. Yo es posible que diferencie dos lecturas, la del lector que quiere pasarse un buen rato, no tan atento a los detalles y sin tanta ansia por releer 100 veces un relato si hace falta, a quien no le va a entusiasmar tanto tu relato, pero después la válida, la de calidad, que podría hacer un crítico o un jurado profesional, quien debe encajar todo y valorar las pistas, los detalles, las expresiones, las metáforas y creo que tu relato gana en esta segunda acepción de lector. Suerte y gracias por regalarnos esa ilustración y este relato a los entecianos.

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