Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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23. Por favor, no pregunten

En la cena de la fiesta de máscaras me sentaron en un lugar políticamente incorrecto, a la diestra de Berlusconi y a la izquierda de Stalin. No me pregunten qué pintaba yo en aquella celebración, agarrotado, rodeado de mármoles suntuosos, con camareros de frac y caretas de Pierrot. Abosorto entre un enano con alzas y una sinuosa rubia portando el bigote de cepillo de Stalin, admiraba la cubertería de plata, cuando, justo al hacerme con la bandejita de los canapés —una joya de la orfebrería—, y devorar el último, la celada se me atascó, obligándome a buscar consuelo en el vino. Lo consumí a espuertas, quijotescamente, con una pajita.

Aquella noche decadente, surrealista, me sentí dentro de un cuadro de Grosz: un cura, junto a un banquero corrupto, bendecía a un tipo con un orinal en la cabeza. También había un médico. Y un bombero. El primero decía: «vuelve en sí» mientras el segundo aplicaba un soplete a mi celada.

Amanecí encerrado en un calabozo, casi desnudo y con dolor de cabeza. La prensa aseguró que bajo mi armadura había más plata que en las minas del Potosí. ¡Patrañas! ¡Hoy ya nadie soporta a los Quijotes!

 

8 Respuestas

  1. La derecha de Berlusconi y la izquierda de Stalin deben de ser las posiciones políticas en las que se encuentran algunos desorientados de este país…, y al final todos llevan más plata de la que declararon. Si era una alegoría, muy conseguida.
    Un saludo
    JM

  2. Suelen ser divertidas las cenas de carnaval con personajes subrrealistas y en el caso de tu protagonista con la armadura lo tenía mas complejo todo, aunque si lo pensamos bien el aprovechar para llevarse la plata esta bien pensado el disfraz.
    Me gustó mucho , está muy bien narrado y con todo lujo de detalles.
    Un abrazo

  3. Jajajaja, Mikel, me ha encaantado, es fresco, divertido, con la dosis necesaria de intriga para ir descubriendo a un personaje que vuelve a perder, pero que es normal, dónde iba sin Sancho???.
    Estaba perdido desde el principio, jeje.
    Me divirtió tu ocurrencia escrita.
    Suerte

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